Archivo categoría Mons. Felipe Arizmendi

Eso no es matrimonio

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Como reacción en cadena, se están realizando uniones entre personas del mismo sexo en Buenos Aires, en Nueva York y en la capital de nuestro país, presumiendo de estar en la avanzada por la que debería transitar la humanidad. Se les quiere calificar como legítimos matrimonios, para que no se sientan discriminados… Marcelo Ebrard, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, defendiéndose de los ataques que algunos de nuestra Iglesia le han hecho, dijo: «Los argumentos que se usan en pleno siglo XXI, es una buena muestra de la persistencia de argumentos que provienen de la baja edad media, o sea de antes de 1400, más o menos».

Se equivoca Marcelo Ebrard. Los argumentos en que nos basamos no provienen de la baja edad media, sino del principio de la humanidad. Revisen todas las culturas desde sus orígenes, y verán que el matrimonio siempre ha sido entre un hombre y una mujer. Si fuera normal lo que han autorizado y exaltado, se daría también en las comunidades indígenas, y no sucede así. Cuando estas cosas pasaron en algunos imperios, éstos se derrumbaron.

JUZGAR
Recordemos algunos fundamentos de nuestra fe sobre el matrimonio, para dar seguridad a los creyentes y que no se dejen bambolear por las modas. Comprendo que para quien no acepta nuestra fe, es un ignorante religioso, o está contaminado por «guías ciegos», esto le resulte como de la baja edad media. Es de más atrás.

En el principio de la humanidad, Dios creó sólo dos sexos, hombre y mujer, distintos y complementarios entre sí (cf Gén 1,27). En base a ellos estableció el matrimonio (cf Gén 1,28). Y se dice claramente: «Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne» (Gén 2,24). Se habla de padre y madre, de hombre y mujer. Jesús ratifica esta institución natural y secular, acorde con el plan original de Dios para la humanidad (cf Mt 19,4-6).

La Palabra de Dios, que norma criterios y comportamientos de los verdaderos creyentes, afirma: «Se ofuscaron en vanos razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos… Sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío» (Rom 1,21-22.26-27). ¡No puede estar más claro!

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Hechos no fundan derechos

caraVER. Hay organizaciones que se ostentan como católicas, sin serlo, y hacen encuestas cuyos resultados quisieran que la Iglesia asumiera como criterio de verdad y de bien. Por ejemplo, partiendo del dato de que muchos bautizados usan anticonceptivos, nos exigen que los aceptemos indiscriminadamente. Como aumentan los casos de «sociedades de convivencia» entre homosexuales, nos critican porque no las consideramos verdaderas familias. Como otros se apartan de los preceptos morales que la Iglesia propone, sobre todo en ética sexual, alegan que estamos fuera de moda, por seguir considerando pecado lo que muchos hacen como algo normal en su vida ordinaria. Dicen que si seguimos así, perderemos más fieles y seremos rechazados por la sociedad vigente.
Por el hecho de que la legislación mexicana aún conserva restricciones a la libertad religiosa, no sólo para la Iglesia Católica, sino para cualquier creyente, defienden a capa y espada el derecho de un «Estado laico» a tener todo bajo su control, prescindiendo de cualquier signo religioso, como si los creyentes no tuvieran derecho a expresar su fe en la vida pública, en la educación, en los medios de comunicación y también en la política. Quisieran que no hubiera cambiado el antiguo artículo 130 de nuestra Constitución y que siguiéramos bajo el régimen de 1917. Leer el resto de la entrada »

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