Archivo categoría Misioneros

CRISTOLOGÍA

CRISTO

Sacramento del Padre

CRISTO

 CATEQUESIS DE ADULTOS

DIÓCESIS DE COLIMA

 

 

PRESENTACIÓN

     Hoy va surgiendo una cultura que parece no necesitar de las religiones, y por eso, la fe no es una realidad presente en las conciencias de muchas personas, porque se busca la autonomía personal, el hedonismo, las redes sociales, el libertinaje y las emociones extremas que mantienen, sobre todo a los jóvenes, alejados de toda creencia religiosa; y ellos formarán la sociedad del mañana, que por la violencia y el sinsentido en que están envueltos nos anuncia una sociedad sin Dios.

     El relativismo y la práctica gris del cristianismo, en muchos sectores de nuestra Iglesia, está propiciando que la mayoría de jóvenes reinterpreten a su manera y gusto la fe, pues ven como anticuada la doctrina y dogmas católicos; por lo que buscan la Iglesia sea una institución que cambie su inspiración bíblica y se adecue a las preferencias de cada individuo, perdiendo el sentido de cuerpo y olvidando la integralidad de la salvación.

     Es verdad que hoy urgen cambios en el modo de ser Iglesia y en el modo de comunicar las verdades religiosas; por eso, este material pretende ser una herramienta que favorezca el encuentro, acogida y adhesión a Jesucristo, además de profundizar en los  evangelios para que éste conocimiento sea espacio que nos capacite, anime y forje mensajeros de buenas nuevas, y con sentido misionero comuniquemos el gozo de encontrarnos con Jesús, y ésta experiencia haga que en nuestra familia y barrio se despierte el deseo de conocerlo, para que el encuentro con Jesús, desde los evangelios, transforme a muchos bautizados en apóstoles, “y el mundo crea” (Cfr. Juan 17, 1-26).

     Con este material pretendemos hacer carne las palabras y pedagogía de Jesús, para el crecimiento personal de la fe y en concordancia con la fe que profesa la comunidad católica, favorezcamos una sociedad de acuerdo a la voluntad de Dios. El hilo conductor de estos veinte temas es el mesianismo de Jesús, presentado como camino viviente que nos descubre la verdad del rostro del Padre y su proyecto salvador, para que nuestro proceso de discípulos misioneros, inspirados en el misterio Trinitario, nos lleve a darle vida al camino de comunidad y en nuestra parroquia cobre fuerza el sentido de pertenencia y ésta permita la parroquia sea “comunidad de comunidades” y juntos logremos que la permanente misión le de forma al “Centro de evangelización” que los obispos latinoamericanos, en la Conferencia General de Aparecida Brasil nos han propuesto como meta para que los laicos asuman las tareas evangelizadoras que desde las diversas áreas geográficas, de cada parroquia, se deben llevar a cabo (D. A. 372).

     Me alegra ver a muchos “misioneros” que sin perder la vivencia de pequeña comunidad, en su propio barrio, están ejerciendo un ministerio en su parroquia y compartiendo con los alejados el gozo de haberse encontrado con Jesús, para que cada día sean más los que anunciamos esta Buena Nueva. Espero este segundo libro, que les proporciono, anime en su trabajo evangelizador.

Su amigo y servidor

Pbro.  Javier Armando Espinosa Cárdenas

¡Cristo los ama y yo también!

Contenido:

1.- Israel en tiempos de Jesús

2.- Israel, esperaba al Mesías

3.- Jesús, la promesa del Padre

4.- La Encarnación y nacimiento de Jesús

5.- El Bautismo de Jesús, manifestación mesiánica

6.- La obediencia vence al mal

7.- Jesús, el Reino de Dios con nosotros

8.- Los milagros, signos de la presencia del Reino

9.- La conversión, exigencia para seguir a Jesús

10.- La Comunidad de los discípulos de Jesús

11.- Jesús, el rostro del Padre

12.- La Gloria del Hijo de Dios

13.- Jesús Mesías, signo de contradicción

14.- Jesús, Pan para la vida del mundo

15.- Jesús, Mesías sufriente y glorioso

16.- Jesús es el Señor y Mesías

17.- El Don del Espíritu Santo

18.- El Dios revelado por Cristo

19.- El Señor Jesús volverá glorioso

20.- Jesús es el centro de la historia

 

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ISRAEL EN TIEMPOS DE JESÚS

Objetivo: Conocer el contexto socio religioso en el que vivió Jesús, para valorar y comprender la encarnación.

1.- Leer: Lucas 2, 1-21

a.- Preguntas sobre el texto bíblico:

1.- ¿Quién ordenó el censo?

2.- ¿Dónde tuvo que nacer Jesús?

3.- ¿Qué dicen los ángeles a los pastores a propósito del nacimiento de Jesús?

b.- Profundización sobre el texto:

1.- ¿Qué entiendes por Salvador?

2.- ¿Por qué consideras que Jesús nace en condiciones tan precarias?

3.- ¿Qué supone los pastores se hayan ido glorificando y alabando a Dios?

2.- Elementos para comprender el ambiente en que nació Jesús:

     A.- Situación política:

              La última dominación que sufrió Israel fue la del imperio romano, en el año 63 antes de Cristo, y desde al año 27 a.C. hasta el 14 después de Cristo, el Imperio estuvo gobernado por el emperador Octavio Augusto, tiempo en el que Roma alcanzó su máximo esplendor.

     Los romanos tenían en Siria un gobernador para controlar toda la región, incluida Palestina. Control que incluía no solo el dominio de la tierra sino tributos e impuestos, razón por la que quizá decretaron el censo al que se refiere Lucas 2, 1-2, porque Palestina, en tiempos de Jesús, era una colonia romana que dependía jurídica y administrativamente de la provincia de Siria. Sin embargo, por la concepción religiosa de Israel acerca del poder, la autoridad y la gran cantidad de judíos (diez por ciento del imperio romano), gozaban de cierta autonomía; por lo que existía el Sanedrín.

     El sumo sacerdote, puesto que los romanos subastaban, presidía el Sanedrín, compuesto de setenta miembros integrados por: ancianos de la nobleza laica, la aristocracia sacerdotal y algunos escribas y fariseos. Su función era religiosa y política, y era como la corte suprema para juzgar los delitos contra la ley.

     Palestina estaba dividida en varios territorios gobernados por los sucesores de Herodes el Grande (quien gobernó del 37 a.C. al 4 d.C.), con la supervisión del gobernador romano de Siria, que en tiempos de Jesús era Poncio Pilato.

  • Al sur está Judea, con su capital Jerusalén.
  • Al norte, Galilea, donde está Nazaret (lugar de la Encarnación del Hijo de Dios y residencia de Jesús hasta su vida pública) Cafarnaúm (Cuidad situada junto al lago de Genesaret, que fue el centro de actividad de la vida pública de Jesús) y el lago de Tiberíades.
  • Al centro, Samaria.
  • Al este, al otro lado del río Jordán, Perea y el desierto.

     Cuando nació Jesús, el emperador romano era Augusto. Por parte de los judíos, Herodes 1o el grande, era el rey. Años más tarde, su hijo Herodes Antipas, fue el que intervino en su muerte.

      La vida pública de Jesús puede ubicarse desde tres ciudades: Nazaret, Cafarnaúm y Jerusalén.

  • En la aldea de Nazaret transcurrió la primera y más larga etapa de la vida de Jesús.
  • Cafarnaúm fue el centro de actuación durante su ministerio público.
  • En Jerusalén tuvo lugar su manifestación a todo Israel y el misterio de su Pascua.

   B.- Situación Social y Económica:

           Las clases sociales en tiempos de Jesús:

  • Había clases altas y ricos poderosos como los saduceos y los sacerdotes, comprometidos con los romanos (Cfr. Jn. 11, 47-48), los soberanos de la corte, los grandes latifundistas, comerciantes y cobradores de impuestos.
  • La clase media la formaban pequeños comerciantes y artesanos que trabajaban como obreros independientes, pero muchos de ellos en el templo de Jerusalén.
  • La clase baja formada por la inmensa población judía que incluía a muchos menesterosos por falta de trabajo o de ocupación, enfermos y trabajadores en labores que ensuciaban.

     Y aunque Galilea era la región más rica de Palestina, porque su economía estaba basada en la agricultura, la ganadería y la abundante pesca, la mayoría eran jornaleros, empobrecidos a causa de constantes impuestos y ofrendas que los sometía a la miseria, la inmundicia y enfermedades, que los orillaba a vivir en constante rebeldía social.

     Dentro de Judea, la situación económica de Jerusalén (que significa “morada de la paz”) era la más próspera. Lugar donde estaba el único templo de todo Israel y que por las constantes peregrinaciones e impuestos, llegaban a ella riquezas que eran controladas por las familias sacerdotales.

     Los evangelios nos ofrecen algunos datos significativos sobre la situación económica de Palestina:

  •  Grandes terratenientes que arrendaban sus campos a cambio de una parte de los frutos (Mc. 12, 1-12).
  • Jornaleros que se reunían cada día en la plaza, esperando ser contratados (Mt. 20, 1-16).
  • Recaudadores de impuestos (Mc. 2, 13-14; Lc. 19, 1-10).
  • Mendigos que pedían limosna en los cruces de los caminos (Mc. 10, 46-52).

     C.- Situación cultural y religiosa:

        Los sacrificios, constituían lo esencial del culto externo a Dios y consistía en ofrecer animales o vegetales para expiación de los pecados, panes y ofrendas de incienso (Cfr. Ex. 30, 34-38; Lv. 1-7).

     Las oraciones también era un acto de culto. El sábado era el día de descanso, de alegría y de alabanza a Dios, día en que los judíos se reunían en la sinagoga cercana a su domicilio.

     El templo era el lugar de culto por excelencia. Hacia él subían todos los judíos, por lo menos una vez al año y era el único sitio en el que, según la ley de Moisés, se podían hacer los sacrificios prescritos; solamente allí el pueblo podía responder con toda fidelidad a Dios y vivir la Alianza.

     El templo, acaparado por la clase dominante, resumía en sí los poderes económico, político y religioso:

  • Como lugar de poder económico, era el centro más importante del comercio y de intercambio monetario; además de funcionar como banco, porque a su administración confiaban sus riquezas los terratenientes.
  • Era la sede del sanedrín.
  • A él acudían todos los judíos.

        De allí la razón de la postura que Jesús tomó ante él templo y sus líderes, pues los diversos grupos y movimientos que existían, en tiempos de Jesús, se definían por su postura con respecto a la ley y al templo.

  • Los maestros de la ley y los fariseos, se preocupaban por conocer la recta interpretación de la ley, y eran los maestros del pueblo.
  • Los saduceos pertenecían a la clase sacerdotal y estaban vinculados al templo, a quienes los sumos sacerdotes confiaban los bienes del templo, para que los trabajaran.

     En síntesis, ésta era la situación de Israel en tiempos de Jesús, y en el seno de este imperio nació el cristianismo.

      Jesús, a través de su familia y de su pueblo, con los problemas existentes, se forma en la comunidad judía, que le da su manera de ser y de hablar, y le proporciona una cultura concreta. Muy cercana a Él estaba María, quien guió los primeros pasos de Jesús y lo formó como un judío, que acudía a la sinagoga y conocía la ley de Moisés.

3.- Conclusiones para valorar la Encarnación de Jesús:

a.- ¿Qué supone decir que Jesús asumió toda la condición humana?

b.- ¿En qué nos ayuda conocer la situación social, en tiempos de Jesús?

c.- ¿En qué se parece nuestra situación social a la del tiempo de Jesús?

d.- Entonces: ¿Qué supone decir que estamos llamados a vivir la encarnación de Jesús?

4.- Tarea:

a.- lee Marcos 12, 1-12

b.- Ahora has una reflexión del texto y di: ¿Tú, cómo estás dispuesto a proceder frente a Jesús y por qué te dispones a vivir de esa manera?

c.- ¿Qué características la vas a imprimir a tu vida de servidor de la viña del Señor?

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ISRAEL, ESPERABA AL MESÍAS

Objetivo: Conocer lo que el pueblo de Israel esperaba del Mesías, para comprender mejor a Jesús y su misión.

1.- ¿Qué es lo que animaba al pueblo?                                         

         Lo característico de la historia de Israel es la expectativa de la llegada del Mesías, que significa “ungido” y que según los expertos, se refiere a una persona a la que Dios ha asignado funciones o poderes especiales y que traducida al griego se dice Christos, vocablo del que se deriva Cristo, quien traería la salvación definitiva. Por esta expectativa, el pueblo ni idea tenía de la Encarnación de Dios, en la segunda persona de la Santísima Trinidad, simplemente pensaban en una persona a la que Dios le daría poderes extraordinarios, por lo que algunos pensaban en un jefe guerrero o un gran político, que tendría la capacidad de restablecer la monarquía en Israel y hacer papilla a todos los pueblos, para desquitarse de todas las afrentas que habían sufrido a lo largo de los siglos, o de menos un líder religioso que purificara y exigiera el cumplimiento puntual de la ley, por el ambiente que se vivía ante la dominación romana y el legalismo religioso; así que muchos judíos pensaban que ésta situación llegaría a su fin con la venida del Mesías, mientras que sólo un resto insignificante aguardaba la venida de un siervo sufriente, como lo describía Isaías.

    a.- Leer: Lucas 3, 15-20

    b.- Preguntas a propósito del texto:

          1.- Ante la pregunta del pueblo sobre Juan, ¿Qué consideras que esperaban de él?

          2.- ¿Qué fue lo que aclaró Juan Bautista, ante las interrogantes del pueblo?

          3.- ¿Qué claridad notas en el Bautista a diferencia de las expectativas del pueblo?

     Mesías es una palabra hebrea que en griego se traduce como Cristo; por lo que tanto Mesías como Cristo significan ungido, aquél en cuya cabeza se ha derramado aceite, para consagrarlo a una tarea concreta, a una misión especial; por eso, el pueblo simplemente pensaba que a un hombre común Dios lo elevaría a un rango extraordinario; por eso veamos un poco de dónde surgió esta idea de Mesías.

2.- La monarquía de Israel:

        En el tiempo de la monarquía de Israel, la palabra Mesías se aplicaba a los reyes, ya que, al ser elegido éste era ungido con aceite (Cfr. 1ª. Sam. 16, 13). Monarquía que se implanta definitivamente con David y éste pasa a ser el “Ungido de Yavé”

     También se designará con la palabra Mesías a un miembro de la dinastía de David. Finalmente se reservara esa palabra para indicar al rey que ha de venir, a quien se le dará el título de hijo de David o de hijo de Dios.

     Estos dos calificativos de “hijo de David” o “hijo de Dios” tienen su origen en la promesa mesiánica, que Dios hace a David a través del profeta Natán (Cfr. 2 Sam. 7, 12-16) y que con el tiempo, cada grupo hará una interpretación de esa promesa, de acuerdo a sus intereses y a ésta diversidad de ideas se le conoce como mesianismo, porque en el fondo todos buscarán se restablezca la monarquía, sea a base de las armas, de la ley o del liderazgo político, esperanza que alimentó la fe de muchos israelitas.

3.- El Mesías en el Antiguo Testamento:

        Los textos del Antiguo Testamento describen la figura del Mesías acentuando los siguientes rasgos:

  • El Mesías será un guerrero que combatirá a los enemigos y librará al pueblo, restaurando el reino de Israel (Cfr. Sal. 72, 1-139; 110, 1-7).
  • El Mesías sería un gobernante revestido de virtudes, tales como al justicia, la equidad, la humildad y la mansedumbre (Is 11, 1-5)
  •  El Mesías manifestará interés por su pueblo, particularmente por los pobres, los necesitados, los huérfanos, las viudas y los extranjeros (Is. 61, 1-3)
  • A través del Mesías, Dios establecerá su Reino mesiánico entre los hombres.
  • El Mesías se identificaría con la figura del siervo sufriente (Is. 23, 1-9;  50, 4-11;  52, 13-53, 12); para ser plenitud de la alianza entre Dios y su pueblo. Ser luz de las naciones. Dar la vista a los ciegos y liberar de la cárcel a los cautivos. Hacer que el pueblo vuelva a Dios y llevar la salvación hasta los confines de la tierra (Is. 42, 1-9; 49, 1-6;  50, 4-11;  52, 13-53,12).
  • Aceptando pacientemente el sufrimiento y la muerte, cargará con los pecados de muchos, intercederá por los rebeldes y finalmente vería la luz (Is. 53, 12).

4.- El Mesías en el Nuevo testamento:

         A través de los evangelios podemos ver también la esperanza de muchos judíos puesta en el Mesías. Según algunos textos del Nuevo testamento, ésta será la función del Mesías:

  • Vendrá a liberar a Israel (Cfr. Lucas 24, 21).
  • Será rey como David (Cfr. Juan 18, 33) y profeta como Moisés (Cfr. Juan 6, 14-15).
  • Restaurará el reino de Israel (Cfr. Hechos 1, 16).
  • El Mesías es descendiente de David, Jesús a quien los jefes de Israel desconocieron y sin tener delito lo clavaron en la cruz, pero Dios lo resucitó (Hechos 13, 22-25).

5.-Tarea para sintetizar el tema:

    a.-  Lee Lucas 4, 14-23 y di:

1.- Ante este texto: ¿Consideras que Jesús se adecuó a las esperanzas de la mayoría?

2.- ¿Por qué clase de Mesías optó Jesús y ésta por qué es auténtica buena nueva?

   b.- Has una oración en la que expreses tu disposición a consagrar tu vida en el Espíritu Santo.

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JESÚS, LA PROMESA DEL PADRE

Objetivo: Conocer desde la Biblia el mesianismo de Jesús, para descubrir cómo rebasa y supera todo interés humano.

1.- Leer Juan 1, 35-47.

     Preguntas sobre el texto bíblico:

         1.- ¿Qué dijo Juan Bautista de Jesús?

         2.- ¿Qué suponen estas palabras?

         3.- ¿Qué produjo Juan Bautista en sus discípulos y éstos qué hicieron?

         4.- ¿Cuánto tiempo se pasaron con Jesús y qué le terminó diciendo Andrés a Simón?

         5.- ¿Después que Felipe estuvo con Jesús, qué le dijo a Natanael de Jesús?

         6.- y tú, ¿Qué puedes decir de Jesús a los demás y por qué?

2.- El Mesías desde los Evangelios:

        El Nuevo Testamento recoge las esperanzas que se fueron dando en el Antiguo Testamento de un Rey-Mesías que traería paz y justicia a la nación, y que se compadecería de los pobres y desvalidos para ayudarlos. Sobre todo Juan, que nos ofrece textos alusivos al Mesías Salvador, aplicados a Jesús.

     Jesús comienza su vida pública proclamando que “el reino de Dios ha llegado con Él”, a través de su acción; esto es, la soberanía de Dios sobre toda la creación para llenarnos de su amor, pues el Reino de Dios se hace presente en Jesús y en sus discípulos, ya que consiste en la relación nueva que Dios establece con los hombres, especialmente con los pobres, por medio de Jesús (Mc. 1, 1. 14.15).

     Para los cuatro evangelistas Jesús fue ungido por Dios como “Mesías-rey” cuando descendió sobre Él el Espíritu Santo. A orillas del Jordán, en su bautismo (Mt. 3, 16; Mc. 1, 10; Lc. 3, 22; Jn. 1, 32), e inaugura el Reinado de Dios en el mundo, desplazando a Satanás; además, como profeta, Jesús proclamará y sembrará la Palabra de Dios, en la realización de sus milagros, pues será el nuevo Elías, el nuevo Moisés (Cfr. Jn. 6, 14-15).

     Mateo, al inicio de su evangelio, presenta la genealogía de Jesús, que tiene como fin manifestar que es Jesús el Hijo de Abraham y de David, para decirnos de esta manera que Jesús tiene una procedencia real, la davídica (Cfr. Mt. 1, 1-17); mientras que Lucas recuerda en la anunciación de María las profecías de Isaías (Is. 7, 14), porque para él, Jesús, es el Mesías-profeta (el que habla en nombre de la divinidad y no con el sentido de adivino), porque ha sido ungido por Dios, no con aceite sino con el Espíritu Santo, según la profecía de Isaías 61, 1.

     En San Juan, al inicio, hay dos afirmaciones sobre Jesús como el Ungido, después que ha tenido el encuentro con los dos primeros discípulos: “Hemos encontrado al Mesías…hemos encontrado a aquél de quien escribió Moisés en el libro de la ley, y del que hablaron también los profetas: es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret” (Juan 1, 35-47).

     En San Lucas 4, 16-21, el Mesías debía ser ungido por el Espíritu Santo (Cfr. Is. 11, 2), a la vez como rey y sacerdote (Cfr. Zacarías 4, 14; 6, 13), pero también como profeta (Cfr. Is. 61, 1); así que Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey (Cfr. CEC 436).

3.- Jesús, el Mesías prometido:

       Numerosos judíos e incluso ciertos paganos que compartían su esperanza, reconocieron en Jesús los rasgos del Mesías prometido. Jesús aceptó el título que le correspondía, pero con reservas (Juan 1, 41), porque una parte de sus contemporáneos lo comprendían desde las esperanzas meramente humanas, pues ante la situación de opresión que se vivía, muchos esperaban un jefe guerrero que los liberara del  poder romano e implantara la monarquía en Israel, otros aguardaban a un líder político, mientras que otros esperaban la presencia de un legalista que purificara la ley (Cfr. CEC 439).

     Muchos, en Israel, tuvieron dificultades para reconocer a Jesús como Mesías, porque no se adecuaba a lo que ellos esperaban y menos viéndolo tan débil, pobre, sin influencias y sin haber ido a las grandes escuelas de instrucción religiosa; y como la gran mayoría ya no soportaba la dominación del imperio y las exigencias de los líderes religiosos, les parecía imposible Jesús fuera el Mesías, porque no podían comprender a un Mesías sufriente.

     Cuando Jesús habla de su muerte en cruz a unos griegos que querían verlo, la gente dice: “Nuestra ley nos enseña que el Mesías no morirá nunca…” (Juan 12, 20-22). Por eso, en el pasaje de Emaús, es Jesús quien instruye a los discípulos sobre los sufrimientos del Mesías (Cfr. Lc. 24, 25-26).

     Jesús trata de purificar la idea de Mesías que tenían sus discípulos, sobre todo después de la confesión de Pedro (Cfr. Mt. 16, 15-20), porque su destino mesiánico será como el del siervo sufriente que describe Isaías, de esta forma entrará en su gloria, por el sacrificio de su vida y esto es lo que naturalmente provocará gran desconcierto entre los judíos; pero, por el proceder sufriente de Jesús superará las expectativas que las personas de su tiempo tenían de Mesías, pues no viene a restablecer poderes humanos ni a provocar desquites, sino a establecer definitivamente el amor de Dios, que cambia radicalmente el curso de la historia y establece una humanidad nueva, por su entrega en la cruz.  El mesianismo de Jesús, por eso engloba y supera las profecías del Antiguo Testamento; así como las expectativas de su tiempo, pues ejerció su mesianidad de manera muy diferente a la idea tradicional que existía, porque Jesús es un Mesías sufriente. Sólo a la luz de la Pascua será comprendido este misterio.

 

4.- Conclusiones para la vida:

   a.- Situación actual:

         1.- hoy, ¿Qué deformaciones notas en las personas, de lo que esperan de Jesús?

        2.- ¿Qué se puede hacer para provocar un cambio en esas esperanzas?

        3.- ¿Qué se debe hacer para lograr un auténtico conocimiento de Jesús?

   b.- Nuevas actitudes:

        1.- Si reconocemos que el Mesías es Dios, ¿Esto qué nos exige como cristianos?

        2.- ¿Qué sentido le debemos dar al sufrimiento y cómo atender a los que sufren?

        3.- ¿Qué nos proponemos realizar para contribuir al Reino que nos trae?

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LA ENCARNACIÓN Y NACIMIENTO DE JESÚS

Objetivo: Conocer el gran misterio de la Encarnación, para amar más profundamente a Jesús el Salvador.

1.- La Encarnación:

      Los evangelios nos ayudan a conocer los más grandes misterios de la vida de Cristo: Su Encarnación e infancia, su vida pública y el camino de redención que nos ofrece para la salvación. En éste tema nos detendremos a profundizar en Mateo y Lucas, quienes nos narran el nacimiento y los primeros años de la vida de Jesús.

     La Iglesia llama “Encarnación” al hecho de que el Hijo de Dios asumió una naturaleza humana para llevar a cabo por ella nuestra salvación (Cfr. CEC 461) y San Juan en 1, 14 lo expresa así: “El verbo se hizo carne”; y el CEC en el número 464 nos dice: “El acontecimiento único y totalmente singular de la Encarnación del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, no que sea resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. Él se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. La Iglesia debió defender y aclarar esta verdad de fe durante los primeros siglos frente a las herejías que la falseaban”. “Hoy ante algunas sectas y sus propuestas, debemos conocer que la fe en la verdadera Encarnación del Hijo de Dios es el signo distintivo de todo creyente cristiano” (Cfr. CEC 463).

2.- Los Evangelios de la infancia, en Mateo:

        Siempre debemos tener presente que los evangelios no son narraciones biográficas de Jesús; sino reflexiones de la comunidad, a la luz de la resurrección que nos presentan a Jesús como el Hijo de Dios hecho hombre, que basadas en la historia y en constante referencia al Antiguo Testamento, Mateo y Lucas nos presentan la Buena Noticia de que Dios nos ha enviado a su Hijo para nuestra salvación.

        Así, Mateo nos presenta la genealogía de Jesús (Mt. 1, 1-17), con lo que nos dice que Jesús asume lo bueno y malo de la historia, pues en esta lista se encuentran dos prostitutas: Tamar (Gén, 38, 1-30 y Rahab (Josué 2, 6-17.22). Una adultera, Betsabé (2Samuel 11, 3) y una pagana, Rut (Rut 4, 12ss), con lo que hace realidad la profecía de Sofonías 3, 11-12, pues en Jesús se cumplen las promesas del Antiguo testamento (Is. 7. 14). Demuestra que Jesús desciende directamente de David y finalmente concluye diciendo que nace de la obra de Dios, por la acción del Espíritu Santo y asume toda la historia para redimirla; además que el nombre de Jesús indica la razón del nacimiento del niño, porque Jesús significa Yavé salva. Jesús es el Emmanuel, Dios con nosotros.

        Mateo también tiene dos narraciones importantes, de la infancia de Jesús: La visita de los sabios de oriente (Mt. 2,1-12), donde se muestra que la misión de Jesús es universal, a pesar de que las mismas autoridades judías lo desconocen como Mesías e Hijo de Dios, por más que las profecías salten a sus ojos (Cfr. Miqueas 5, 1), y la huida a Egipto (Mt. 2, 13-18), con lo que se cumple el oráculo de Oseas 11, 1, ya que Jesús inicia un nuevo éxodo, pues está es una clara relación entre el inicio de la vida de Jesús con los inicios del pueblo y vuelve como nuevo Moisés.

3.- Los Evangelios de la infancia, en Lucas:

       En Lucas, los relatos de la infancia de Jesús son más extensos que en Mateo y en relación con Juan Bautista. La genealogía está en Lucas 3, 23-37, con la que se muestra que es hijo de Abraham, de David y finalmente Hijo de Dios. En los primeros capítulos resalta la anunciación (Lc. 1, 26-38). La visita de María a su prima Isabel (Lc. 1, 39, 58). El nacimiento de Jesús en Belén (Lc. 2, 1-7) y el anuncio de los ángeles a los pastores (Lc. 2, 8-20).

        La presentación de Jesús al templo (Lucas 2, 22-39), insiste en que es para dar cumplimiento a la ley de Moisés y en fiel acatamiento al mandato de Dios, con intención de decir que el cristianismo no es una desviación o deformación de la fe de Israel sino la perfección, pues se ha llegado a la plenitud gracias al acatamiento de la voluntad divina, en el que la Virgen María concibió por obra del Espíritu Santo y el nacimiento fue virginal; razón por la que no hay presentación de ofrendas, sólo referencia a la ofrenda que llevan los pobres, para terminar diciendo que lo central de esta presentación es el encuentro del niño con gente verdaderamente justa y piadosa: Simeón y Ana, en quienes produce una verdadera alegría la presencia de Jesús y es aclamado como la esperanza de Israel, pues el canto de Simeón es la certeza de estar frente al Salvador y se da el derramamiento del espíritu anhelado por Moisés (Num. 11, 17-29): “Luz de las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. Testimonio de un Israelita recto que canta a Dios en la misma residencia divina y a María le advierte: “Mira, éste niño provocará contradicción y a ti una espada de atravesará el alma”, profetizando que a pesar de que Jesús es el culmen de la obra salvadora de Dios, muchos lo rechazarán y María que comparte esta dicha también compartirá el dolor, por ser modelo del verdadero discípulo de Jesús.

       Y cuando Jesús cumple doce años, sus padres como buenos judíos que van año con año a Jerusalén, ahora el niño se les pierde y lo encuentran hasta el tercer día (Lc. 2, 41-49). Pasaje en que encontramos las primeras palabras de Jesús, pronunciadas en el templo y durante la fiesta de Pascua, que concuerdan con las del final del evangelio (Lc. 24, 49).

4.- Conclusión:

       Tanto Marcos como Lucas concuerdan en decir que: Jesús es hijo de Abraham e hijo de David (Mt. 1, 17s; Lc. 2, 5). Los dos dicen que Jesús es el Cristo, el Mesías esperado que da cumplimiento a las Escrituras y los dos revelan la estrecha relación entre Dios Padre y Jesús, engendrado por obra del Espíritu Santo.

5.- Tarea para sintetizar el tema:

      1.- En base a algunos textos ¿Cómo puedes explicar la Encarnación del Hijo de Dios?

     2.- ¿Por qué la fe nos lleva a comprender que Jesús es el Hijo único de Dios?

     3.- ¿Qué entiendes cuando se dice que la evangelización debe encarnarse en la cultura del pueblo?

     4.- Al igual que Simeón y Ana: ¿Qué le puedes decir a Jesús desde tu fe, como canto de esperanza?

     5.- Escribe algunas ideas que te hayan brotado a propósito de este tema.

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EL BAUTISMO DE JESÚS, MANIFESTACIÓN MESIÁNICA

Objetivo: Descubrir que Jesús es identificado como el Hijo Unigénito del Padre y ungido por el Espíritu inaugura su misión.

 

1.- Leer Marcos 1, 9-11.

    Preguntas sobre el texto:

     1.- ¿Qué hizo Juan Bautista con Jesús y dónde?

     2.- ¿Qué sucedió cuando Jesús salió del agua?

     3.- Lee en Lucas 3, 21 y señala los tres hechos que se sucedieron.

     4.- Ahora, lee Hechos 1, 14 hasta 3, 32-36 y encuentra estos mismos hechos

     5.- ¿Esta relación de hechos qué idea te da?

     6.- Entonces: ¿Por qué consideras que Jesús fue a bautizarse al Jordán?

2.- Juan prepara la venida próxima del Reino:

         Juan Bautista fue el único de los profetas a quien se le reveló la forma de reconocer al Mesías entre los hombres (Cfr. Juan 1, 29); por eso, al presentarlo invita a sus discípulos a seguir a Jesús (Jn. 1, 30-42), porque con la presencia de Jesús la misión de Juan bautista ha terminado, pues Juan tenía la misión de preparar los corazones de las personas para la venida próxima del Reino de los cielos, con un bautismo de agua o rito de ablución, común en muchas religiones. No olvidemos que bautismo en griego: “baptizo” significa “sumergir en el agua o en un líquido”, que para los judíos era rito de purificación y Juan el bautista lo propone como un compromiso de conversión, para esperar la presencia de alguien con mayor dignidad, por lo que decía: Yo los bautizo con agua. El que viene después de mi los bautizará con Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3, 11).

        La purificación que opera el bautismo dado por Jesús es más radical y perfecta y tiene su origen en la cruz, no en el río Jordán; además que Jesús no necesita sujetarse a un bautismo de conversión, para el perdón de los pecados personales, es Dios con nosotros, sin embargo se deja bautizar por Juan porque así se hace la voluntad de Dios (Mt. 3, 15). Y al salir de las aguas Jesús “vio que los cielos se rasgaban y al Espíritu Santo que en forma de paloma descendía sobre él” (Mc. 1, 10-11).

        Si los cielos se “rasgaron”, estos ya no se podrán volver a cerrar, porque Jesús es la plena comunicación de Dios con los hombres, que ungido por el Espíritu Santo para llevar a cabo su misión, es el Hijo predilecto del Padre, no es un súper-hombre que dios se apropió por haber nacido extraordinario, habitaba desde todos los tiempos con el Padre y es la palabra del Padre que se hizo hombre, para habitar entre nosotros; por eso,  el mismo Dios Padre da testimonio de su Hijo, por lo que no hay duda de que Jesús es Dios y razón por la que “el Reino de Dios ya está cerca” (Mc. 1, 15). Este acontecimiento revela el misterio trinitario, porque Dios Padre envía al Espíritu Santo sobre su Hijo. Texto importante para nuestra fe en Dios que es Trinidad.

3.- En Jesús el Reino de Dios ha llegado:

        La expectativa mesiánica de Israel se han realizado en Jesús, porque se han cumplido las profecías de Isaías, que anunciaban la venida del Espíritu de Dios sobre el libertador (Isaías 11, 1-2; 42, 1; 61, 1): ¡Jesús es el Hijo único y amado del Padre! En el bautismo Jesús tiene una fuerte experiencia acerca de su filiación divina, de ser el Siervo de Dios, no porque Dios se lo haya apropiado dándole poderes divinos, es Dios con nosotros y por eso objeto de las complacencias del Padre, ungido con el Espíritu Santo, para iniciar la misión de Profeta-Siervo de Dios, que las Escrituras habían anunciado; por eso la efusión del Espíritu Santo que recibió en el bautismo no fue para santificarlo, Él es Santo desde el primer día de su concepción (Lucas 1, 35).

        La venida del Espíritu Santo sobre Jesús es para revelar su investidura real y su misión; porque por voluntad de su Padre, Jesús debe proclamar que el Reino de Dios ha llegado y que, las potencias del mal han llegado a su final (Mc. 1, 25-27), pues con la efusión del Espíritu Santo sobre Jesús se inaugura para la humanidad una nueva era de la historia, el Espíritu Santo es el que recrea y hace nuevas todas las cosas. Con éste acontecimiento se inauguran los tiempos mesiánicos, ya que el Espíritu Santo fue quien acompañó, a Jesús, a lo largo de su vida pública y quien lo capacito para ser fiel a su Padre. Con esto comprendemos que aunque Jesús es Dios, no desarrolló su misión al margen del Padre y del Espíritu; por eso es importante descubrir que una vez resucitado Jesús nos deja al Espíritu Santo: “Reciban al Espíritu Santo…” (Jn. 20, 22-23).

4.- Conclusión y tarea para sintetizar el tema:

        1.- Si nosotros somos bautizados en el Espíritu Santo: ¿Cuál debe ser nuestro proceder?

        2.- Con la expresión: el bautismo es la puerta de entrada a la Iglesia, ¿Qué comprendes?

        3.- ¿Por qué el bautismo nos exige tener vida de Iglesia?

        4.- ¿Qué debe hacer un bautizado para contribuir al Reino de Dios?

        5.- Escribe lo que te propones hacer para vivir dignamente tu vida de bautizado/a.

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LA OBEDIENCIA VENCE AL MAL

Objetivo: Conocer la humanidad de Jesús, para descubrir cómo la fuerza del Espíritu contribuye a la victoria.

1.- Leer Lucas 4, 1-13

      Preguntas sobre el texto:

        1.- ¿Por quién fue conducido Jesús al desierto?

        2.- ¿Cuántos días fue conducido por el Espíritu Santo?

        3.- ¿Qué idea te da la cantidad de días que Jesús ayunó en el desierto?

        4.- ¿Por qué consideras que las tentaciones fueron en el desierto? ¿Qué supone esto?

        5.- ¿Cuáles fueron las tres tentaciones que sufrió Jesús?

2.- La condición humana de Jesús siempre fue asediada por el tentador:

        Los evangelios sitúan las tentaciones de Jesús entre el bautismo y el inició de su vida pública, y en estos relatos de las tentaciones mezclan elementos de la historia de Israel, para decirnos que Jesús es la respuesta fiel al Padre y que a lo largo de toda su vida terrena, Jesús fue tentado.

  • El desierto, aquí es referencia al tiempo del éxodo; por eso los cuarenta días, en referencia a los cuarenta años de Israel por el desierto (Dt. 8, 2; 29, 4) y los cuarenta días de Moisés en la montaña del Sinaí (Éx. 24, 18)
  • El desierto fue la etapa histórica en la que Dios fue educando al pueblo (1Cor. 10, 1-11), para que le conociera y le amara; por eso fue lugar de prueba y tentación (Núm. 14, 1-2), camino que Dios escogió para enseñar al pueblo lo que es adorar a Dios (Éx. 3, 17ss. Os. 2, 14) y tiempo en que el pueblo sigue fielmente a Dios (Os. 2, 16-17).

       Así, desierto, en este texto hace referencia a la vida, y la vida histórica de Jesús va a ser una respuesta fiel al amor del Padre; porque a lo largo de su existencia terrena fue asediado por el tentador, ofreciéndole poder, fama y riqueza. Tentaciones humanas que Jesús vivió hasta en la misma cruz, cuando le gritaban: “Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos en ti”, y nos mostró que la condición humana sólo triunfa sobre el mal cuando es impulsada por el Espíritu Santo.

3.- Las tentaciones:

a.-“ No solo de pan vive el hombre”:

        Esta primera tentación se refiere al poder que Jesús tiene, por ser el Hijo de Dios, porque el demonio le propone que use ese poder para su propio beneficio. La treta del diablo es decirle a Jesús: para qué vives tan afligido, así quien te va a hacer caso. Usa tus poderes para salir de tus privaciones: “convierte las piedras en pan” y eso hará que la gente quede impresionada y crea que eres el Mesías; pero Jesús no hace milagros en provecho propio, viene a identificarse con los últimos, no solo para llenar el estomago sino a nutrirnos del Espíritu, para que la condición humana adquiera el sentido auténtico de la vida y no se quede solo en lo terrenal.

b.- “No tentarás al Señor tu Dios”:

       La segunda tentación es obtener con facilidad el dominio de este mundo, porque los humanos fácilmente cerramos el corazón a Dios por la riqueza, y más cuando esta la adquirimos sin grandes esfuerzos, situación que nos lleva a la idolatría promotora de la muerte, pues para Lucas la riqueza de este mundo está en poder del tentador (Lc. 22, 25; Hecho. 4, 26-27). Y el rechazo de Jesús a esta tentación es porque el único reinado y poder que perdura es el de su Padre Dios; por eso asume la pobreza, el fracaso y la cruz, porque sólo cuando se pone la confianza absoluta en Dios, a Dios se le deja ser y se busca su Reinado. Con esto Lucas nos hace comprender que hay una distancia radical entre el poder de Dios y el poder de este mundo: “no se puede servir a Dios y al dinero”

 

c.- “Al Señor tu Dios adorarás”

      El diablo llevó a Jesús a la parte más alta del templo de Jerusalén  y le pidió arrojarse desde allí: Aceptar esta propuesta era adecuarse a las expectativas populares de un Mesías triunfante y poderoso, que muchos en Israel esperaban para restablecer la soberanía y el esplendor de David, pero Jesús rechaza el camino de la espectacularidad para aceptar el camino trazado por su Padre y en el tiempo designado por Él; además que en su condición humana está el ocultamiento, la paciencia y el riesgo de fracasar. Jesús no está dispuesto a llevar a cabo acciones asombrosas, asume la condición de siervo-sufriente, para que quien brille sea el Padre y su amor misericordioso.

4.- Conclusión y tarea:

        Lucas nos ayuda a comprender que toda la vida terrena de Jesús se realiza en una constante lucha contra el mal, al que vence; por eso, nos dice: “El demonio se alejó de él hasta el momento oportuno”, pues esto sugiere que habrá otros enfrentamientos; de allí que en Lucas 22, 3 dice: “Satanás entró en Judas llamado Iscariote”, como señal de que se cumple el tiempo oportuno.

        Con las tentaciones, los evangelistas nos presentan  la victoria inicial de Jesús sobre el poder del mal, al tiempo que nos presentan la humanidad de Jesús, para decirnos que Jesús asume de forma radical la decisión de proceder como Mesías, de acuerdo a la voluntad del Padre y que rechaza cualquier utilización del poder, para el cumplimiento de su misión salvadora, con lo que muestra enorme relación con el Padre, no con el poder del mal; además de hacer referencia a tres pasajes del Deuteronomio (8, 3; 6, 13; 6, 16).

1.- Hoy, ¿En qué se nota la tentación del poder, la riqueza y la fama?

2.- ¿Por qué el tentador nos atrapa con facilidad?

3.- ¿Qué lección sacas de este tema, para vencer al tentador?

4.- ¿Qué te propones hacer para ayudar a muchas personas a vencer, con Jesús al demonio?

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JESÚS, EL REINO DE DIOS CON NOSOTROS

Objetivo: Interiorizar las enseñanzas de Jesús, para impulsar la presencia del Reino de Dios, entre nosotros.

1.- Leer Lucas 17, 20-21 y Marcos 1, 15

     Preguntas sobre el texto:

     1.- ¿Qué entiendes por Reino de Dios?

     2.- ¿Por qué entonces Jesús dice que: “El Reino de Dios llega sin dejarse sentir?

     3.- ¿Por qué Jesús dice, en Marcos: “El Reino de Dios ya está cerca”

     4.- ¿Qué supone entonces: convertirse y creer en la Buena Nueva?

     5.- Entonces: ¿Qué entiendes cuando en Lucas, Jesús dice: “El Reino de Dios ya está entre Ustedes”

 

2.- Jesús predica el Reino de Dios:

        Todos los evangelios nos manifiestan que la predicación central de Jesús jira en torno al Reino de Dios; así que éste es el tema medular de toda la enseñanza de Jesús, pues toda su vida se centra en la proclamación solemne y decisiva del reino de Dios.

        Cuando Jesús habla de Reino no se refiere a un territorio, sino a la acción de Dios en el mundo,  por eso, no es algo ya hecho sino por hacer, que está sucediendo y crece (Mc. 9, 1-12). En Israel todos esperaban el Reino de Dios, pero cada quien a su manera (ya vimos los distintos mesianismos es Israel, y en todos tenía tintes nacionalistas y un tanto interesados); pero Jesús partiendo del Antiguo Testamento le da un significado distinto y se identifica con el Siervo sufriente de Isaías 42; por eso, la esperanza de los pobres se identifica más con Jesús, ya que esperaban la venida de un rey que implantara la verdadera justicia (Sal. 45; 72; Is. 11, 3-5; 32, 15-18).

       El Reino de Dios, Jesús lo presenta como un mundo lleno de justicia que ha de realizarse efectivamente sobre toda la humanidad, porque todos habremos llegado a vivir efectivamente como hijos de Dios, pues el Reino da razón del ser de Dios como Abbá y la paternidad de Dios da fundamento y razón del ser del Reino; por esta razón lo más original del mensaje de Jesús es justamente la unión indisoluble entre Abbá y Reino.

       Cuando Jesús dice que ya llega el Reino de Dios, quiere decir que por fin se va a implantar la situación anhelada por los marginados y despreciados del mundo, porque el poder del bien triunfa sobre los poderes del mal y eso es justamente el Reinado de Dios. Y Jesús, el Hijo de Dios, presente en el mundo es quien vencerá definitivamente al demonio y con esto establece una nueva y definitiva historia, que en el tiempo se irá desarrollando como proceso de respuesta definitiva al Padre, en la medida que vamos haciendo propia la voluntad de Dios; de allí que Jesús promueve la solidaridad, para que los hombres superemos las situaciones de discriminación que hemos fabricado; y razón por la que Jesús denuncia toda actitud o estructura que mantenga a las personas divididas: Condena a los ricos, porque sólo buscan su consuelo (Lc. 6, 24); llama necio al rico agricultor que se goza de la abundancia de su cosecha (Lc. 12, 16-21); condena al epulón que no sabe compartir (Lc. 16, 19-31) y en nombre de Dios llama malditos a los que no se preocupan de las necesidades básicas del prójimo (Mt. 35, 41-45).

3.- Jesús propone y vive la práctica del amor:

        La presencia de un mundo justo y fraterno es pura iniciativa del Padre; por eso la buena noticia de este Reino es la presencia salvadora de Dios entre nosotros, para realizar la comunión con Él y con los hermanos; por lo que no hay que quedar pasivos ente este ofrecimiento de Dios, sino que necesitamos realizar esfuerzos para conquistarlo, por eso nos dice:

  • El Reino de Dios lo conquistan los esforzados (Mt. 11, 12).
  • El Reino de Dios se alcanza (Mt. 11, 12).
  • Al Reino de Dios se entra (Mt. 5, 20).
  • El Reino de Dios está entre nosotros (Lc. 17, 21).
  • El Reino de Dios ya está preparado (Mt. 25, 21).

        El Reino de Dios es la concreción del amor de Dios, en la vida de todos; por eso, podemos decir que éste se construye en la medida que vivimos el amor fraterno. Y amándonos como hermanos nos  sabemos amados por Dios mismo; porque, un mundo según Dios, tiene que ser un mundo según el amor, ya que Dios es amor (1ª. Jn. 4, 7). Y para que podamos creer en la noticia del Reinado de Dios, Jesús llama a la conversión, a cambiar el modo de pensar y actuar egoísta (Mc. 1, 15); porque convertirse es volverse al verdadero Dios (Lc. 15, 11-32). Y ésta exigencia de conversión es sumamente dura, tanto que dice: “Si no se enmiendan, todos ustedes perecerá” (Lc. 13, 5).

        Pero el Reinado de Dios también se dirige al mundo de las personas, porque busca la construcción de una sociedad digna del hombre. Una sociedad en camino hacia la verdadera fraternidad, la igualdad y la solidaridad entre todos. Una sociedad donde si alguien es privilegiado o favorecido, ese sea el débil y el marginado; de ahí que el Reinado de Dios representa la transformación más radical de los valores que jamás se haya podido anunciar; de ahí que los preferidos de Jesús son:

  • Los pequeños (Mc. 9, 42).
  • Los sencillos (Mt. 11, 25).
  • Los oprimidos por el trabajo y las angustias (Mt. 11, 28).
  • Los publicamos y pecadores (Mc. 2, 16).
  • Los publicanos y las prostitutas (Mt. 21, 32).

Porque se trata de integrar a todas las personas que se tienen por perdidas en todos los ámbitos de la vida (Lc. 5, 32).

4.- El Reino es el proyecto de Dios que no se puede implantar por la fuerza:

        Este proyecto tiene que realizarse mediante la conversión de las mentes y los corazones, pues el  Reino de Dios se va haciendo realidad en la medida en que haya hombres y mujeres que cambien radicalmente su propia mentalidad y proceder egoísta; proyecto que se realiza sólo a partir de las pequeñas comunidades, que se ponen a vivir en concreto el ideal evangélico de la plena igualdad fraterna, impulsados por la libertad de sentirse hijos de Dios y abrazados por el Espíritu Santo, para desenmascarar todo lo que oprime al hombre; por eso toda su enseñanza Jesús la sintetizaba en una frase: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado” (Jn. 15, 21).

        Así, Jesús es el nuevo legislador, nuevo Moisés, que quiere hacer de nosotros la nueva comunidad de hijos de Dios, cuyo distintivo es el amor; de ahí las BIENAVENTURANZAS, porque nos invita a un nuevo tipo de relaciones humanas, en las que superemos todo actitud destructiva y con Jesús proclamemos la esperanza de que vendrá un mundo nuevo; porque cambiar nuestra vida de egoísmos y seguir a Jesús, como discípulo misionero, es permitir la irrupción del amor de Dios que hace  justicia al pobre, no mediante la venganza, sino por medio de acciones de bondad, como resultado de una nueva vida de los creyentes; por eso, Jesús dijo tantas parábolas a propósito del Reino de Dios.

        Podemos concluir diciendo, con el Documento Rerun Novarum No. 18 (Escrita por el Papa León XIII en 1891): “El Reino de Dios no es un concepto, una doctrina o un programa sujeto a libre elaboración, sino que es ante todo una persona que tiene el rostro y el nombre de Jesús de Nazaret, imagen de Dios invisible”. Además que: podemos entender el Reino de Dios como la intervención personal todopoderosa y absolutamente gratuita de Dios, quien, por su Hijo, se reafirma como Señor, cambia el rumbo de la historia, hace prevalecer su voluntad en todo el género humano y destruye el dominio del mal; y así entendemos con más facilidad que:  “ La salvación , que es el Reino de Dios, consiste en creer y acoger el misterio del Padre y de su amor que se manifiesta y se da en Jesús, mediante el Espíritu” (Cfr. Redemtoris missio del Papa Juan Pablo II en 1990, No. 12).

 

5.- Tarea:

1.- Lee Mateo 5, 21-34 y di: ¿Qué nuevas relaciones son las que Jesús establece, como presencia del Reino de Dios entre nosotros?

2.- ¿Qué te propones hacer, para promover entre tus amistades y familia esta presencia del Reino?

3.- Has una oración a Jesús, expresando: ¿Qué le pides para contribuir al Reino y qué estilo de vida estas dispuesto/ a asumir de aquí en adelante?          

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LOS MILAGROS, SIGNOS DE LA PRESENCIA DEL REINO

Objetivo: Comprender que los milagros son signos que testifican la presencia del Reino, para agrandar nuestro seguimiento y la esperanza en Jesús.

1.- Leer el texto de Lucas 7, 11-17

     Preguntas sobre el texto:

      1.- ¿A dónde fue Jesús y que sucedió cuando se acercaba a la puerta de la ciudad?

      2.- ¿Cuál era la situación de la madre y qué sintió Jesús?

      3.- ¿Qué hizo Jesús y por qué todo lo que hizo era escandaloso?

      4.- Finalmente: ¿Qué le dijo Jesús al muchacho?

      5.- ¿Por qué consideras que “un gran temor se apoderó de todos?

2.- En los milagros, es Dios quien se manifiesta:

     Podíamos haber iniciado este tema con otro milagro, pero quizá no lograríamos pronto comprender la razón de los milagros, en Jesús, pues muchas personas en la actualidad, también tenemos falsas expectativas o mesianismo sobre Jesús, porque lo vemos como un curandero o “quita pesares” y desde ahí fincamos nuestra fe, por lo que fácilmente nos desilusionamos del Él alegando que no nos hace caso, pero el problema es nuestro, porque no le conocemos a profundidad ni le damos el lugar de Dios, sino de “lámpara de Aladino”.

     Necesitamos reconocer que los milagros son manifestaciones de Dios e invitación a la fe, para aceptar a Jesús en nuestro interior y seguirle, teniendo su estilo de vida, para llegar con Él a vivir en un permanente servicio de cruz, porque sólo así se resucita; por eso, en latín milagro se dice mirari y significa admirarse, por ser un hecho que no tiene explicación científica y que se considera acción divina o sobrenatural. Y si Jesús hace milagros es para manifestar que Dios está entre nosotros, para abrir el corazón a su palabra, hacerla carne y seguirle, ya que éste es el camino de la salvación; no para quedarnos simplemente contentos porque hemos sido curados y finalmente cada quien caminar por su lado.

a.- En el Antiguo Testamento, los milagros son fundamentalmente experiencias interiores de la acción salvadora de Dios en el creyente, con lo que se percibe la voluntad divina a favor de los hombres, pues estos causan asombro y por lo mismo, dirigen la mirada hacia Dios despertando un sentimiento de fe y de alabanza.

b.- En Jesús, los milagros son signo de salvación; así que no tienen un valor en sí mismos sino solamente en relación a la presencia de Jesús, quien con ellos nos manifiesta la presencia de una etapa nueva de la historia de la humanidad, y por eso tienen dos dimensiones:

    • Son signos de la verdad de su palabra y de su predicación sobre la presencia del Reino de Dios
    • Y ponen de manifiesto las características y naturaleza del Reino que lleva a la vida, libera a los hombres de los sufrimientos y los ayuda a vivir de acuerdo a la voluntad de Dios.

     Con estos dos aspectos podemos decir que: los milagros de Jesús son signos de la destrucción del imperio del mal, en el mundo, por la presencia de Jesús; y además, signos de salvación que afecta al ser humano completo, pues los milagros producen un cambio en toda la condición humana y social de las personas y por tanto de la comunidad.

3.- Todos los milagros de Jesús favorecen la vida:

     A Jesús, en los evangelios, siempre lo veremos preocupado por el dolor, el sufrimiento, la exclusión, la injusticia, la dignidad y la vida comunitaria. Y ante estas situaciones jamás es indiferente, tanto que asume todos los riesgos que conlleva el estar cerca de los impuros, enfermos, desvalorizados y pecadores, para irrumpir con su presencia y acción la llegada de un mundo nuevo, donde reine la fraternidad, el amor, la justicia, la unidad y la paz.

     En el texto que hoy estamos profundizando, Jesús vuelve  la vida a un joven, hijo único de una mujer viuda de Naím, por lo que más que fijarnos en todas las notas bíblicas, atendamos a las palabras de Jesús: “joven, a ti de lo digo: Levántate”. Y el muerto se incorporó y se puso a hablar, y Jesús se lo dio a su madre”. Con éste milagro Jesús muestra que es Dios, porque sólo Dios puede dar la vida, como en el caso de Lázaro (Juan 11, 1-48);  Razón por la cual las autoridades judías van a decretar la muerte de Jesús: “Si lo seguimos dejando, van a creer en él”  (Jn. 11, 48), pero, en ambos milagros aunque son una reanimación del  cuerpo, éstos son señales prodigiosas de Jesús que apuntan al mayor milagro que es su resurrección.

          Con los elementos hasta aquí reflexionados, podemos decir que: los relatos de los milagros contienen un mensaje de esperanza frente a toda posible desesperanza: la esperanza de que todo será renovado para siempre por el poder amoroso de Dios, porque el Reino de Dios que Jesús predica representa la transformación del mundo presente en su totalidad, con todas sus miserias y fallas, pues nos orientan a la transformación definitiva y gloriosa, que Dios nos trae en Jesús su Hijo único, en el que esperamos el futuro prometido donde: “no habrá llanto, ni dolor, porque todo lo antiguo ha desaparecido” (Ap. 21, 4).

 

4.- Los milagros son señales de los tiempos mesiánicos:

         Recuerden que Juan bautista envió con Jesús a unos de sus discípulos para que le preguntaran: “Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro”, y Jesús que en ese momento sanaba a varias personas afligidas de enfermedades y achaques contestó: ‘Vayan  a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia la Buena Nueva a los pobres y ¡felices aquellos que no dudan de mi después de haberme visto” (Lc. 7, 21-23); Así vemos que con Jesús se cumple la Sagrada Escritura: “El es el enviado del Padre” (Lc. 7, 19-23).

         Los milagros de Jesús son la anticipación escatológica. Con la palabra escatología se quiere expresar, en teología, el destino final del hombre y del mundo, para decir que con la presencia de Jesús, entre nosotros, celebramos anticipadamente el cielo que esperamos, no es la plenitud pero si un  anticipo de lo que será al final de los tiempos; por eso, la escatología es una parte de la teología que estudia, a la luz de la resurrección de Jesús, las realidades finales y el destino de las personas: muerte, resurrección de la carne, juicio, vida eterna, infierno y cielo. Y la expresión: Tiempos mesiánicos hace referencia al tiempo de la salvación única y definitiva de Dios, en su Hijo Jesucristo.

5.- Conclusión y tarea:

         Los milagros son  signos de una salvación que afecta al ser humano en todos sus aspectos, por lo que se produce un cambio en su realidad corporal.

         Escoge alguno de los milagros de Jesús, y anota en tu libreta todos los elementos en los que se manifiesta la soberanía de Dios, sobre la condición humana, el demonio y la muerte, para que no te quedes contemplando sólo la curación, y  tu fe crezca en Jesús, al reconocerlo como Señor de la vida, y esto te lleve a ayudar a muchas personas a profundizar más en su amistad con Jesús y no busquen de Él solo el milagro por el milagro, que esto no nos hace discípulos misioneros de Jesús, ni contribuir a que nuestros pueblos tengan vida, porque reducen a Jesús a “milagrero”.

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LA CONVERSIÓN, EXIGENCIA PARA SEGUIR A JESÚS

Objetivo.- Reconocer el sentido de conversión que exige Jesús, para vivir las características de discípulo misionero de Él.

1.- Leer el texto bíblico de Lucas 19, 1-10

     Preguntas sobre el texto bíblico:

     a.- ¿Qué pueblo atravesó Jesús y quién vivía en este pueblo?

     b.- ¿Qué oficio tenía este hombre, a qué clase pertenecía y qué trataba de hacer?

     c.- ¿Cuál era su dificultad y que hizo para  conseguir lo que pretendía?

     d.- ¿Qué hizo y qué dijo Jesús cuando pasó por el sitio donde estaba este hombre?

     e.- ¿Cómo reaccionó este hombre ante las palabras de Jesús y qué hizo?

     f.- ¿Cómo reaccionaron todos y qué dijeron?

     g.- ¿Qué dijo este hombre a Jesús, cuando estuvieron en  su casa?

     h.- ¿Qué terminó diciendo Jesús de éste hombre y por qué?

     i.- ¿Qué puedes decir a propósito de éste pasaje de la biblia?

2.- La salvación es gratuita, sólo que se debe responder con generosidad.

        En éste texto vemos que Jesús no pone condiciones para llevar la salvación a nuestra propia casa, porque Él toma la iniciativa para hospedarse en la casa, pues busca vivir con el pecador para llevar la presencia de Dios hasta lo más íntimo de la propia casa, porque la salvación es un don gratuito y universal, que Dios nos ofrece.

        Y en Zaqueo podemos contemplar que la aceptación de ésta salvación se da al renunciar a la fuente del pecado, restituyendo las injusticias cometidas y cambiando el corazón; porque la conversión es una adhesión a Dios, que exige un cambio de vida, para alejarse del pecado y decidirse por el seguimiento de Jesús, que nos incorpora a la comunidad, restableciendo las relaciones que nos apartan de la comunión, pues Zaqueo antes tenía su corazón puesto en el dinero y ahora lo tendrá en el prójimo. Obtuvo este cambio  al experimentar el amor incondicional y misericordioso de Dios, en la persona de Jesús, quien lo trató de manera digna y le hizo sentirse persona, porque nadie antes le había dado un trato tan humano. Jesús le ofreció un amor que lo llevó a sentirse valioso por lo que es, no por lo que tiene; tanto que se desprendió de todo lo que tenía para proceder como persona y renunció a todos sus apegos.

        Así que: la persona sólo cambia cuando experimenta el amor que Dios le ofrece.

3.- La conversión es transformación radical y proceso continuo:

       Conversión significa aceptar la escala de valores que Jesús propone, y vivir de acuerdo con esta forma diferente y nueva de entender la vida; porque la conversión no es algo que se impone desde fuera, sino que afecta al hombre entero comenzando por su interior, porque se trata de una transformación radical, para poder seguir al Maestro.

     La conversión inicia en el interior de la persona, al reconocer las faltas, errores e injusticias que hayamos cometido, ya sea personalmente, de forma comunitaria o por las estructuras que produce toda la sociedad; porque como la conversión parte del interior, ésta se debe de manifestar en la forma de pensar, de actuar y de  vivir; ya que la conversión es un proceso continuo que demanda,  la voluntad de los hombres y  la gracia de Dios, únicos cimientos que nos ayudan a vencer las debilidades que se presentan.

4.- Las exigencias de seguir a Jesús:

       La conversión está en el orden del seguimiento tras Jesús, como proceso de identificación con él y con su mensaje; por eso, en la Biblia vemos que después que las personas han tenido un encuentro con Jesús brotan  diversas respuestas:

  • Algunos lo siguen radicalmente, por una llamada especial y lo dejan todo para ir tras el Maestro. Son los llamados apóstoles (Cf. Mc. 3, 13-19)
  • Los setenta y dos discípulos aceptan también la invitación de Jesús dejando sus ocupaciones cotidianas (Cfr. Lc. 10, 1-2).
  • Y hay quienes a pesar de la llamada no quisieron seguirlo (Cfr. Lc. 18, 18-23) o condicionaron el seguimiento (Cfr. Lc. 9, 57-62)
  • Pero muchos de los que se acercaron a Jesús lo siguieron, no necesariamente para trabajar todo el tiempo con él, sino que viviendo sus enseñanzas se quedaron en su propio ambiente hablando y trabajando a favor del reino (Cfr. Mc. 5, 18-20; 8, 25-26; Jn. 9, 35-38).
  • También es importante resaltar que toda Maestro (rabbí) tenía en su círculo a puros varones, porque en Israel era impensable aceptar discípulas; sin embargo Jesús rompe con  esto, en bien de la dignidad femenina (Cfr. Jn. 4, 8), y acepta en su grupo a mujeres quienes desde sus tareas habituales aceptaron y siguieron la enseñanza del Maestro, colaborando con alguno servicio (Cfr. Lc. 10, 38-41 y 8, 1-3).

Sabemos que seguir a Jesús significa imitarlo de manera profunda y radical, pues seguirlo equivale a “unirse a él”, “confiar en Él”, “vivir con él”, “obedecerle”, y a esto es a lo que San Juan llama “creer” (Jn. 8, 12). Y éste seguimiento implica aceptar a Jesús:

  • Como Maestro (Cfr. Jn. 1, 38; Lc. 7, 40).
  • El camino viviente y verdadero (Cfr. Jn. 14, 6).
  • El único que conduce al Padre, porque le conoce (Cfr. Jn. 8, 34- 47).

5.- ¿Qué condiciones nos pone Jesús, para seguirlo?

  • La fe, que consiste en escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios (Cfr. Mt. 7, 21-27; Lc. 8, 19-21)
  • El amor y la unidad, que serán el distintivo del cristiano y el signo más creíble de los que siguen a Jesús (Cfr. Jn. 13, 34-35); amor y unidad que tienen diversos matices:

a.- Solidaridad con los que sufren, con los marginadnos y despreciados (Cfr. Mt. 25, 31-46).

b.- Perdón continuo a quienes nos ofenden (Cfr. Mt. 18, 21-35).

  • La igualdad y el servicio mutuo, a semejanza de Jesús que vino a servir y no a ser servido (Cfr. Mt. 20, 24-28; Jn. 13, 12-17).
  • La vida de oración, como parte constitutiva de la existencia (Cfr. Mt. 6, 5-15; 14, 23).
  • La renuncia a los lazos familiares como absolutos (Lc. 14, 25-26; 9, 59-62), a los propios bienes, para compartirlos con los demás (Cfr. Lc. 14, 33: Mc. 10, 21) e incluso a la propia vida (Cfr. Lc. 14, 26; Mt. 10, 39).
  • La disponibilidad para compartir el mismo destino de la cruz del Maestro (Cfr. Lc. 9, 57-58; Mt. 10, 38).

6.- Tarea:

Con todas las exigencias anteriores, has una carta a María quien fue modelo de seguimiento, para decirle que estas dispuesto/a seguir a su Hijo, con el mismo entusiasmo de ella, y pide la fuerza del Espíritu Santo para lograr esta decisión.

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