Archivo categoría Carlos Orozco
Defensa de la Familia
Por admin - Carlos Orozco - 23/Ago/2010
La declaración del gobernador Mario Anguiano Moreno de que en Colima no se debatirá ni legislará para que el código civil del Estado contemple la celebración de bodas entre personas del mismo sexo y menos la adopción de menores, tiene una gran importancia porque es la máxima autoridad política.
Esta definición conlleva un respaldo total a una institución básica como es la familia. Es una actitud que la protege enormemente. El gobernador se sitúa así en una vertiente de respeto a los sentimientos y creencias de los colimenses en su mayoría y, de pasada, hacia su credo católico personal, y lo hace con firmeza y sin ambigüedades.
Con su convicción, además, no lastima a nadie, especialmente a las personas que teniendo una inclinación o una identidad sexual específica, aunque sea contraria a la naturaleza, promueven legislaciones acordes con sus intereses.
En los últimos tiempos, el movimiento homosexual ha sido muy intenso en diversos lugares y ha avanzado. En Europa, es noticia y en Argentina legalizaron hace poco tiempo las uniones civiles entre personas del mismo sexo y no se diga en el Distrito Federal donde la Corte de Justicia inescrupulosa autorizó la adopción de menores por parejas homosexuales. Es deber de las autoridades calibrar el sentir popular y sobre todo medir las repercusiones en el cambio de las leyes antes de presentar o votar iniciativas.
Las uniones homosexuales presentan más conductas de riesgo que las heterosexuales, que se agravan cuando tienen hijos adoptados. El Instituto Mexicano de Orientación Sexual, en un estudio reciente, consideró que la violencia, las adicciones, las enfermedades sexuales y los suicidios se multiplican en el ámbito de las relaciones entre hombres que se «casan» y las mujeres lesbianas que viven con las de su mismo género. Un número importante de parejas homosexuales no son felices, a pesar de que ese es su propósito fundamental al juntarse para vivir.
Violencia y Homosexualidad
Por admin - Carlos Orozco - 16/Ago/2010
A propósito del movimiento homosexual que sigue propagándose como la mala hierba, una reciente publicación del Instituto Mexicano de Orientación Sexual, tras examinar 31 estudios efectuados en diversos países sobre parejas homosexuales, reveló que estas uniones presentan más conductas de riesgo que las heterosexuales, circunstancia que resulta grave cuando tienen hijos adoptados. Este análisis prueba que esas relaciones no hacen felices a los «contrayentes».
Violencia, adicciones, enfermedades sexuales y suicidio se multiplican en el ámbito de las relaciones entre los hombres que se «casan» y las mujeres lesbianas que viven con las de su mismo género. El afán de ser felices, pero más bien el egoísmo que caracteriza a este tipo de personas en cuanto no se dan cuenta de los efectos perniciosos que proyectan a la comunidad con su testimonio angustioso, esta originando que muchos jóvenes se inclinen a experimentar esas relaciones homosexuales que se promueven tan incesantemente como un modo de ser y vivir diferente.
Lo cierto es que las parejas homosexuales no actúan normalmente como las heterosexuales. El estudio referido expone que las mujeres lesbianas son víctimas de la violencia de parte de su pareja (40%), en tanto que los homosexuales declararon haberla sufrido en un 23% de los casos. Otro dato más revelado es que los homosexuales consumen más droga que los heterosexuales y que entre ellos hay más suicidios y más tendencia a practicarlo.
Con base en estas referencias, podemos concluir que esas uniones son un riesgo latente para quienes las forman y para quienes conviven cerca de ellas. Esta figura, dizque del «matrimonio», contiene un efecto de gran perversión para las comunidades como es la descomposición moral. Las uniones homosexuales no pueden ser un buen testimonio de vida porque no las caracteriza el amor natural, el respeto a la naturaleza y la obediencia a los designios de Dios que creo al hombre y a la mujer como personas diferentes y complementarias para que extendieran el género humano. Dios dispuso que la viabilidad de éste debía fundarse entre personas del mismo sexo pues para eso les dio naturaleza, y no al revés. Sin embargo, esto no lo entienden quienes se aferran a vivir contra natura y no les importa pervertir la vida comunitaria y echar a perder la vida a otros.
Activismo estéril
Por admin - Carlos Orozco - 1/Ago/2010
Al cantante Facundo Cabral le escuché decir en una de sus canciones que aquellas personas que trabajan todo el día y no hacen cosas con amor, están desocupadas. Cuánta sabiduría hay en esta expresión que parece tan simple. Me sacudió esta sentencia. A ver, cómo está eso, ¿qué nos quiere decir Facundo? Pues Facundo interpola expresiones de Jesús que recogen los evangelios y forma parte sustancial de su entramado doctrinal. Nos quiere decir que en la vida tener por inspiración el amor y reflejarlo en todo lo que hacemos y en nuestro prójimo, a quien debemos hacer objeto de nuestras atenciones y de nuestro cariño a pesar de que no nos acepta o incluso si nos rechaza abiertamente. Si ese prójimo no es de nuestro agrado y lo tratamos con amor, más valor tiene nuestro acto.
Esta reflexión la podemos empatar con un evangelio reciente, el del domingo 18 de este mes. Narra que el Señor Jesús tiene un encuentro con Marta y María. Mientras una de ellas, Marta, está inmersa en una actividad doméstica, la otra escucha a Jesús y le demuestra con su atención su amor y respeto. Jesús dice que María está agobiada por las cosas del mundo y se agita por muchas de ellas cuando hay necesidad de otras mejores, de una sola, cuando hay otras más importantes (Lc 10,38-42). María, muy claramente, escoge al Señor y lo que él representa y no le importa ninguna cosa más; en tanto que su hermana anda en el mero despiste, obsesionada por las cosas del mundo, sin percatarse de que tiene cerca al Hijo de Dios vivo.
Hacer las cosas por obligación, de hacerlas, no es una satisfacción tan grandiosa porque solamente aprovechamos el tiempo. Hacerlas sin que medie el amor de Dios, las hará incompletas, ratificó el Papa Benedicto, para quien sin amor, aún las actividades más importantes, pierden valor. Recomendó: es importante no perder de vista lo esencial y no caer en el activismo estéril.
Prodigio
Por admin - Carlos Orozco - 25/Jul/2010
Me da mucho gusto ver otra vez participando en las moniciones dominicales en este templo, en punto de las doce del día, a mi amiga Lala Brizuela, luego de afrontar una difícil experiencia médica en la ciudad de Guadalajara que la mantuvo en un estado de salud muy delicado. Gracias a Dios ya está con nosotros nuevamente, le deseo una rehabilitación completa.
Lalita participó como donadora de su hermana Mina de un pedazo considerable de hígado un 60 por ciento- que le fue trasplantado de manera exitosa. Ella también, al igual que Lala, está en proceso de recuperación y sólo hay que ver su semblante risueño y escucharla para decir que el Señor la abrazó cariñosamente pues le permitió sanar, disfrutar otra vez a su familia que mucho sufrió por su salud y tener ahora un destino sin las tribulaciones de la enfermedad que le aquejaba. Mina: que te recuperes muy pronto en forma definitiva y que Dios te siga bendiciendo.
El problema de salud se presentó con grandes agobios para la doctora Mina, a la cual algunos médicos le habían diagnosticado que estaba prácticamente en fase terminal. Ya se sabe cómo son de fríos algunos galenos. Su mal avanzaba sin ningún obstáculo y en algún momento del proceso ella pensó que no tenía remedio. Pero mantuvo la fe, sacó fuerzas de flaqueza y confió, confió mucho en Dios que le tenía deparado ese prodigio, esa recuperación sanitaria.
No tengo duda, ni tampoco Lala, pues me lo ha expresado, de la intervención de Dios en la operación de ambas, que es una de las más finas que se practican en México. No es fácil hacer compatibles dos órganos básicos distintos el hígado- de dos personas ni tampoco la destreza en procedimientos de largo tiempo en quirófano (hasta de 15 horas en el caso de Mina y de 12 en caso de Lalita) y decir al final que todo salió muy bien. Lala dice con certeza que Dios la mano de los médicos en esas circunstancias y yo creo lo mismo, y además es ella consciente de que mucho les ayudaron las oraciones de sus amistades.
Plan de vida
Por admin - Carlos Orozco - 19/Jul/2010
Hay diferencias que hacen a la escuela privada mejor que la pública, según evaluaciones frecuentes que miden la calidad de sus servicios; entre ellas, por ejemplo, el rigor académico que se exige en la primera, la participación responsable de los padres de familia, la formación en los jóvenes de una conciencia hacia la superación individual y el liderazgo, el cuidado del medio ambiente y el interés por conocimientos artísticos, el de la enseñanza de uno o más idiomas además del español, y en fin, vinculado todo ello a una preparación que sirve para elaborar un plan de vida profesional para cada alumno. Y en la segunda, como es normal en el sector público, cada joven se va abriendo paso como puede, sin la asesoría ni la calidad que sí encuentra en el otro espacio escolar.
Pero el motivo de este comentario es destacar que es positivo por parte de los jóvenes saber y decidir qué quieren ser y hacer en la vida. Saberlo, se dice, es casi llegar ya a la mitad del camino. Es importante que sepan qué es el trabajo cotidiano en la escuela, el esforzarse al tope o dar el extra, el cumplir con las responsabilidades inherentes a su desempeño en el hogar o en cualquier actividad, la puerta que los hará convertirse en personas plenas, en ciudadanos en goce de sus derechos y en el cumplimiento de sus deberes.
Actualmente, hay en Latinoamérica 22 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan y optan en un porcentaje alto por las adicciones, la violencia, la frustración y los suicidios, lo que implica problemas de salud personal, familiar y colectiva. Muchos de estos jóvenes desconcertados no serán cosa buena si los gobiernos de los Estados no le dedican la atención requerida y las familias no se involucran en forma responsable. Sin un plan de vida de y para esos jóvenes, influenciado en cierto modo desde el Estado, las sociedades viven desconcertadas y en el desorden.
Matrimonio y libertad
Por admin - Carlos Orozco - 11/Jul/2010
No es lo mismo conocer a través de los libros u otros materiales cierta problemática social que escucharla atentamente de boca de los protagonistas. Recientemente tuve la oportunidad de conocer de viva voz una serie de inconveniencias suscitadas entre cónyuges que viven situaciones insoportables e insuperables según ellos. Me parece que esas contrariedades son cosa común, puesto que la vida moderna ha traído consigo la adopción de valores y actitudes que minan al matrimonio.
Por otro lado, el individualismo y su pariente el machismo siguen entorpeciendo la felicidad de muchos hogares, y por parte de las mujeres que se sienten «empoderadas» y dispuestas a luchar por sus derechos, hay actitudes distintas a las tradicionales -de obediencia al varón sin chistar- sin medir el terreno de las relaciones matrimoniales en las que quieren tener la última palabra. Muchas mujeres, así, caen frecuentemente en actitudes feministas delirantes que no concuerdan con la realidad circundante.
Lo malo ocurre cuando hombres y mujeres casados creen tener la razón en todo y se les dificulta armonizar la relación. Y lo peor: cuando no saben perdonar y permiten que los problemas ínfimos se vayan haciendo mayúsculos a grado tal que cuando se reacciona son un alud de dificultades difícil de controlar. Además, hay matrimonios en donde se piensa que uno es propiedad del otro. Se ignora que cada persona es libre por voluntad de Dios, nadie debe poseer a nadie, ni el hombre ni la mujer son un mueble. La mujer y el hombre, si bien son complementarios, están situados uno frente al otro con todo lo que son, según lo comentó en uno de sus libros el teólogo brasileño Leonardo Boff.
Así, uno frente al otro, es como resulta una unión provechosa, como Dios quiere, un proyecto de vida acertado, un proyecto digno y pleno para la felicidad. Juntos, hombre y mujer, viven una complementariedad física, sicológica y emocional en su esfuerzo para unirse más en el amor del uno al otro y en el amor de Dios.
Descomposición Social
Por admin - Carlos Orozco - 4/Jul/2010
La Arquidiócesis de México ha hecho eco de la preocupación social creciente ante las elecciones en diez estados del país para el ya cercano cuatro de julio. En las últimas semanas, hemos presenciado una lucha política sucia, una guerra de tinta entre partidos de diferentes ideologías que se disputan el poder y en la que todo se vale. Al enterarse uno de lo que se dicen entre sí, nos percatamos de qué están hechos los políticos que asisten a esta fiesta de negros en que se ha convertido el preámbulo de este episodio político. Y para variar, acaban de asesinar al candidato del Pri al gobierno de Tamaulipas el lunes pasado. México está lleno de sangre durante el Felipato.
A lo largo de estos últimos meses, no hemos sabido por ningún medio que este o aquel candidato a gobernador de un estado o a otros puestos aporte ideas y propósitos realmente convincentes. Pocos o casi nadie sirve a la verdad, pero sí a sus intereses particulares. La mayoría de los políticos con aspiraciones están liados en una lucha sin cuartel en la que cree ganar aquel que más denosta a sus adversarios, aquel que más ridiculiza y daña moralmente a otros. Pero lo más nefasto, lo más peligroso, nos dice la Arquidiócesis, es que el crimen organizado es tan poderoso hoy que puede imponer y hacer ganar a candidatos… o de hasta matarlos, como a Rodrigo Torre Cantú, de Tamaulipas. Un reconocido comunicador de la radio nacional dijo por su parte, sobre el tema, que no tardan los delincuentes en apoderarse incluso de las decisiones ¡para acceder a la presidencia de la república!, así como ya lo han logrado en algunos estados del país.
La lucha contra el crimen organizado no puede prosperar, a pesar de que se le combata con el Ejército y con la Marina y la Policía Federal, porque hay corrupción, ineficacia y temor de «ciertas autoridades, y eso hace peligrar la salvaguarda de los intereses de la nación», sostiene la Arquidiócesis, para la que nuestra sociedad está en profunda descomposición. Esa guerra, además, se va perdiendo, pues mueren miles de inocentes.
Corresponsabilidad
Por admin - Carlos Orozco - 27/Jun/2010
Hay muchas personas en el mundo que piensan que los sacerdotes están a salvo de las tentaciones por su diaria cercanía con Dios e igual podría decirse de los religiosos y religiosas. En medio de la oración que ellos practican con tanto fervor, con Cristo a su lado, es difícil creer que estén en riesgo de ceder a los impulsos del maligno.
Nuestro catecismo católico plantea en su numeral 1707 que el hombre, persuadido por el maligno, abusó de su libertad desde el comienzo de la historia, sucumbió a la tentación y cometió el mal. Conserva, sí, el deseo del bien, pero su naturaleza lleva la herida del pecado original. Ha quedado inclinado al mal y sujeto al error, de ahí «que el hombre esté dividido en su interior. Por eso toda vida humana y colectiva aparece como una lucha dramática entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas».
Cualquier persona está expuesta al pecado, pues en cada una se desencadena una lucha. Nadie está a salvo de caer en esa oscuridad que caracteriza a las tinieblas. El pecado es silencioso, cual una serpiente que se arrastra sin ser vista y que, de pronto, hunde sus colmillos en la carne.
Entonces, si todos estamos expuestos al pecado, el maligno hace hasta lo imposible por hacerse de víctimas sobresalientes como son los sacerdotes. Cuando pesca a uno entre sus garras, hasta fiesta ha de hacer. Por ello, el obispo Felipe Arizmendi, de San Cristóbal de Las Casas, hizo recientemente un llamado para que los fieles no seamos ocasión de pecado para ellos en el ejercicio de su vocación. Recomienda que si uno le significa una tentación, «hay que alejarse de él y exigirle que viva con autenticidad su consagración».
Nuestros sacerdotes, que viven en una sociedad inclinada al pecado y en medio de tantos seres falibles, deben encomendarse a Dios para que les de fuerza y les ilumine en su camino y, como dice el obispo chiapaneco, que nadie sea motivo para que se desvinculen de su afán de servicio a la Iglesia. Es decir, plantea no solamente que no «les hagamos mosca», sino que reflexionemos en nuestra conducta por si les puede resultar perjudicial.
El optimismo
Por admin - Carlos Orozco - 19/Jun/2010
Tengo buen rato de haber conocido una anécdota que encierra una gran enseñanza, sobre todo en los casos en que las cosas no suelen ir bien, cuando las crisis amenazan con destruir todo vestigio de alegría o bienestar en las personas.
Dos ranas, una optimista y otra pesimista, cayeron al mismo tiempo en dos vasijas que contenían leche. La rana pesimista decía, lloriqueando: no puedo salir de este cacharro porque las paredes son muy lisas, no puedo respirar y voy a asfixiarme, estoy perdida. La rana optimista, por su parte, tampoco sabe que hacer porque es la primera vez que se encuentra en una situación parecida, en medio de tanto leche; sin embargo, en vez de entregarse se mueve continuamente, bate la leche y esta se convierte en mantequilla. La rana se sienta entonces sobre la mantequilla y puede respirar libremente.
El mensaje es que quien posee carácter optimista siempre hace algo, aun cuando no sepa qué inventar para salir de una situación álgida y lucha y confía en Dios. Es válida esta enseñanza para tenerla muy en cuenta cuando en los momentos arduos no sepamos qué hacer, cuando sentimos que las desgracias que vivimos no pueden ser superadas y nos damos por vencidos quizás anticipadamente.
Debemos aprender a luchar contra las adversidades, a tener, confianza y a sentir el amor de Dios en nuestras aflicciones. Hemos de aprender de Jesús, que no obstante el dolor que sufrió en la cruz, fue obediente a los designios de Dios Padre, al cual se abandono.
Todas las personas pueden superar las pruebas de la vida si, ‘una vez hechos los esfuerzos como humanos que somos, nos abandonamos al Señor. Alguien podrá decir que esto de abandonarse equivale a rendirse, a renunciar a salir adelante, pero no va por ahí la cuestión; debe entenderse que nuestras fuerzas tienen un límite y que no podemos ir mas allá de ellas, que requerimos la fuerza que sólo da Dios.
Grandeza
Por admin - Carlos Orozco - 13/Jun/2010
Si cualquier persona, creyente o no, se le preguntara por algún personaje de la historia humana que identificara como una persona magnánima, seguramente señalaría a Jesucristo. En efecto, Jesucristo, Hijo de Dios y hombre misericordioso, que se hizo carne y habitó entre nosotros, es el maestro y modelo de vida por excelencia.
La virtud de la grandeza habita en los corazones puros. El que quiera ser grande debe comenzar haciéndose pequeño y ser humilde. Ser magnánimo es apetecer lo extraordinario y hacerse merecedor de ello. Es el compromiso que voluntariamente se impone el espíritu de tender hacia lo sublime. Por tanto, la actividad individual y comunitaria del cristiano es seguir a Cristo, y siguiéndole a Él se podrá rescatar el verdadero sentido de la historia y la importancia de los modelos en la educación.
Sobran en nuestra Sagrada Escritura los pasajes donde Jesús nos enseña a ser humildes, pero cito el siguiente: el que quiera ser primero debe ser el último y el servidor de todos, dijo a sus apóstoles (Marcos 9,35). Esta afirmación debió haberlos sorprendido. Se preguntaron seguramente: ¿cómo es que debo ser el último para entrar en el reino de los cielos? ¿cómo es que debo conformarme y hacer a un lado mi afán de sobresalir sobre los demás y colocarme en un plano inferior respecto a mis hermanos? ¿Es que tan poco valgo como para que otros no me lo reconozcan?
Puede ser que esta afirmación de colocarse por debajo de los demás haya ocasionado no sólo malos entendidos sino desilusión. Pero no está mal ser el primero, no es prohibitivo, no es pecado. Jesús no prohíbe el deseo de ser el más importante, sino que revela una nueva vía: no a costa de los demás, sino a favor de los demás.
Los seres humanos somos propensos a conformarnos con lo que somos: egoístas, fríos, buscadores incansables de placer, de la ganancia fácil, de bienestar, de estar por encima de todos a costa de lo que sea, de no hacer nada que no nos produzca alguna utilidad, «Como me den, doy», se dice entre el pueblo. Esta actitud o modo de vida no logra hacer grande a nadie sino, como dije líneas arriba, es la humildad, la grandeza de corazón y la capacidad de amar lo que hace magnánima a una persona.

