Archivo julio, 2010

EL MENSAJERO No. 280

b_280.jpgPresentamos el número 280 del boletín “El Mensajero” Año 6. No. 280. 25 de Julio de 2010. Colima, Col. Calle 27 de Septiembre, 561.

Contenido:

Pidan y se les dará   – P. Crispín Ojeda Márquez
Prodigio    – Carlos Orozco
Forjar el carácter    – Sergio Solís V.
Mentiras buenas    – P. Gerardo López Herrera
Vida parroquial

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Pidan y se les dará

jesus_orando.jpgEn una sociedad como la nuestra, dominada por la técnica y por el activismo, resulta muy difícil orar. Hasta en el mismísimo templo, los celulares interrumpen con demasiada frecuencia la oración de la asamblea cristiana. A Dios debió gustarle mucho aquella famosa canción del compositor mexicano José Ángel Espinoza Ferrusquilla que seguramente canta varias veces al día mirando hacia la tierra: «El tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a mí… no importa que sean dos minutos». Pero a la gente no le queda tiempo libre para dedicarlo a Dios.

Orar es hablar con Dios, como un hijo habla con su papá y con su mamá, como un amigo habla con su amigo. Esto es posible, según los grandes pensadores cristianos, porque Dios mismo nos ha creado con capacidad para buscarlo, encontrarlo y entrar en comunicación con él. Dios atrae hacia sí a los hombres y mujeres, como el imán atrae al hierro, solía decir san Francisco de Sales. ¿Por qué, entonces, a menudo los seres humanos no sentimos deseos ni gusto por encontrarnos y dialogar con Dios en la oración? Este santo explicaba que cuando un imán no atrae a un hierro es por alguna de las siguientes razones: porque entre ambos se interpone un diamante; porque el hierro está cubierto de grasa o pesa mucho o está a demasiada distancia del imán. «Así le ocurre al hombre, concluía el santo. Cuando no siente el atractivo de Dios es o porque entre ambos se interponen las riquezas (el diamante), o porque está sumido en el mar de la sensualidad (la grasa), o porque se ama demasiado a sí mismo (el peso), o porque los pecados le han alejado de Cristo excesivamente (la distancia)».

Tal vez, uno de los mayores obstáculos para la oración cristiana, en el mundo de hoy, es el modo de pensar utilitarista que encuentra amplia cabida en las mentes actuales. Según esa idea, sólo tiene valor aquello que produce alguna utilidad inmediata. Lo malo es que no sólo aplicamos este criterio a las cosas, sino también a las personas y a la oración. ¿Para qué sirve la oración?, se preguntan no pocos creyentes. ¿Para qué rezar si no siempre Dios nos concede lo que le pedimos? Por tanto, negocio que no deja, dejarlo. Esta dificultad nos obliga a considerar una forma muy común de oración (para muchos, la única) que se llama oración de petición.

Oración es hablar con Dios, pero no necesariamente para pedirle favores. Un hijo no habla con su papá sólo para pedirle dinero. Es natural que pidamos tantas cosas a Dios porque somos seres demasiado necesitados. No es un error pedir a Dios en la oración, siempre y cuando nos fijemos bien en qué cosas pedimos y cómo las pedimos. Una joven estudiante de 17 años decía que siempre pedía a Dios le ayudará a pasar con éxito los exámenes, hasta el día en que adelgazó. «Y eso no se lo debía a Dios aseguraba la chica-, sino a mi fuerza de voluntad para llevar una dieta rigurosa, privarme de pasteles y de nieve y soportar horas de ejercicio físico. De golpe comprendí que con los exámenes pasaba lo mismo. Y poco a poco a poco dejé de rezar. No le encontré sentido». Este testimonio, que expone el P. Luis González-Carvajal Santabárbara en su «Teología para universitarios», parecería dar la razón a quienes piensan que sólo rezan aquellos que tienen miedo de ser responsables porque, quien no necesita bules para nadar, no necesita rezar.

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Prodigio

parroquia001.jpgMe da mucho gusto ver otra vez participando en las moniciones dominicales en este templo, en punto de las doce del día, a mi amiga Lala Brizuela, luego de afrontar una difícil experiencia médica en la ciudad de Guadalajara que la mantuvo en un estado de salud muy delicado. Gracias a Dios ya está con nosotros nuevamente, le deseo una rehabilitación completa.

Lalita participó como donadora de su hermana Mina de un pedazo considerable de hígado un 60 por ciento- que le fue trasplantado de manera exitosa. Ella también, al igual que Lala, está en proceso de recuperación y sólo hay que ver su semblante risueño y escucharla para decir que el Señor la abrazó cariñosamente pues le permitió sanar, disfrutar otra vez a su familia que mucho sufrió por su salud y tener ahora un destino sin las tribulaciones de la enfermedad que le aquejaba. Mina: que te recuperes muy pronto en forma definitiva y que Dios te siga bendiciendo.

El problema de salud se presentó con grandes agobios para la doctora Mina, a la cual algunos médicos le habían diagnosticado que estaba prácticamente en fase terminal. Ya se sabe cómo son de fríos algunos galenos. Su mal avanzaba sin ningún obstáculo y en algún momento del proceso ella pensó que no tenía remedio. Pero mantuvo la fe, sacó fuerzas de flaqueza y confió, confió mucho en Dios que le tenía deparado ese prodigio, esa recuperación sanitaria.

No tengo duda, ni tampoco Lala, pues me lo ha expresado, de la intervención de Dios en la operación de ambas, que es una de las más finas que se practican en México. No es fácil hacer compatibles dos órganos básicos distintos el hígado- de dos personas ni tampoco la destreza en procedimientos de largo tiempo en quirófano (hasta de 15 horas en el caso de Mina y de 12 en caso de Lalita) y decir al final que todo salió muy bien. Lala dice con certeza que Dios la mano de los médicos en esas circunstancias y yo creo lo mismo, y además es ella consciente de que mucho les ayudaron las oraciones de sus amistades.

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Forjar el carácter

enojado.jpgÚltimamente, y debido a toda la información recibida por los diferentes medios, nos hemos dado cuenta de que nuestra sociedad, y en general en casi todas las naciones, tienen una serie de problemas relacionados con el comportamiento humano y sobre todo el de los más jóvenes. Esto nos ha afectado a todos, unos en gran medida y a otros en menor grado, pero sin temor a equivocarme, a todos.

Si nos ponemos a analizar por qué y cuándo, nos vamos a sorprender de muchas cosas… Por ejemplo, con nuestros hijos de edades de entre los 12 y los 24 años, por lo general tenemos que hablarles muchas veces por la mañana para llevarlos a la escuela o que se vayan a trabajar. Se levantan sin ganas y enojados; claro, quién no?, si no durmieron lo que debían dormir, pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo la televisión o «conectados» al internet.

No se ocupan ni se preocupan por nada de lo relacionado con arreglar algo en el hogar, llámese limpieza de la casa, lavar «su» ropa, arreglar su cuarto, etc. A sus amigos los idolatran y se la pasan poniéndoles «defectos» a sus padres, a los cuales acusan a diario que están fuera de época. Si les hablas de ideologías, espiritualidad, moral y de buenas costumbres simplemente te ignoran, pues consideran que ya lo saben todo. Viven permanentemente ausentes, metidos en el messenger, twitter o Facebook y mandando mensajes con su celular. ¿Todo por pertenecer a qué? Ni ellos mismos lo saben, viven confundidos y sin identidad propia, buscando diariamente reafirmar su popularidad utilizando la tecnología, la cual está minando, sin que ellos se den cuenta, su capacidad para relacionarse personalmente con su entorno.

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Mentiras Buenas

distancia.jpgEn cierta ocasión me encontraba dialogando con un grupo de adultos en el que salió el tema de las «mentiras con fin bueno», esas falsedades que con el tiempo hemos catalogado como aceptables cuando tienen un «fin justo». Pero el problema es que ya nadie sabe donde está la línea divisoria entre esas «mentiras buenas» y las malas (si es que alguna vez a existido tal linea). Quisimos adentrarnos más en el tema y entre justificaciones y definiciones les pedí que me dijeran ejemplos concretos de su vida diaria para descubrir donde está el bien de algunas de esas mentiras. Inició uno de ellos que comentaba que su esposa le hacía mal enojarse por lo que el fin de semana anterior, cuando llegó a su casa a la 1:00 de la madrugada, le explicó que se habían quedado en la oficina para sacar adelante un trabajo urgente, cuando en realidad andaba de parranda con los amigos; según él, la bondad de la mentira se encontraba en evitarle un coraje a su mujer. Como se podrán imaginar, la mayoría de los que estábamos ahí, reprobamos inmediatamente aquella mentira y le dimos un tache, basta con saber de donde nace para darnos cuenta de todo el mal que esa mentira puede causar. Otro de ellos explicaba que en su trabajo les daban un bono especial al final del mes a aquellos que habían registrado su tarjeta de entrada, todos los días, antes de la hora oficial, pero en ese mes iba a perder el bono porque el último domingo se había desvelado en la feria con su familia y al día siguiente no alcanzó a llegar a tiempo, por lo que recurrió a una receta falsa y la presentó diciendo que se había enfermado; gracias a esa «mentira bondadosa» el logró obtener ese bono que le iba a servir para la escuela de sus hijos. Según esa justificación, le dijimos que entonces el pecado de robar no sería pecado pues los que roban lo hacen para su propio beneficio, sus gastos, sus compras; por lo que al final le dimos un tache a su mentira.

Al final de los ejemplos no encontramos realmente ninguna mentira buena, así las hemos llamado para justificar y mitigar un poco el dolor que causa la misma, pero en realidad nacen de nuestra tendencia egoísta y el instinto de defensa hacia nosotros, nuestra fama y nuestros intereses personales. Decimos que tienen un fin bueno pero no hemos visto la otra cara de la misma que es la que causa mal a los demás y que en muchas ocasiones no nos percatamos del mismo. Cuando nuestras acciones las catalogamos como buenas porque sólo benefician a nuestros intereses y no para los demás, muchas de ellas son más bien acciones egoístas. En ese sentido deberíamos quitarle esa etiqueta a la mentira.

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Vida parroquial

COLECTA PRO DAMNIFICADOS DEL HURACÁN «ALEX». En una circular, con fecha 16 de julio de 2010, el Excmo. Sr. Obispo, Don José Luis Amezcua nos dice: «…Me dirijo a todos ustedes para pedirles urgentemente que expresemos nuestra caridad cristiana y solidaridad eclesial a favor de los hermanos que están sufriendo las consecuencias del huracán «Alex», principalmente en los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Por los informes recibidos y los reportes de los medios de comunicación social, sabemos que la situación es muy grave y lamentable pues, además de las personas fallecidas y desaparecidas, miles de familias lo han perdido todo y numerosas comunidades permanecen inundadas, incomunicadas y sin energía eléctrica. Gracias a Dios y a la solidaridad característica de los mexicanos y de otros países e Iglesias hermanas, las ayudas para satisfacer las necesidades básicas de comida, vestido, salud y vivienda ya fluyen satisfactoriamente, pero no son suficientes. Además, habrá procesos de rehabilitación y de reconstrucción a mediano plazo, que deben ser oportunamente atendidos.

Por lo cual, ruego a todos los sacerdotes de nuestra Diócesis que, apoyados en las organizaciones y movimientos apostólicos, organicemos una Colecta especial pro damnificados del huracán «Alex», principalmente en el noreste de nuestro país, el domingo 25 de julio de 2010, y que las aportaciones económicas sean enviadas inmediatamente a la Curia Diocesana, para ser luego remitidas a la institución Caritas Mexicana, I.A.P.

Deseado que también ahora actuemos como buenos cristianos y samaritanos, acudiendo con espíritu generoso en auxilio de nuestros hermanos más necesitados, pido a nuestro Señor Jesucristo que los colme de gracias y bendiciones. Recordemos que hoy y siempre «el amor de Cristo nos urge» (2Cor 5,14)».

DOS NUEVOS TALLERES DE ORACIÓN Y VIDA EN NUESTRA PARROQUIA. El primero, a partir del viernes 13 de agosto del presente año, en calle Constitución Núm. 655, Lomas Vista Hermosa, de 6:00 a 8:00 p.m., asesorado por la Sra. Alicia Palomera Orozco.

El segundo, iniciará el martes 17 de agosto del presente, de 6:00 p.m. a 8:00 p.m., en el Colegio de las Adoratrices (Gutiérrez Nájera s/n). La entrada es por la parte Norte del Colegio. Será asesorado por la Sra. Griselda Corrales. Informes detallados: Tel 31 2 81 53.

¡ATENCIÓN! FALSO SACERDOTE. Nos ha informado de una persona que dice llamarse José Luis (por supuesto que puede ponerse otros nombres) se hace pasar por sacerdote, solicitando ayuda para completar lo que le falta para comprar cosas relacionadas con el ministerio; por ejemplo, ornamentos. No se dejen engañar. Esa persona no es sacerdote. Ningún sacerdote de nuestra diócesis utiliza esos medios para solicitar ayuda.

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EL MENSAJERO No. 279

b_279.jpgPresentamos el número 279 del boletín “El Mensajero” Año 6. No. 279. 18 de Julio de 2010. Colima, Col. Calle 27 de Septiembre, 561.

Contenido:

Se sentó a los pies de Jesús   – P. Crispín Ojeda Márquez
Bienaventurado el que lee   – P. Crispín Ojeda Márquez
Familia educadora – Grupo de Matrimonios
Plan de vida   – Carlos Orozco
El tiempo que te quede libre…   – Sergio Solís V.
Solidaridad Cristiana

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Se sentó a los pies de Jesús

carpintero002.jpgFueron los griegos antiguos quienes dividieron el trabajo humano en intelectual y manual. Según esta clasificación, en este mundo unas personas se dedican a pensar y otras, la mayoría, a realizar trabajos prácticos. Platón, el filósofo griego de la antigüedad determinó que el trabajo de mayor honor y altura, era el trabajo mental, mientras que el trabajo manual era secundario y estaba destinado a la plebe. En la Edad Media se le llamó trabajo servil, es decir, realizado por sirvientes o esclavos.

Debido a una falsa interpretación del libro del Génesis, surgió una idea equivocada del trabajo que todavía prevalece en las sociedades cristianas actuales. Algunos pensadores cristianos creyeron que las palabras de Dios Creador dirigidas al primer hombre caído en la culpa original: «Ganarás el pan con el sudor de tu frente» (Gén 3,19), convertía al trabajo en una maldición. Pero esta manera de entender el texto bíblico es falsa por incompleta. Porque, según la Sagrada Escritura, el trabajo no es una maldición, sino una bendición. Llevado a cabo, según los planes divinos, dignifica y desarrolla al ser humano. Los burros trabajan, y muy duro, pero a pesar de ello, siguen siendo los mismos burros de siempre. En cambio, con su trabajo el ser humano ha logrado los increíbles progresos que tanto admiramos y disfrutamos.

Por desgracia, en nuestra época han aparecido nuevas ideas equivocadas sobre el trabajo. Según el pensamiento llamado liberalismo y nuevo liberalismo capitalista, el trabajo vale por la ganancia financiera, según el mercado. El capitalista usa el trabajo para enriquecerse, el pobre trabaja porque está obligado, ya que si no se moriría de hambre. Pero ni el primero ni el segundo se interesan demasiado por lo que hacen y a menudo ni siquiera se preguntan si es moral o inmoral. Existe también otra mentalidad que convierte el trabajo en el valor principal de la vida. Patrones y obreros se sacrifican por ellos mismos y por los demás para que se produzca más y mejor. De este modo, los trabajadores terminan convertidos en una especie de máquinas vivientes y en esclavos de su oficio, sin tiempo para sí mismos, para su familia y para el descanso.

Existen muchos problemas en el mundo laboral: desempleo, bajos salarios, niños que trabajan, explotación, discriminación e inseguridad laboral, activismo, estrés, irresponsabilidad, injusticia, etc. Pero, casi nunca se habla del más grave de todos los problemas laborales que es la falta de sentido del trabajo. ¿Por qué trabajamos? ¿Para qué trabajamos? ¿Vale la pena pasarse la vida trabajando, sin tiempo para otra cosa? Al final de cuentas, nadie sabe para quien trabaja. Sin un sentido que valga la pena, el trabajador no trabaja a gusto y experimenta esta actividad como una carga insoportable. Hay quienes trabajan cantando y hay quienes trabajan echando vigas, sapos y culebras. El sentido auténtico del trabajo no puede ser la producción de bienes materiales, ni la acumulación desmedida de ganancias, sino el desarrollo personal. El trabajo tiene sentido cuando permite que las personas cultiven su inteligencia y libertad y desarrollen sus demás capacidades y habilidades. San Juan Crisóstomo, Padre de la Iglesia que vivió en el siglo IV y principios del siglo V d.C., se preguntaba si Adán trabajaba en ese paraíso donde todo abundaba. Y respondió que sí trabajaba para desarrollar su personalidad.

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Bienaventurado el que lee

lectura.jpgNo basta tener una Biblia en el hogar.. Es necesario leerla, estudiarla y meditarla. Aquí es donde las comienzan a aumentar las dificultades. Se tiene la Biblia en la familia, pero no se lee. Un gran problema es que la familia mexicana y colimense no lee. La UNESCO considera lector ordinario a quien lee por lo menos 20 libros al año. Los índices de lectura en México y en Colima siguen siendo demasiado bajos como resultado de muchas causas, entre ellas, la pobreza, la marginación y su consecuente retraso cultural. El escritor Mexicano Gabriel Zaid piensa lo contrario: «el problema del libro escribe- no está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer».

Se da el caso de muchos profesores que alaban ante sus alumnos las grandes obras que ellos mismos no han leído. Total, que en nuestras casas no hay libros ni ejemplos de lectores. Además, nos ha tocado vivir en la época de la imagen. En nuestra cabeza hay imágenes y pensamientos que no son la misma cosa. Las imágenes son una ayuda para pensar. Por ejemplo, viendo la imagen de una llanta de carro, de una tapadera de olla, de un DVD, es como llegamos a formarnos en la cabeza la idea de «círculo». Los animales también tienen imágenes en su cerebro, pero ahí se quedan. No llegan a las ideas, al pensamiento. No piensan. Por eso el filósofo italiano Giovanni Sartori llama al ser humano de hoy HOMO VIDENS, es decir, hombre visual o de la imagen, el hombre que absorbe imágenes a través de la televisión, el cine, los carteles, y los anuncios espectaculares. El defecto de este ser humano visual es la flojera para leer y también para pensar. En otras palabras, la cultura de la imagen está acabando con el HOMO SAPIENS, con la naturaleza humana que consiste en pensar.

Aquí está un primer trabajo, el primer reto, que es condición para leer la Biblia: recuperar el hábito y el gusto de la lectura. Preferir el libro al DVD o a la TV. Somos los libros que leemos. Enseguida, es necesario que los papás se preparen y capaciten para la lectura creyente de la Biblia, para que la narren a sus hijos como historia sagrada, para que oren con los Salmos, para que recuerden los principales acontecimientos de la Salvación, para que anuncien a los suyos el Jesús de los Evangelios.

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Familia educadora

familia0036.jpg Se cuenta que un pariente preguntó, en una ocasión, a un matrimonio: ¿Ustedes estarían dispuestos a prestar el carro nuevo que acaban de comprar, durante todo un día, a la empleada de servicio que tienen en su casa? Respuesta: ¿Cómo crees? ¡Ni que estuviéramos locos! Replicó el pariente: Y entonces,¿por qué dejan todo el día a sus hijos en manos de la misma empleada de servicio? Esta anécdota puede provocar muchas reacciones. A mí me ha puesto a pensar.

He pensado en la Sagrada Familia de Nazaret. José y María se hicieron cargo de la educación de Jesús. Dice el evangelista san Lucas que en el hogar de Nazaret Jesús «crecía», en edad y en sabiduría ante el agrado de Dios y de la gente. El hogar de Nazaret le permitía crecer. Porque ese hogar estaba basado en el amor verdadero. Ese hogar era pobre y por lo mismo se sufría; pero estaba cimentado en el amor. Jesús debió sentirse tan contento, tan feliz en su casa de Nazaret que llegó a esa conclusión que convirtió en el centro de su mensaje: el amor a Dios y a los demás es el resumen de la Biblia y es lo más importante de la vida, de todo. Lo que uno aprende en su casa, en la niñez y adolescencia, difícilmente se olvida. Cuando el Papa Juan XXIII cumplió 50 años escribió una carta a sus papás en la que les decía: «Desde que salí de casa he leído muchos libros y aprendido muchas cosas que vosotros no podíais enseñarme. Pero lo poco que aprendí de vosotros en casa es ahora lo más precioso e importante, que sostiene y da vida y calor a las demás cosas aprendidas después de tantos y tantos años de estudio y enseñanza». Ahora conocemos a este Papa con el sobrenombre del «Papa Bueno». Sus padres lo enseñaron a ser bueno.

Siempre ha sido difícil perseverar en el matrimonio, pero actualmente es todavía más difícil. Las cosas están tan duras que, para casarse por la Iglesia, los jóvenes necesitan mayor madurez. Sin esta madurez los matrimonios seguirán fracasando. Se necesita madurar en todos los aspectos, pero sobre todo en el amor. En la primera lectura (1Cor 13,1ss) san Pablo nos indica con claridad cuáles son las características del amor auténtico.

Grupo Parroquial de Matrimonios

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