Archivo mayo, 2011

EL MENSAJERO No. 318

b_318.jpgPresentamos el número 318 del boletín “El Mensajero” Año 7. No. 318. 29 de Mayo de 2011. Colima, Col. Calle 27 de Septiembre, 561.

Contenido:

Amor con amor se paga – P. Crispín Ojeda Márquez
Falsos profetas – Carlos Orozco Galeana
Pensar antes… – Sergio Solis V.
Obedecer  – P. Gerardo López Herrera
Vida Parroquial

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Amor con amor se paga

rostro00356.jpgLa palabra amor tiene hoy muchos significados, y eso manifiesta la confusión que reina en la sociedad actual sobre este componente central y esencial de las relaciones humanas. La gente no sabe qué es el amor. Se habla de querer una nieve de vainilla, un IPad, y de querer a la novia como si no se tratara de niveles distintos. “Hacer el amor” es la frase más común para designar las relaciones sexuales, incluyendo aquellas que se practican fuera del matrimonio.

Los pensadores de la antigüedad griega y medieval enseñaron que el amor es desear y poseer cualquier tipo de bien. Es cierto que queremos todo aquello que nos hace bien y odiamos lo que nos daña o destruye. Pero, hay que aclarar que no es lo mismo querer un automóvil que querer a una persona y que la relación entre persona y cosas es muy distinta a la relación que existe entre persona y persona. La relación entre persona y cosas recibe el nombre de relación instrumental porque, en este caso, tratamos las cosas como instrumento o medio para conseguir lo que queremos. Manipulamos las cosas a nuestro antojo y ellas, acaso rechinan, pero no se quejan. Ningún conductor pregunta a su carro, si está dispuesto a funcionar y a realizar un viaje a las dos de la mañana. Existen también las relaciones instrumentales humanas.

Llamamos relación instrumental humana al tipo de trato que tiene lugar cuando el otro me sirve para conseguir un servicio o conseguir algo que quiero. Mi relación con el empleado de la ferretería o con la vendedora de jitomates es instrumental, porque no me interesan sus personas, sino el martillo o los jitomates que quiero conseguir. Esta clase de relaciones son necesarias; de otro modo no funcionarían en la sociedad, por ejemplo, la economía o los servicios. Son, además, las más frecuentes, pero también las más superficiales. Hay quienes confunden el amor con estas relaciones instrumentales y funcionales. Con razón, una esposa, cansada de sentirse en la casa como una lavadora o una escoba, disparó a su marido esta dolorosa queja: “Desde que nos casamos, me has tratado como tu sirvienta y no como tu esposa”. Sin embargo, la relación instrumental humana, por más funcional que esta sea, exige respetar y valorar a las personas. Ninguno tiene derecho a tratar con desprecio o altanería a los empleados que atienden a la clientela en las oficinas o en los comercios. Todos debemos actuar conforme a las normas de urbanidad hechas, precisamente, para que respeten las personas.

La primera persona con la que nos relacionamos, durante toda la vida, somos nosotros mismos. Así nace lo que se conoce comúnmente como “amor propio”. Mucha gente confunde el amor propio con el egoísmo, y es verdad que es uno de sus riesgos más graves. Pero, en primer lugar, el amor propio, no sólo es esencialmente bueno, sino también necesario. Nosotros mismos, como los demás seres humanos, somos personas y por lo tanto, somos dignos de ser amados y merecemos respeto y aprecio. No podemos tratarnos a nosotros mismos como si fuéramos un burro de carga o una máquina. Sería un absurdo decir que amamos a los demás si no nos amamos a nosotros mismos. Jesús dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Por consiguiente, hay que querernos a nosotros mismos. Este amor propio, que actualmente se llama autoestima o valoración de sí mismo, es lo que nos impulsa a la acción y al servicio a los demás. Quien se quiere a sí mismo cuida su salud, evita las drogas, el tabaco y el alcohol, practica deporte, se arregla, lee, estudia, quiere superarse en todos los aspectos. Por el contrario, la persona que no se quiere a sí misma, deja de actuar para bien de ella misma y de los demás: descuida su salud física, psicológica y espiritual. No quiere saber nada ni le interesa nadie.

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Falsos profetas

falpro.jpgHe sabido últimamente de numerosos palabreros que pululan por todas partes y se dedican a “sanar el espíritu” de las personas, a curar enfermedades con la transmisión de energía. Cuando me han invitado a conocer a alguno de ellos, he manifestado mi escepticismo. Solamente Dios sana, solamente Jesús sana, digo. El Señor es el verdadero sanador. Esos son falsos profetas.

Esta supuesta sanación la hacen mediante ciertas técnicas que dominan y con las cuales le meten en el coco a las personas que han sido curadas, cuando lo cierto es que, si acaso, reciben ciertas dosis de energía de un cuerpo humano que está cargado de ella ciertamente, pero de ahí a que sanen hay una gran distancia.

Y les llaman “maestros”. Sus comportamientos son de gente mística. Tienen barba crecida de varios colores, se dicen despreocupados por las cosas materiales pero cobran bastante bien en sus exposiciones. Su presencia en determinados lugares no es muy frecuente. Se dan a desear. Además, sus apoyadores no conocen su lugar de residencia, pero se sabe que algunos radican en lugares paradisíacos notablemente caros. No creo que la divina providencia les acerque los recursos económicos necesarios para esa calidad de vida.

Ah, y como viajan los canijos. No andan por carretera, sino en avión. Andan de aquí para allá y dan conferencias de prensa cuando llegan a las ciudades como si su estancia fuera un acontecimiento. Lo que hay es un afán comercial. Ya se dieron cuenta que hay mucho morbo alrededor de su actividad, aunque sí hay gente que cree en sus “curaciones milagrosas”.

Hay otro tipo de charlatanes que anuncian el fin del mundo. Escogen la fecha que sea e increíblemente, hay quienes están a la espera y angustiados por su proximidad. Estos falsos profetas solo hacen el ridículo, pero no se dan cuenta. Sus predicciones jamás se cumplen y lo único que logran es causar azoro entre esa parte del pueblo ignorante que se las cree de todas.

Como dijo el arzobispo de Jalapa, Veracruz, monseñor Hipólito Reyes Larios, vivamos en sana paz, sin temor alguno ante los vaticinios de personas que engañan con su falsa ciencia. “Para nosotros los católicos el fin del mundo es la segunda venida de Cristo”.

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Pensar antes…

En una reunión de amigos salió a relucir lo típico de las sociedades de todos los tiempos, que siempre se ha diferenciado a las personas en diferentes clases. Por ejemplo, en México -que no tiene monarquía- se ha etiquetado a la gente, desde el punto de vista socio-económico, en clase media, baja y alta; y poco a poco, esta manera de diferenciar ha ido cambiando, debido a que las personas de escasos recursos económicos ya tienen acceso a las universidades públicas y por consecuencia, al entrar en contacto con personas de otras clases sociales altas, han logrado ser “aceptadas”, pero no integradas a ese círculo social elevado.

La intención no es hacer un tratado sociológico, sino puntualizar que en ocasiones, las personas que se “sienten diferentes” por su posición social discriminan a los de posición más baja, y esto en pleno siglo XXI. Es increíble, y desde el punto de vista cristiano, no puede ser posible, ya que todos somos hijos de Dios y por consiguiente, todos somos iguales.

La discriminación se da en diversos sentidos. En una empresa, muchas personas, por tener un puesto ejecutivo o ser el patrón, hacen sentir mal a un trabajador. Esta historia suele repetirse en las escuelas, en la relación Director-maestros y maestros-alumnos.

Comentan que en una escuela un maestro disfrutaba discriminando a sus alumnos hasta que salió uno más listo y lo puso en su lugar. Les relato la anécdota: En la clase de anatomía, el famoso maestro se dirigió prepotente a un alumno y le preguntó: ¿Cuántos riñones tenemos? –Cuatro, le respondió el estudiante. -¿Cuatro?, replicó el profesor arrogante, sintiendo el placer de pisotear los errores de los alumnos. -“Traigan una paca de pasto, pues tenemos un asno en la clase”, ordenó el profesor. -“Y para mí un cafecito”, dijo el alumno. El profesor se enojó y expulsó al alumno del salón de clase, pero antes de salir el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro: _“Usted me preguntó que cuántos riñones “tenemos”. Pues bien, tenemos cuatro: dos míos y dos suyos. Porque “tenemos” es una expresión usada para el plural. Que tenga buen provecho y disfrute del pasto”.

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Obedecer

mama_hijo.jpgRecuerdo muy bien algunas cosas de mi infancia, entre ellas tengo muy presente que hicimos sufrir algo a mi madre con nuestros comportamientos y desobediencias frecuentes, pues era ella la que nos cuidaba la mayor parte del tiempo; mi padre se iba a trabajar desde el lunes y regresaba hasta el fin de semana, por eso la carga de nuestras travesuras era para mi mamá. Se dice que después de la tempestad viene la calma, y cuando nos encontrábamos en ese momento de pedir perdón y de prometerle a mi madre que íbamos a ser buenos diciéndole que la queríamos mucho, no se me olvida una frase que siempre nos repetía en esos momentos: “Me van a demostrar que me quieren si se portan bien y me obedecen”. Mi madre tenía la carga de trabajo ordinario de la semana para tener la casa funcionando y en orden, tenía la responsabilidad de nuestra cuidado y de que fuéramos a la escuela, tenía también que trabajar por las tardes, tejiendo prendas, para ganar algo con que ayudar a mi padre en los gastos de todos los días, etc.; por eso recuerdo que nos insistía mucho en que la quisiéramos así, atendiendo sus mandatos para que la casa y todo funcionara bien. Al final de cuentas pienso que no nos pasamos de los límites, cuando no entraba la razón bastaba un poco de jarabe de cintarazos y entonces agarrábamos el patín. Sin embargo, gracias a esto entendí lo bueno que es obedecer.

He conocido familias que realmente viven momentos muy difíciles: desintegración, violencia, alcoholismo, drogadicción, etc. Papás que acuden desesperados buscando ayuda porque ya no saben que hacer con sus hijos, han perdido toda autoridad y no hacen caso de sus mandatos. Hijos que maltratan y casi hasta golpean a sus progenitores. Hogares derrumbados porque en algún momento se entendió mal la libertad y se decidió desobedecer. Recuerdo ahora una antigua frase de Ciceron (106-43 A.C.) que dice: “Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros”. Por lo visto la visión de la obediencia como una virtud se ha intentado destruir desde hace mucho tiempo. Los niños pequeños aprenden a obedecer a fuerzas. La mamá le dice que no toque al pequeño Ricardo, y en un descuido, el niño mete los deditos en la vela de su bautismo mientras el Padre hace las debidas oraciones. Ricardo ya no necesitará que su madre le diga de nuevo que no toque aquella luz, para practicar la obediencia, porque ya sabe que el fuego quema. Pero cuando llega la adolescencia y la juventud, etapas críticas, si no hay una educación humana y cristiana de base, es muy fácil que con la influencia de los falsos amigos, las tendencias modernas, la atracción del libertinaje y muchos otros factores, se pierda el sentido de esta virtud.

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Vida Parroquial

CUIDADO CON LOS ESTAFADORES, que están proliferando en esta ciudad para engañar y abusar de la bondad de las personas. Van a los hogares y se dicen enviados por el párroco o por un sacerdote conocido (mencionan su nombre) para que les ayuden en efectivo, porque tienen una gran necesidad. Unas personas, que se hacen llamar misioneros de Guadalupe se ponen fuera del templo de Guadalajarita, cerca de las puertas, para solicitar ayuda. Se habían desterrado por un tiempo, pero han regresado. Que nadie se deje engañar. En esta parroquia nunca solicitamos ayuda casa por casa, y si alguna vez lo hemos hecho, ha sido a través de personas conocidas en el barrio y con las debidas credenciales. Cuando se hace una colecta para las obras parroquiales o de la diócesis, los sacerdotes informamos a la comunidad sobre este asunto, después de la misa. Si el Padre no da el aviso, la gente que pide ayuda en nombre de alguna institución de Iglesia, no está autorizada. Conviene que, cuando desconocidos soliciten ayuda en su domicilio, no den ayuda alguna, hasta no cerciorarse de lo que se les dice, pidiendo información a la parroquia, por teléfono o personalmente.

SEMANA DE LA FAMILIA EN NUESTRA PARROQUIA DE GUADALAJARITA. Se llevará a cabo, Dios mediante, del lunes 30 de mayo al viernes 3 de junio del presente, en el templo antiguo, de 8:30 p.m. a 10:00 p.m. El tema de la jornada será la “educación cristiana en la familia”. La invitación es para todos los matrimonios que quieran participar. Esta fue la última llamada.

CONFIRMACIONES. En nuestra Parroquia del Inmaculado Corazón de María las Confirmaciones serán el viernes 17 de Junio de 2011, en dos tandas: 6:00 p.m.; para la capellanía del Espíritu Santo y, a las 8:00 p.m. para el centro parroquial. Considerando que las dos misas vespertinas se llenarán con los Confirmandos, sus papás y padrinos, ese día habrá misa a las 7:00 de la mañana.

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EL MENSAJERO No. 317

b_317.jpgPresentamos el número 317 del boletín “El Mensajero” Año 7. No. 317. 22 de Mayo de 2011. Colima, Col. Calle 27 de Septiembre, 561.

Contenido:

Yo soy el Camino – P. Crispín Ojeda Márquez
El Circo – Carlos Orozco Galeana
No se acabó el mundo – Sergio Solis V.
¿Cuánto es suficiente? – P. Gerardo López Herrera
Vida Parroquial

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Yo soy el camino

encamino.jpgLos colimenses de épocas pasadas encontraban, en la Feria de Todos Santos, una diversión ingeniosa que se anunciaba como “La Casa de Cristal”. Era un laberinto armado con cristales y espejos. Algunos aventureros encontraban la salida con sorprendente rapidez; otros, en cambio, deambulaban por callejones sin salida hasta que se declaraban “perdidos”. En ese momento, los dueños del negocio entraban al laberinto para rescatar a los extraviados y conducirlos al exterior.

Mucha gente se encuentra, hoy, como en un callejón sin salida, dentro de un laberinto de problemas, aparentemente insolubles: una enfermedad incurable, la adicción a la droga, al alcohol o al sexo, algún desequilibrio psicológico, una quiebra económica, un error irreparable, la pérdida de toda esperanza o de la fe… Necesitan un guía, alguien que les consuele, anime y les indique la ruta hacia la salida. Gracias a los recursos humanos y materiales, un gran número de problemas se resolverán favorablemente. Pero, otros, los más decisivos, no encontrarán su solución en los poderes humanos. ¿Quién o qué podría dar tan sólo una hora más de vida al enfermo que ha sido declarado desahuciado por el médico más eminente de la tierra?. Nadie ni nada. El desahuciado se encuentra en un callejón sin salida. Tanto en el trascurso como al final de nuestra vida, necesitamos un guía que nos rescate de los callejones sin salida y nos conduzca a la salida.

Hablar de caminos y de rutas, supone hablar también de rumbos, metas y destinos. Es una locura caminar, viajar, sin rumbo fijo.

Preguntó Alicia, en el País de las Maravillas, al Gato de Cheshire: -¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?. -Eso depende en gran parte del sitio a donde quieras llegar, respondió el Gato. -No me importa el sitio dijo Alicia. Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes, dijo el Gato. -Siempre que llegue a alguna parte, añadió Alicia como explicación. -¡Oh!, siempre llegarás a alguna parte, aseguró el Gato, si caminas lo suficiente. El camino, la ruta a seguir, depende en gran parte del sitio a dónde se quiera llegar. Por eso, importa mucho saber, en esta vida, a dónde queremos ir y cómo llegaremos allí. Uno de los grandes problemas de la humanidad actual -para muchos el primero y más grave- es la pérdida del rumbo en esta vida. ¿Para qué vivimos? ¿Cuál es la meta de nuestra existencia humana? Si la meta es la tumba, el regreso al polvo y a la nada, si con la muerte se termina todo, ¿qué sentido tiene o puede tener lo que hacemos o podríamos hacer en el transcurso de nuestros años?

Múltiples y diversos guías, del pasado y del presente, pretender convertirse en guías de esta humanidad extraviada y sin rumbo fijo. Sus propuestas navegan a través de los más sofisticados medios de comunicación y llegan hasta los últimos rincones de la tierra. Dicen que la ruta a seguir es la ciencia, la tecnología, el progreso, el consumismo, la libertad absoluta, la riqueza material, el éxito y la fama, el rechazo de Dios y de toda religión, el individualismo egoísta. En el evangelio de la misa del Domingo Quinto de Pascua, escuchamos de nuevo al Buen Pastor, Jesucristo, declararse a sí mismo camino y meta: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,1-12). Él es el camino que conduce al Padre. Escuchando su Evangelio y conociendo su modo de ser y de actuar, conocemos al Dios verdadero. “Si no me dan fe a mí, créalo por las obras”. Sus obras, sus hechos, dan testimonio de que Él es el único camino a seguir para convertirnos en personas auténticas y transformar este mundo y, después del final, conseguir la vida eterna con Dios.

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El Circo

espectaculo00023.jpgUna nota informativa que leí hace unos días me hizo reflexionar sobre su contenido. Decía lo siguiente: “La Iglesia católica pide dar a conocer la contribución del circo como parte integrante de la cultura humana, y al mismo tiempo hacer un reconocimiento a todas las personas comprometidas en el mundo del espectáculo itinerante, como los artistas, los trabajadores y el personal de seguridad. El circo, ofrece espacios privilegiados para romper la soledad y superar el anonimato, para apreciar la belleza de los juegos y exhibiciones, de ejercicios atléticos y artísticos y para devolver una esperanza que es portadora de paz interior aún en medio de los sufrimientos, ansias y frustraciones de la vida.

Todo eso y mucho más es el circo. A mí me ha tocado presenciar la actuación artística en circos de alta, mediana y poca calidad, pero en todas las ocasiones he observado la alegría de los participantes circenses y su esfuerzo de agradar a todos. Trapecistas, payasitos ( así, con cariño ), domadores y entrenadores de fieras, todo mundo ahí está dispuesto a hacernos pasar un rato agradable.

Me impresiona igualmente el espíritu vagabundo ligado al circo. Toda su gente es nómada por naturaleza, no tiene asiento permanente en ninguna parte, salvo los dueños; seguro que muchos tienen privaciones pues a veces la gente no asiste al espectáculo por circunstancias económicas o por problemas de transporte, y ello incide lógicamente en los ingresos que se distribuyen entre todos.

¿Rompe la soledad el circo, como dice la Iglesia católica? Yo contesto que sí. ¿ Quién no ríe y se emociona con las caritas de los niños que observan incrédulos las suertes de los caballos, los elefantes o los leones? ¿ Quién no se impresiona con los saltos de los trapecistas, que hacen mil piruetas en las alturas? ¿Quién no ríe con las bromas sanas y ocurrencias de los payasos? Si, en medio del bullicio, el circo es una alternativa de recreación que produce bienestar, que divierte y hace una fiesta junto con las familias.

Pidamos pues al Señor por todas esas personas que llevan esparcimiento a todos. Pidámosle que, en medio de los infortunios y de las crisis que viven por la propia naturaleza de su trabajo, permanezca en ellas la alegría, la esperanza y la paz. Que su generosidad sea correspondida con el amor y la protección de Dios. Que él los cuide y preserve de todo peligro y les otorgue el don de perseverar en lo que a ellas les gusta.

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No se acabó el mundo

finmundo8837.jpgSi estás leyendo este artículo, significa que fallaron las últimas predicciones sobre el fin del mundo para el 21 de mayo del presente año. Lo que más me sorprende, no es lo que muchos charlatanes dicen al respecto, sino el gran número de personas que les creen y que realmente se preocupan por ello.

Uno de estos charlatanes es el supuesto profeta, Harold Camping, quien aseguró que la segunda venida de Jesucristo ocurriría, en la fecha mencionada, luego de un destructivo terremoto. Los verdaderos cristianos serían arrebatados al cielo.

La teoría de Camping revela cálculos matemáticos detrás de su locura apocalíptica. Asegura que el diluvio mencionado en el Génesis ocurrió en el año 4990 A.C. Y afirma que Dios le dijo a Noé que el diluvio duraría 7 días. Utilizando la escritura de la Segunda Carta de Pedro 3,8 donde se dice que “un día es como mil años”, Camping concluye entonces que 7 días pude ser interpretado como 7,000 años. Por lo tanto, el 21 de mayo del 2011 es exactamente 7,000 años después del 4990 A.C. y después de esto, saca una serie de deducciones sobre el significado de muchos números bíblicos como el 3 el 5 el 10 etc. Y hace, además, multiplicaciones de acuerdo al significado de cada número, y así llega a la temible profecía que conocemos. Despreocúpense aquellos que si dan crédito a este señor, ya que sólo 200 millones de personas (el 3% del mundo) serán raptado ese 21 de mayo de 2011.

Existe un dicho muy popular que dice: “no me extraña del indio, sino del que se lo hace compadre”. Imagínense, nada más y nada menos, que tuviéramos un Dios basado en las matemáticas y en los cálculos del ser humano y deducir de ello eventos proféticos como los de esos charlatanes. ¿Dónde está nuestra fe? Esa fe que nos invita a estar preparados para la llegada de nuestro fin; pero no el fin del mundo, sino el nuestro. Porque nadie sabe ni el día ni la hora. Esto sí lo dice Dios Nuestro Señor.

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