Archivo julio, 2011

EL MENSAJERO No. 323

b_323.jpgPresentamos el número 323 del boletín “El Mensajero” Año 7. No. 323. 17 de Julio de 2011. Colima, Col. Calle 27 de Septiembre, 561.

Contenido:

Hasta luego…   – P. Crispín Ojeda Márquez
A nuestro Párroco – Sergio Solis V. – por la comunidad parroquial
Escuela de aprendizaje  – Carlos Orozco Galeana
Vida Parroquial

Pedimos una disculpa a nuestros lectores online por el retraso en la publicación de los últimos números. Aquí les ponemos los links de los mismos.

El Mensajero No. 319
El Mensajero No. 320
El Mensajero No. 321
El Mensajero No. 322    

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¡Mil gracias P. Crispín!

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Hasta luego…

vayan0083.jpgHomilía de la Misa de Acción de Gracias por el P. Crispín Ojeda Márquez (15 de julio de 2011)

Agradezco la presencia de mis hermanos sacerdotes que han aceptado amablemente concelebrar y compartir este acontecimiento de nuestra historia parroquial: P. Javier Ávalos Cárdenas, Vicario General; P. J. Natividad Leal Gómez, Rector de la rectoría del Espíritu Santo, P. Héctor Manuel Delgado Castillo, párroco de la parroquia de San José, P. Jorge Armando Castillo Elizondo, vicario de la parroquia de la Sangre de Cristo, P. Gerardo López Herrera, de casa. Agradezco también la presencia de mis familiares, a quienes la comunidad parroquial ha tenido la gentileza de invitar.

El evangelio de este día narra un conflicto, un pleito, entre los fariseos y Jesús. Los fariseos se molestaron porque en día sábado los discípulos, hambrientos, arrancaron espigas para comerse los granos. La Ley de Moisés prohibía trabajar en sábado (Éx 20,8-11) y uno de esos trabajos era la cosecha. Ellos fueron a quejarse ante Jesús: “Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado”. En varias ocasiones meditamos en nuestros grupos parroquiales el gran mensaje que encierra esa palabra “Tus” (discípulos). En la gramática se llama adjetivo posesivo.

Contiene, en primer lugar, una hermosa definición del discípulo, es decir, dice qué o quién es un discípulo de Jesús. Un discípulo es propiedad del Señor. “Padre, tú me los diste…”, dijo Jesús en la oración de la Última Cena. Pero, no se trata de una propiedad mercantil, de cosas, sino de una propiedad de personas, en el amor. Así como el marido llama a su esposa “Mi vieja” y la esposa a su marido “Mi viejo”, así Jesús llama a sus seguidores “Mis discípulos”. Somos propiedad del Señor porque nos ama. Le pertenecemos. Y Jesús acepta la responsabilidad de los suyos. Ante la queja de los fariseos: “Tus discípulos” están haciendo algo indebido, no contesta: “Pues entonces, vayan y arreglen cuentas con ellos. No fui yo quien arrancó las espigas”. Pero no. Al contrario, Jesús sale en defensa de quienes son suyos, se hace cargo de ellos.

La palabra “Tus” (discípulos) indica, además que los discípulos están aprendiendo a pensar y a comportarse como Jesús, para quien el amor y la misericordia es más importante que el cumplimiento frío de la ley. Nosotros, debemos esforzarnos cada día para pensar, sentir y actuar como el Señor.

En la respuesta que Jesús da a los fariseos muestra la experiencia que tenía de Dios. Quién era Dios para él. DIOS ES MISERICORDIOSO: “Misericordia quiero y no sacrificio” (cita a Oseas 6,6). Misericordia quiere decir, al pie de la letra, poner el corazón en la miseria del prójimo, es decir, estar cerca de quien sufre, compartir su dolor y ayudarlo.

¿Y qué quiere decir la palabra sacrificio? Literalmente, quiere decir “hacer que una cosa sea sagrada”. Y para que una cosa de este mundo sea sagrada hay que separarla, alejarla de lo profano. Por ejemplo, un templo está hecho, como los demás edificios, de ladrillo, varillas, cemento, etc. Pero luego se dedica a Dios y así se convierte en un lugar sagrado. Ya no es como los demás lugares públicos y profanos. Pues bien, el sacrificio que agrada a Dios no es la acción de separarnos y alejarnos de los que sufren, sino el acercarnos y tener misericordia de ellos, compadecernos con su sufrimiento y ofrecerles ayuda.. Dios no recibe con agrado nuestro culto cuando nos somos misericordiosos.

Quiero agradecer de todo corazón al P. Gerardo y a todos ustedes, miembros de la Comunidad Parroquial del Inmaculado Corazón de María, por esta muestra de afecto y de generosidad. Hace seis años y once meses llegué a esta parroquia, enviado por el Señor, a través del mandato del Sr. Obispo Gilberto Valbuena Sánchez, para servir al Evangelio y a ustedes.

Y a punto de concluir aquí la misión encomendada, quiero aprovechar esta ocasión, de mayor intimidad y cercanía para expresar a ustedes TRES PALABRAS. La primera es GRACIAS. He repetido una y otra vez en la predicación y en la catequesis que saber decir gracias, no sólo es signo de buena educación, sino también y sobre todo, de fe. Quien tiene fe reconoce que todo bien viene de Dios y por tanto, lo agradece. Entonces, Gracias a Dios y gracias a ustedes por este tiempo compartido, con sus alegrías y penas, con sus logros y fracasos. Han sido casi siete años de compartir la fe y la misión y de cultivar la amistad en Cristo, nuestro Pastor Resucitado.

La segunda palabra es PERDÓN. Pido a perdón a quienes hice sentir mal a causa de mis imprudencias, errores y anti testimonio. Jesús nos ha hablado hoy de Dios, su Padre misericordioso que nos perdona y nos invita a perdonar.

Y la última palabra es HASTA LUEGO. Porque, para quienes creemos en Cristo, no existen los adioses ni las despedidas. Porque en la distancia e incluso más allá de la muerte, nos une el Espíritu Santo, Espíritu del amor que no morirá nunca.

Mentiría si dijera que no los voy a extrañar mucho. Ustedes se han portado estupendamente conmigo. Les digo sinceramente que ustedes me han dado mucho más de lo que yo he podido a ofrecerles. Dios les pague con creces. Me llevo un grato recuerdo y una gran enseñanza de su participación, de su colaboración generosa y entusiasta.

Ahora, el Señor me encomienda una nueva misión, a estas alturas de mi edad, cuando uno comienza a pensar en bajar el ritmo de la acción y en soñar en lugares más tranquilos. Abraham tenía 75 años cuando Dios le dijo: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que yo te indicaré”. Y Abraham, por la fe, partió como se lo dijo el Señor. Y así también yo debo partir ahora, para ser su Pastor, como Sucesor de los Apóstoles, en la Arquidiócesis de México, junto a la Morenita. Les pido encarecidamente, que me tengan presente en sus oraciones. Muchas gracias por todo.

P. Crispín Ojeda Márquez
Obispo auxiliar electo de la Arquidiócesis de México

Como esta es mi última colaboración en el boletín parroquial “El Mensajero”, expreso mi profunda gratitud a los articulistas, editores, impresores, lectores y distribuidores de esta publicación semanal que aquí concluye una primera etapa de su existencia al servicio de la evangelización.

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A nuestro Párroco

Padre crispín: en la vida todos tenemos una misión que debemos cumplir. Hay quienes después de recorrer muchos caminos, tropezar con diferentes piedras y caer muchas veces para luego levantarse, no tienen el don de visualizar y saber cuál es la misión que Dios nuestro señor les dio para ejercerla y vivirla.

Existen muy pocas personas que desde niños tienen definida cuál es esa misión, y una de esas personas es usted, padre Crispín, ya que desde temprana edad, a los 12 años el espíritu santo lo ilumina y usted inicia su preparación espiritual y profesional en el Seminario Diocesano de colima.

Gracias a Dios, después de recorrer varios lugares y estar en puestos claves, llega a esta parroquia de Guadalajarita en agosto del 2004, hace apenas 6 años y 11 meses. Poco a poco fue construyendo y transmitiendo lo que el Espíritu Santo le ha dado, esa espiritualidad y esos conocimientos tan profundos de la fe cristiana en cada uno de nosotros, en lo que es y seguirá siendo su comunidad, esta comunidad de Guadalajarita, la parroquia del Inmaculado Corazón de María.

Enumerar todo lo que alrededor de casi siete años nos tocó aprender, vivir y convivir con usted, padre Crispín, seria prácticamente imposible, ya que todos los días nos daba un consejo, un mensaje… En las pláticas con cada grupo, incluyendo el mensaje espiritual, nos daba aparte de la catequesis, una cátedra de la Palabra de Dios, de historia universal, de geografía, de raíces griegas y latinas, de filosofía, de literatura, etc. Y con esa imaginación tan peculiar, nos comentaba un pasaje, y con lujo de detalle nos describía el lugar, su paisaje, su orografía, su topografía, su clima, su gente, sus costumbres, hasta los aceites e infusiones que usaban en dichos lugares, casi nos hacía percibir y oler esos aromas y sabores.

Para nuestro crecimiento, aparte de todo lo anterior, tuvimos el privilegio de leerlo cada domingo en su periódico El Mensajero. Ademas, nos recomendó una serie de libros y escritores de su preferencia; por mencionar algunos: Antoine de Saint-Exúpery, Miguel Delibes… Y pensadores, como Bernard Lonergan, Ansel Grüm, Antoni Bolinches, etc. Esto nos motivó a tener interés y habito por la lectura, pero no a cualquier tipo de lectura, sino a la lectura con sentido profundo y con un excelente mensaje.

Con su ejemplo de vida entregada a Dios nuestro señor y a su iglesia, y con ese espíritu de servicio, asi como su don de gentes, nos enseñó cómo podíamos vivir cristianamente, a convertirnos a jesús y por consecuencia, nos cambió nuestra vida y a partir de ese momento aprendimos a comprometernos con Él. Gracias por enseñarnos ese camino.

Entre muchas otras cosas nos enseño a participar y a vivir la Semana Santa, y con su sencillez y humildad nunca nos exigió nada; nos sugería y proponía que se hiciera alguna actividad, algún proyecto, un retiro, una semana de la familia, una marcha del silencio, un sin número de actividades de las cuales usted era el guía y nos hacía sentirnos necesarios, pero no indispensables para realizar esa actividad, por lo que difícilmente se le podía negar algo y obviamente todo lo que usted Organizaba terminaba con muy buenos resultados, bueno casi todo, ya que nos debe varias segundas partes de excelentes películas. Esperamos que regrese a proyectárnoslas y a comentarlas.

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Escuela de aprendizaje

subcamp.jpgEl país está alucinado aún por el logro deportivo alcanzado por un grupo de jovencitos mexicanos de alta capacidad competitiva que ganó un campeonato mundial de futbol. Quien siguió la justa deportiva celebrada en nuestro país, se percató de que esos muchachos fueron muy fuertes mentalmente y que gracias a esta condición superaron sus características físicas que aparentemente los hacía lucir inferiores frente a rivales europeos y africanos.

Esos chavos dieron una lección de capacidad de lucha a los futbolistas mayores y un gran ejemplo de perseverancia a la juventud, de la que una parte importante está en el lado de los vicios, en el infortunio, en el ahí se va, en la nada. Estoy seguro que ellos tienen mamás y papás que los han apoyado desde chiquitines para que compitan; son así, a no dudarlo, verdaderos formadores puesto que sus hijos adquirieron disciplina y han sido obedientes a las instrucciones de sus entrenadores, además de ser estudiantes regulares. Serán, ya son, gente de provecho.

Esos padres de los futbolistas supieron que el deporte ayuda mucho al desarrollo armónico de las personas y a su perfeccionamiento moral. Averiguaron que es una escuela de aprendizaje muy generosa porque eleva los valores humanos y cristianos, enseña a armonizar dimensiones importantes de las personas y favorece su desarrollo integral.

En un mundo de inseguridades y de corrupción como es el del futbol (hay un dicho: quien en este ámbito desee encontrar un amigo, mejor que se compre un perro), estos jóvenes habrán de participar más adelante con las credenciales de haber descollado mundialmente, pero lo más importante es que lo harán investidos de esa formación humana cabal que les dio la doctrina cristina que tienen aún fresca en su mente y en su corazón pues apenas tienen 16 años de edad y aún no se asoman al bajo mundo del pecado.

Por otra parte, el Estado mexicano dice estar interesado en la prevención de los delitos y varios gobernadores están pidiendo más presupuestos para aplicar estrategias para ese fin, porque ya se dieron cuenta que al combatir a la delincuencia organizada impactan solo los efectos pero no las causas de los delitos.

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Vida Parroquial

ORDENACIÓN EPISCOPAL DEL P. CRISPÍN OJEDA MÁRQUEZ. Salida: miércoles 27 a las 9:00 p.m. Les pedimos a todos los que van el los autobuses contratados que esten muy puntuales, pues partiremos a la hora exacta. Regreso: jueves 28 a las 9:00 p.m. Con el fin de economizar, sugerimos cada uno lleve su desayuno del dia 28. Llenamos ya 6 autobuses, el septimo estará condicionado; será contratado sólo si se llena. De toda la diócesis iran aproximadamente 25 autobuses.

NUEVO PÁRROCO. El Excmo. Sr. Obispo Don José Luis Amezcua Melgoza, nombró párroco de la comunidad parroquial del Inmaculado Corazón de María al P. Javier Armando Espinoza, actual párroco de Santo Santiago en Tecomán Colima. La misa de toma de posesión será el 26 de Julio a las 7:00 p.m. Invitamos a toda la comunidad a dar una calurosa bienvenida a su nuevo pastor.

MISA DE DESPEDIDA. La Diócesis de Colima despedirá al P. Crispín Ojeda Márquez, el próximo lunes 25 de Julio a las 11:30 a.m. en la Catedral Basílica Menor, en la eucaristía que celebrará todo el presbiterio, Vida Consagrada y laicos. Los invitamos a participar

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EL MENSAJERO No. 322

b_322.jpgPresentamos el número 322 del boletín “El Mensajero” Año 7. No. 322. 10 de Julio de 2011. Colima, Col. Calle 27 de Septiembre, 561.

Contenido:

Sembrador y Semilla   – P. Crispín Ojeda Márquez
Escudo Episcopal
Pais en vilo – Carlos Orozco Galeana
Chismes “positivos”   – Sergio Solis V.
Iglesia no atractiva  – P. Gerardo López Herrera
Vida Parroquial

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Sembrador y Semilla

sembrador0034.jpgEn la tumba de uno de los antiguos faraones de Egipto fue hallado un puñado de granos de trigo. Alguien tomó aquellos granos, los plantó y los regó. Y, para general asombro, lo granos cobraron vida y germinaron después de cinco mil años. Lo mismo sucede -según la parábola del sembrador que leemos el domingo 10 de julio de 2011- con la semilla eterna de la Palabra de Dios que, cuando es sembrada en un corazón fértil y disponible, germina y produce mucho fruto.

Dios muestra en esta parábola una mentalidad de abundancia. Se revela como un Dios espléndido. La creación entera revela su esplendidez. Basta pensar en el número incontable de planetas, estrellas y galaxias que pueblan el universo, en la variedad increíble de vegetales y de animales que habitan nuestra tierra. La Biblia comienza y termina anunciando a un Dios que ofrece a manos llenas sus dones. A Adán y Eva les dio el Paraíso terrenal y a Abrahám le prometió una descendencia “tan numerosa como las estrellas del cielo y como las arenas de las orillas del mar” (Gén 22,17). La última página del Apocalipsis, que es el último libro de la Biblia, termina describiendo la abundancia del nuevo paraíso: “Y me mostró un río de agua de vida, clara como el cristal que salía del trono de Dios y del Cordero…Había un árbol de vida que daba doce cosechas, una cada mes, cuyas hojas servían de medicina a las naciones” (Apoc 22, 1-2). Nuestro Dios no es tacaño, sino copioso, abundante.

Cada vez que nos explican la parábola del sembrador, se nos exhorta a no ser como uno de esos malos terrenos que echan a perder la semilla sembrada en ellos. Este es, ciertamente, uno de los temas principales de la parábola; pero el tema central es este Dios abundante que siembra grandes cantidades de semilla, aún en lugares inadecuados para la agricultura, como la carretera o un terreno pedregoso. Es necesario preguntarnos, con frecuencia, si somos o no tierra buena, pero teniendo siempre en cuenta que lo importante no es lo que hacemos o podamos hacer, sino el amor poderoso de Dios. Él es el Sembrador y también la Semilla, una semilla, pequeña e insignificante a los ojos humanos, pero extraordinariamente fecunda.

Según el evangelista san Marcos, esta parábola es la más importante de todas las demás y es, además, la clave para comprender todo el evangelio. Cuando los Doce apóstoles le pidieron a Jesús que les explicara la historia del sembrador, él les dijo: “¿No entienden esta parábola? ¿Cómo van a comprender entonces todas las demás?” (Mc 4,13). Para comprender mejor esta parábola, sugiero que intentemos dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué, en la mayoría de los casos que describe Jesús, la semilla sembrada fracasó y no produjo ninguna cosecha? Basados en la explicación que ofrece Jesús mismo, diríamos que la causa del fracaso se debe a que la semilla no alcanzó a echar raíces profundas en la tierra. Primero, los pájaros se comieron la semilla del camino, impidiendo incluso su germinación; después, la semilla sembrada en terreno pedregoso, logró germinar y crecer un poco, pero cuando calentó con fuerza el sol, las plantitas “se marchitaron y como no tenían raíces, se secaron”. Pongamos atención en esa frase: “como no tenían raíces”. Finalmente, las semillas sembradas entre espinos, lograron germinar, crecer y por consiguiente, echar un poco de raíces, pero los espinos se convirtieron en su tumba.

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Escudo Espiscopal

escudo_epis.jpgPublicamos, a continuación, el Escudo de Mons. Crispín Ojeda Márquez y su explicación

LEMA. “Yo estoy con ustedes” (Todos los días hasta el fin del mundo. Mt 28,20). Estas últimas palabras de Jesús en el evangelio de san Mateo nos ofrecen una excelente definición de la Iglesia. Ella es el cumplimiento de estas palabras, la continuación de Cristo a través de la historia. El obispo, ante el llamado del Señor para ser el primer servidor en su Iglesia, experimenta una enorme desproporción entre la grandeza de la misión y su indignidad, incapacidad e ineptitud. Es entonces, cuando Cristo, desde el interior de su corazón, le anima con su Palabra: “Yo estoy con ustedes…” “Yo estoy contigo”, todos los días hasta el fin del mundo.

EL CORDERO. Es un símbolo de Cristo inspirado en Apocalipsis 5,6. Aparece “de pie con señales de haber sido degollado”. Aunque fue sacrificado violentamente, lo contemplamos de pie, postura que expresa su resurrección de entre los muertos. El báculo que porta indica que Él es Cordero y Pastor al mismo tiempo.

EL CÁLIZ. Que recoge la Sangre preciosa del Cordero simboliza la Eucaristía, centro y culmen de toda la vida cristiana.

LA CRUZ. Es el logotipo del Seminario Diocesano de Colima. La parte superior del palo horizontal, inclinándose hacia la izquierda, evoca el Cuerpo de Cristo crucificado.

LA ESTRELLA. Fue tomada del manto de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y es una reproducción exacta de aquella que se encuentra en el lado derecho de la Morenita, justamente a la altura de sus manos unidas. La Santísima Virgen María es “la estrella de la evangelización” en nuestra patria.  

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Pais en vilo

gun9833.jpgEl país sigue estremecido por la ola interminable de violencia que ya dura varios años. En medio de ella, asombra el hallazgo de más casi 500 cadáveres de personas que se encontraron enterradas en dos poblaciones de Tarnaulipas y Durango, pero lo más increíble es que esos hechos se hayan efectuado con hermetismo durante varios meses y que haya pasado mucho tiempo sin que las autoridades se enteraran. Es obvio que las distintas policías están vinculadas al crimen organizado. Esos restos humanos corresponden, según las informaciones periodísticas, a personas que fueron asaltadas y que se negaron a sumarse a las filas de la delincuencia.

Esta violencia ha sido denunciada innumerables veces por nuestros pastores, por nuestra Iglesia que exige la paz y la conversión de los pecadores. Sin embargo, por los hechos violentos que no cesan, se estima que esta voz que pide clemencia a favor de la vida y de la persona humana, no es escuchada en el fragor criminal.

Mucha sangre ha corrido. Muchos padres de familia están muy tristes por la pérdida de sus seres queridos, ya sea porque algunos se hayan enrolaron en actividades ilícitas o porque fueron víctimas circunstanciales de la violencia.

La guerra del presidente Felipe Calderón, mal manejada en cuanto a estrategias, pasa por encima de los derechos humanos. Nada justifica la muerte de tantos. Persiste un patrón crónico de impunidad, una realidad en la que no cuentan los derechos a la vida, al trabajo, al tránsito y otros más contemplados por nuestra Constitución.

Los mexicanos queremos la paz. No más muertos, no más dolor ni más violencia irracional. La criminalidad debe combatirse pero con métodos que no desprotejan a la gente de sus derechos fundamentales, que no se dañe a inocentes y se desquicien las actividades que la sociedad realiza.

Esta violencia no se acabará por decreto, tiene hondas raíces en una gran parte de la sociedad que padece una educación defectuosa o incompleta y vive ausente de los valores cristianos. Hay violencia porque hemos fallado en lo elemental, desde que nos constituimos en familia y no fuimos capaces de darle la orientación acertada. También hemos fallado en el amor. En ese amor vital que nos debemos unos a otros para que nuestra convivencia sea feliz y armónica.

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