Archivo enero, 2014

EL MENSAJERO No. 415

Debido a unos problemas técnicos es que apenas publicamos el boletín de está semana que está por terminar. Por ello, les pedimos una disculpa queridos lectores en linea.

 

Año 9 ᶱ No.415 ᶱ 26 de Enero de 2014 ᶱ Colima, Col. ᶱ Calle 27 de Septiembre # 561 ᶱ Tel. 312 3125520 ᶱ  cordimariana.org

portada_415Contenido:

Jesús predica con valentía… – Pbro Javier A. Espinosa C.

Confianza – Victor M. Sánchez R.

No te dejes engañar… – Sergio A. Solís V.

Marihuana – Carlos Orozco Galeana

Vida Parroquial

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JESÚS PREDICA CON VALENTÍA EL REINO

Sin títuloEn este tercer domingo del tiempo ordinario, el evangelio de Mateo 4, 12-23 nos presenta el inicio de la vida pública de Jesús. Lo presenta como el cumplimiento de las profecías de Isaías; al decirnos que se fue a vivir a Cafarnaúm, territorio de Zabulón y Neftalí, a 30 kilómetros de Nazaret y periferia donde hay tinieblas y confusión, en las orillas del mar de Galilea, porque es el lugar de gran población gentil, que llegó a ser su casa, quizá porque allí vivía Pedro, y territorio donde en el 732 a. C. inicio la invasión de Babilonia, e Isaías había profetizado que serían los primeros en recibir la noticia de la salvación (Is 8, 23, 9-3); así que la profecía se cumple en Jesús: “el pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz”.

Jesús inicia su vida pública cuando Juan Bautista fue encarcelado. Elemento con el que el evangelista nos expresa que la misión de Jesús tiene un camino martirial y aunque inicia con las mismas palabras de Juan: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos” propone un cambio de mentalidad y nueva dirección, para quien no está satisfecho con la vida que lleva, porque la presencia del Reino que anuncia no tiene falsedades y manipulaciones. Reino al que podemos pertenecer si estamos dispuestos a dejar los ídolos que abundan en nuestra vida, para que libres de todo odio tengamos una forma nueva de proceder, porque en este reino no importa el poder sino la libertad de la persona.

En el siguiente bloque de este evangelio Mateo nos dice que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, y va al encuentro de dos hermanos que están echando las redes al mar, para decirnos que su palabra crea seguidores. Aquí lo extraordinario es que no procede como los rabinos de su tiempo a quienes los estudiantes buscaban, Él toma la iniciativa y va a hacer discípulos, los invita no para que tengan una experiencia de salvación sino para que hagan escuela; porque la invitación que hace no es para saber  sino para vivir y hacerse como Él.

Tener capacidad para tratar con ternura a todos, proceder con misericordia, vivir en comunión, pues los invita a pasar con Él, ya que ser discípulos es asunto que se trata con el corazón no con la cabeza y ellos responden con generosidad, dejando todos sus seguridades, y con esto llegamos a comprender que Jesús no necesita nuestras habilidades y sino nuestra disponibilidad: “y ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron”. Toman otra dirección confiados en que él da un cambio cualitativo a la persona, de forma que sin descuidar sus quehaceres sean capaces de dar un orden nuevo al mundo: “síganme y los haré pescadores de hombres”, realidad para la que Jesús enseña, predica y cura.

Hoy Jesús nos sigue llamando a ser pescadores de hombres, pero debemos analizar ¿qué tan dispuestos estamos a dejar nuestras seguridades?, Porque esto nos impide darle un rumbo nuevo a nuestra vida. Convertirnos es tener una mentalidad libre de las esclavitudes que nos propone el mundo para construir otro futuro donde no reine el poder, ni el individualismo que nos lleva a conformarnos con “cumplir” y tomar lo que nos conviene, sino ser luz y propuesta de vida nueva, por la vida de comunión, participación y capacidad de compartir, porque se trata de vivir al estilo de Jesús yendo a los últimos, con los que viven en tinieblas, a los que han perdido la esperanza para construir una sociedad donde reine el amor y la persona sea el centro de nuestras preocupaciones, al procurarles una vida digna y dejen de ser tratados como objeto; por eso, ser discípulos de Jesús exige no buscar las propias seguridades sino asegurar la vida de todos luchando porque los bienes alcancen a todos.

La señal de que pasamos el tiempo con Él es que no alimentamos un mundo de diferencias y privilegios, sino que formando comunidad trabajamos por dar respuesta digna a las necesidades de todos y los tratamos como verdaderos hermanos, expresando con esto que somos discípulos de Jesús porque les brindamos la misma ternura y diligencia que él ofrece.

Y todo porque la Iglesia es signo de la presencia de Jesús, quien nos alimenta para que seamos fieles testigos de su presencia en el mundo y por eso misioneros del amor de Dios.

Ante tantas oscuridades que hay actualmente en el mundo y que nos llevan a: violencia, desintegración, emigración, permisionismo, materialismo, inmoralidad, corrupción y pobreza no podemos decir que somos discípulos de Jesús si no procedemos como “pescadores de hombres”, valientes colaboradores del reino que Jesús ha inaugurado entre nosotros.

Pbro. Javier Armando Espinosa Cárdenas

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CONFIANZA

En un momento de soledad o tranquilidad de nuestra casa, en que aún en el mueble descansando y si nos hiciésemos la pregunta: ¿en quién confiamos? Podríamos tener muchas o pocas personas en quien confiar. Pero de una cuestión estoy seguro que los católicos responderíamos que: en Cristo.

En la noche, es muy probable que casi todos nos encomendemos a quien le tenemos más confianza, y así veríamos que hacemos nuestra petición a Cristo Jesús, la Guadalupana, a San Felipe de Jesús, etc.

Y como seguido caemos en sólo peticiones, pues parece como si alguien a nosotros no nos tuviera confianza, pues puro pedir y pedir. Queremos todo y de todo, no nos medimos a veces y no consideramos la grandeza de la petición. Al fin que con solicitar y solicitar no perdemos nada.

Es tiempo de analizar esta expresión, porque la bondad nos ayuda a obtenerla con mayor precisión y saber cuánto y cuándo estamos en confianza con nosotros mismos, o se nos tiene confianza precisamente por la bondad que mostramos a nuestros semejantes.

La confianza refina la verdad de nuestros actos, se refuerza con la justicia y la equidad de nuestros haceres cotidianos. Por tanto, una persona confiable, nos puede resultar que es justa, equitativa con sus acciones y bondadosa en esos casos. En consecuencia admirable.

Por ello, también el diccionario nos dice que la confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo. También se trata de la presunción de uno mismo y del ánimo o vigor para obrar. Por ejemplo: “este hombre no me inspira confianza, creo que no voy a aceptar el trato”, “Juan le dio su confianza y ella lo traicionó”, “tengo la confianza necesaria para derrotar al rival”.

Alguien también pudiera decir que la confianza es una hipótesis que se realiza sobre la conducta futura del prójimo. Se trata de una creencia que estima que una persona será capaz de actuar de cierta manera frente a una situación: “Voy a contarle todo mi padre, tengo confianza en que me atienda y ayude”.

En ese sentido, la confianza puede reforzarse o debilitarse de acuerdo a las acciones de la otra persona. En el ejemplo anterior, si el padre ayuda a su hijo, la confianza saldrá fortalecida; de lo contrario, la confianza se verá traicionada y, en el futuro, lo más probable es que el hijo no actúe de la misma forma.

La confianza supone una suspensión, el menos temporal, de la incertidumbre respecto a las acciones de los demás. Cuando alguien confía en el otro, cree que puede predecir sus acciones y comportamientos. La confianza, por lo tanto, simplifica las relaciones sociales.

La confianza es quizá el bien más preciado con el que cuenta una relación. Es una apuesta hacia el futuro que aporta tranquilidad y seguridad. Si existe confianza cualquier cosa es posible.

Es difícil de construir y muy fácil de perder. Nada se sostiene si no hay confianza. La confianza puede estar referida a uno mismo. Confiado en las capacidades y posibilidades propias. Puede ser referida al otro, proporcionándonos tranquilidad y seguridad en la relación.

Cualquier relación ha de basarse en la confianza: la relación de pareja, la relación de amistad, la relación jefe -empleado, en la relación compañeros de trabajo, la relación cliente – proveedor, la relación de vecinos, conocidos, etc. ninguna de ellas se sostendrá si falla la confianza.

Confiemos en Cristo que Él siempre nos estará esperando con sus brazos abiertos.

Víctor Manuel Sánchez Rodríguez

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NO TE DEJES ENGAÑAR POR CHARLATANES

Llegó a nuestro negocio una persona con publicidad de consejería espiritual y lectura del tarot y nos invitó a una sesión, a lo cual nos negamos y le agradecemos su invitación.

Se puso nuestras órdenes y nos dejó una publicidad, especie de tarjeta donde dice textualmente: “Tienes miedo e inseguridad en el amor, hago amarres para el amor, atraigo la prosperidad curo males puestos como el alcoholismo y drogadicción, atraigo al ser amado por más Alejado que esté, reúno a los separados, hago limpia a personas y negocios, retiró envidias, salaciones y magia negra, hago Protecciones a personas, hago Endulzamientos, atracciones para el amor y se cura la debilidad sexual. El mejor remedio para la enfermedad es la prevención, Prevéngase ya, visíteme y te protegeré”.

Lo transcribo tal y como viene, con faltas de ortografía y con mayúsculas sin razón etc., obviamente viene su dirección y su teléfono y el horario de consulta y el precio de las mismas. Y en un extremo la imagen de un arcángel.

Yo no podía creer, primero, que hubiera personas que creyeran en esto y segundo que asistieran a estas sesiones, pero cuál va siendo mi sorpresa, sí hay personas que creen que existen con estos charlatanes y son muchos los que van, sobre todo a las lecturas del tarot.

Cuando comenté con otras personas al respecto, me dijeron: ni te imaginas la cantidad de gente que asiste… gente conocida, personas que se dicen que son cristianos, que asisten los domingos a misa, etc.

¿Pero esto está permitido por la religión católica? Claro que no, inclusive nació en algunas ciudades de México el apostolado contra las supersticiones y las pseudociencias contrarias al primer mandamiento.

Nació de la necesidad de ser un contrapeso ante tantas creencias que quieren poner al hombre en lugar de Dios y a Dios hacerlo una simple energía en lugar de una divinidad y padre amoroso.

Este apostolado nació como dije anteriormente, de la imperiosa necesidad de hacer un contrapeso ante tantas creencias que en este tiempo se presentan por todos lados, creencias como el tarot, el horóscopo, adivinación y tantas cosas relacionadas con la nueva Era o Era de acuario.

Muchas de estas creencias son hábilmente disfrazadas para que parezcan religiosas, ¿cuántas veces hemos visto en películas que los famosos psíquicos tienen alguna imagen?… O cuando una persona asiste a estos eventos les piden que recen aves Marías o padres nuestros confundiéndolos con esto para que creen que está permitido y que no es pecado.

Todas estas creencias definitivamente van en contra de la religión cristiana por violar éstas el primer mandamiento de Dios, existen muchas citas bíblicas sobre ello, además del catecismo están contenidas en los artículos del 2110 al 2122.

En los medios de comunicación (por ejemplo la tv) se anuncian y hasta ofrecen desde la cruz de la buena suerte hasta el amuleto que es presentado por un supuesto sacerdote (con sotana y alzacuello) diciendo estúpidamente “nunca salgo sin ella… mi vida cambió radicalmente desde que traigo el amuleto”.

No nos dejemos engañar por todas estas personas que lo único que les interesa es el dinero y no tu bienestar, si necesitas algún tipo de ayuda acércate a tu párroco, sacerdote o hermanos en Cristo, ellos sí te pueden orientar y apoyar, son personas con espíritu de servicio que viven congruentemente y dan testimonio de vida como verdaderos cristianos.

Sergio A Solís Vergara

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MARIHUANA

El tema sobre el uso legal de la marihuana ha sido motivo de debate en los últimos 60 días. Hasta un ex presidente de México, que no se distingue por su prudencia, lo animó diciendo que es necesaria su legalización y que incluso él se dedicaría a venderla.

A esas alturas muchos le conceden posibilidad a tal iniciativa porque significa una opción de negocio y es obvio que los consumidores están ávidos de que se legisle a favor, quien quite y obtengan precios más baratos de la marihuana para sostener su bis y encontrarla por doquier.

Quienes sostienen la necesidad de que se vuelva legal su venta y consumo lo hacen desde una posición liberal; piensan que el Estado debe respetar a las personas que por su gusto y necesidad consumen droga porque la requieren para vivir, allá ellos y si se dañan, dicen, pero se ignora que hay conductas individuales que pueden afectar negativamente a la colectividad; en el momento en que el uso de un derecho lastima a un tercero, ahí ha de terminar para dar paso al respeto por las prerrogativas del otro.

En este debate, por supuesto, participa la Iglesia católica. Su jerarquía está contra la legalización del uso de esta droga, “es algo que nunca podremos aceptar”.

Las familias mexicanas resultarían perjudicadas porque crecerían las adicciones y no se atacarían las causas del problema, puntualiza.

La Iglesia mantiene una posición de protección de la salud de la gente, con toda razón dice que la felicidad no puede estar detrás del consumo de enervantes porque originan destrucción, promiscuidad y crimen. Así de claro es su oposición y su firmeza

Ha de recordar el lector que incluso en California, estado de la unión americana, los ciudadanos votaron por la no legalización de la marihuana porque aumentaría la criminalidad y el daño a la salud que su uso conlleva. Se incrementarían también las conductas antisociales por que al igual que en México o en cualquier otro país, se cometen bajo su influjo acciones perniciosas contra la sociedad.

El Estado debe proteger a la gente; esta obligación es el fundamento de su existencia, pero los tiempos se caracterizan por qué propone más mercado en la economía y menos regulación, con lo que se daña muchos.

Si se legaliza la marihuana, jure usted que se multiplicarían los hechos delictivos y al final de cuentas los que se dedicaran a su comercio encontrarían la forma de traficar con sacar ventaja. No se descarta que los que la vendan sean los propios narcotraficantes y que puedan imponer su filosofía de que si no aceptas su plata, sus condiciones, te dan plomo.

Los mexicanos debemos pensar en lo que más nos conviene para que la sociedad esté protegida. Protegerla de tantos negociantes vende patrias que aprovechando que México es un país libre, asumen conductas e iniciativas dañinas pensando sólo en lo que produce beneficios o genera “el buen vivir” a costa de lo que sea.

Hace bien la Iglesia Católica en oponerse a la legalización de la droga, de la marihuana en lo particular, o las de tipo sintético que están por todo el mundo y son baratas, todas hacen daño. Más el kokodril. Mantengamos la buena comunicación al interior de las familias para que ninguna droga encuentren víctimas entre los nuestros; no permitamos que nos alcance la desgracia.

Carlos Orozco Galeana

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VIDA PARROQUIAL

PARA LOS QUE VAN A BAUTIZAR: les avisamos que desde el 1 de noviembre de 2013, las pláticas son todos los viernes a las 8:00 p.m. y los domingos a las 11:00 de la mañana. Les pedimos sean puntuales del domingo, porque iniciaremos el rito del bautismo al comienzo de la Eucaristía de las 12 del día, y antes del ofertorio se pone el Óleo de Catecúmenos.

ESPACIO DE “CONSEJERÍA FAMILIAR”, EN LA CASA DE PASTORAL: este servicio se ofrece en la casa de pastoral de la parroquia, que se encuentra por Gabino Barreda. El servicio de consejería familiar, para quien guste tratar su problema familiar y encontrar caminos de solución. Se atienden de las 6 de la tarde a las 9 de la noche, de lunes a viernes. Cada obra está una pareja que atenta a los que lo soliciten.

CURSO DE PRIMERA COMUNIÓN Y CONFIRMACIÓN PARA ADULTOS: les avisamos a los jóvenes mayores de 18 años que el curso de Primera Comunión y Confirmación inicia el 3 marzo y terminará el 2 junio de este año. Las reuniones serán de lunes a jueves, de las 8:30 a 9:30 de la noche, para que pasen a la oficina de la parroquia a anotarse.

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EL MENSAJERO No. 414

Año 9 ᶱ No.414 ᶱ 19 de Enero de 2014 ᶱ Colima, Col. ᶱ Calle 27 de Septiembre # 561 ᶱ Tel. 312 3125520 ᶱ  cordimariana.org

PORTADA_19Contenido:

Jesús es el Cordero de Dios – Pbro. Javier A. Espinosa C.

Vamos compartiendo - Victor M. Sánchez R.

Con el privilegio de servir – Victor A. Solís V.

Sobre Liturgia

¿Un daño menor? – Carlos Orozco Galeana

Vida Parroquial

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JESÚS ES EL CORDERO DE DIOS

Este domingo Juan Bautista da testimonio de Jesús, por lo que podemos decir que son tres manifestaciones las que cierran la fiesta de Navidad y abren el tiempo ordinario, en la liturgia de este año: los Magos, el bautismo de Jesús y el testimonio de Juan, que escuchamos en el Evangelio de hoy Juan 1, 29-34.

Juan Bautista nos presenta a Jesús con la intención de conducirnos a Él para que el encuentro personal nos haga conocer quién es Jesús, al decir: “Este es cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Con este testimonio Juan recuerda la época de esclavitud que vivió Israel en Egipto, porque gracias a la sangre del cordero que luego comieron asado, en la noche de Pascua, el pueblo celebró su liberación y ahora en Jesús Dios salva, libera y quita el pecado, porque siempre procederá como cordero, hasta su muerte que fue a la misma hora que los judíos degollaban sus corderos para recordar la liberación de Egipto, con la cena pascual.

Este testimonio de Juan es fundamental en nuestra vida, exige a todos creer en Jesús y reconocer que Jesús es Dios y que Dios actúa como cordero, porque para San Juan, el evangelista, la causa de todo desorden humano es la incredulidad. No creer en Jesús nos lleva a la violencia asesina, al engaño y traición, el odio y toda clase de pecado.

Reconocer que Jesús es el Cordero de Dios es aceptar que Dios es humano, y que lo auténticamente humano se da cuando vivimos libres de odios, porque el odio crea situaciones inhumanas, provoca destrucción e impide reine el amor. Sólo quien cree en este Dios humano vive al estilo de Jesús y es capaz de transformar el desorden social en un mundo de justicia y paz.

Juan al presentarnos a Jesús nos advierte que no conocía a Dios tan humano; sin embargo ya existía y su presencia entre nosotros crea una humanidad nueva. Esto lo expresa al hacer una clara referencia al Génesis: “Ví el Espíritu Santo descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre Él”, para decirnos que Jesús somos creación nueva. Cordero que arrancan las cadenas de toda esclavitud, pero sin imposición, prepotencia o atropello, porque es todo mansedumbre y misericordia. Al quitar el pecado no nos violenta, ni nos disminuye en nada, por el contrario Él se da entero a nosotros y nos ama tanto que siendo nuestros pastor se hace Cordero; por qué el “Cordero de Dios” nos acepta tal y como somos, nos ama de manera radical a pesar de nuestros defectos o errores, para que amándonos respondamos con amor, pues quien se acepta y se sabe aceptado desarrolla sus capacidades humanas y vive con libertad, de lo contrario procede con agresión y se convierte en lobo, debido a sus vacíos afectivos.

Toda la vida de Jesús es un camino de cordero, por lo que creer en él nos lleva a seguirlo, confiar y actuar como Él. Su amistad nos libera de toda esclavitud y pecado. Pero aquí está la gran novedad de la humanidad nueva ¡Dios sea abaja!, Este es la forma de actuar de Dios que quitas el pecado del mundo. Jesús la palabra de Dios hecha carne, nos muestra que quien procede como cordero se ve libre de injusticias, no provoca división sino que deja actuar a Dios, ya que es permanente gesto de la ternura y misericordia; por eso, creer en Jesús es hacer de él nuestro propio proyecto de vida. No creer en Jesús es el gran pecado que lleva al odio de la verdad, el amor y la libertad.

Cuando las enseñanzas de Jesús las hacemos vida, manifestamos que los reconocemos como Hijo de Dios, con la mente y el corazón, porque creer en el Cordero de Dios no es sólo bautizarse y sino dar testimonio con la propia vida de que vivimos sus enseñanzas: tratando a los demás, como una sola familia, con un amor que nos lleve a vivir dignamente todos nos sintamos un solo cuerpo “para que su salvación llegue a todos los rincones de la tierra” (Isaías 9,6), pues este creer no es cuestión de ideas sino de una práctica donde reine la fraternidad. Si tú crees en el Cordero de Dios, muestra tu fe y amando y sirviendo, participando en un grupo de comunidad y profundizando en la palabra de Dios, promoviendo la solidaridad y defendiendo la vida y dignidad de todas las personas, celebrando y recibiendo los sacramentos, y con enorme vigor, fruto de la oración, podrás comunicar esta alegría el mundo; gozo que no se pueden encerrar sino que nos forja misioneros ya que nos lanza a proceder como Jesús ante los demás, y en el hogar seguro que se palpan estos gestos de cordero, porque llevan a tu familia a liberarse de muchas situaciones de violencia, esclavitudes y pecados, dando paso a la humanidad nueva que inaugura Jesús al amarnos sin medida, no al mandar despóticamente.

Pbro. Javier Armando Espinosa Cárdenas

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VAMOS COMPARTIENDO

Este palabra viene del verbo compartir, y se forma de la proposición con y el verbo partir. Hoy tomaremos este vocablo para ver un poco lo que hay dentro de él y en lo particular mis recuerdos de mi querida colonia Guadalajarita. Allá por la década de los cincuentas los chicos de esta colonia estudiábamos la primaria en la escuela Aniceto Castellanos, que estaba ubicada por la calle Constitución, entre lo que hoy es Matamoros y los Regalado; que por cierto ésta era cerrada, ya que después se abrió el espacio entre el 27 septiembre y Constitución, cortando parte de lo que hoy es el seminario.

El recuerdo es que un querido amigo y compadre hoy, tuvo que abandonar la escuela y ponerse a trabajar por la pérdida de su señor padre. Siendo un adolescente tuvo que colaborar para el mantenimiento de su casa. Quien escribe, tragoncillo ya desde chiquillo, me preparaba un taco de dos tortillas repleto de frijoles, cebolla, chile verde y un poquito de queso, y una ocasión sin proponérmelo me lo encontré en la calle y yo con mi taco le daba unas mordidas y yo no noté que él me miraba. Pasó el tiempo y él me comentó que en esa ocasión cada vez que yo le mordía, el hacia lo mismo imaginando comerse otro taco, pero nunca me lo dijo en ese momento para haberle invitado con toda seguridad uno, pues en mi casa gracias Dios, nunca faltaron los “fasealas vulgaris”.

Compartir es el acto de participación recíproca en algo, ya sea material o inmaterial. Lleva implícito el valor de dar (la generosidad) y de recibir, aceptar o acoger lo que otra persona ofrece.

Cuando estamos recién nacidos, vivimos fundamentalmente de lo que recibimos; a medida que crecemos, nos vamos dando cuenta que saber vivir, significa que en la medida que se da, se recibe. Sin embargo, las diferencias socioeconómicas, permiten que algunos puedan compartir más que otros por su posición; asimismo, de acuerdo a estos momentos que vivimos en la sociedad mexicana con grandes carencias, permite que los que tienen más, “compartan” un poquito de eso que puede ser alimento, vestido, calzado, etc., para quien no lo tiene o disfruta. Por ejemplo, “El Comedor” del Templo del Inmaculado Corazón de María, es una gran magnífica oportunidad para compartir ese pan, o esos frijolitos, o el arrocito que otros necesitan y que el correspondiente comité administra bajo la coordinación general del Padre Javier.

Al compartir se produce una ruptura con el egoísmo de aquella persona que se cree autosuficiente. También se produce ruptura con la autoestima de aquella que piensa que no tienen nada que dar ni ofrecer.

El ser humano tiene mucho que compartir a lo largo de su vida: bienes materiales, proyectos, ideas, actividades, sentimientos, ideas, experiencias, sufrimientos, dificultades, dinero, entre otros.

Para una persona es importante recordar que para poder recibir, es fundamental dar. Sobre todo dar desinteresadamente, con el propósito de propiciar las condiciones que permitan crear prosperidad, bienestar y abundancia, para así ayudar a construir un modo de vida que le haga feliz a ella y a todos.

Se puede decir y concluir que compartir es dar y saber recibir, ofrecer y aceptar a las personas, manifestar y comprender ideas y sentimientos, cooperar en actividades y admitir cooperación, ser solidarios con todas las personas, sin prejuicios; y sentirse corresponsable de la paz y del bienestar de todas las personas.

“Una tortilla que demos al hermano, satisface su hambre, pero a la vez fortalece nuestro espíritu”. ¡Compartamos con el comedor de la parroquia un poco de nuestro espíritu!.

Víctor Manuel Sánchez Rodríguez

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CON EL PRIVILEGIO DE SERVIR

El domingo pasado una pareja me comentó que le llamaba la atención la buena disposición de las personas que “apoyaban” en la misa, y ahí les expliqué que todos los que apoyamos somos “servidores” y estamos coordinados por el equipo de liturgia al cual pertenecemos la gran mayoría de servidores, que para poder atender todas las misas la realidad es que somos pocos, por lo que los invité a que se integraran a dicho conjunto y así poder ser más, para servir mejor.

Esta invitación es para todos los que asistimos a las celebraciones Eucarísticas de que por el solo hecho de ser proclamadores de la Palabra, monitores, colectores, monaguillos, etc. tenemos el privilegio de servir y, cuando se trata de servir en la Eucaristía, el privilegio es mucho mayor, ya que ella es el acto de culto litúrgico más excelso que tenemos los católicos.

Los servidores son personas con actitudes que no sólo deben ser ejercitadas en el momento mismo de la acción, sino que deben ir poco a poco moldeando la vida de todos los días. No se puede ser generoso siempre. Es sólo cuestión de ir siendo más coherente con lo que uno hace y lo que uno vive.

Definitivamente el hecho de servir “te cambia” la vida, para bien obviamente ya que para poder servir es necesaria la humildad y sabemos que ser humildes difícil, muy difícil, ¡muy difícil! Sobre todo cuando estamos poco acostumbrados a reconocer las cosas buenas que tenemos en nuestro ser y sólo sabemos contar con nuestros errores.

Imaginemos que en la humildad es una balanza. En un platillo de esta balanza colocamos nuestras cualidades, virtudes; de lo que sabemos hacer bien, lo que llevamos de bueno, lo que nos gusta de nosotros. En el otro platillo; colocamos nuestros defectos, nuestros pecados, lo que sabemos que no está bien, de lo que aún no podemos cambiar, de nuestras debilidades y miserias.

Pues bien, mantengamos esta balanza en perfecto equilibrio y seremos auténticamente humildes.

Debemos reconocernos como buenos servidores, pero no debemos perder de vista nuestra fragilidad. Esto nos hará mucho bien porque comenzaremos a comprender los triunfos y los fracasos de los otros y comenzaremos a alegrarnos con ellos, o seremos capaces de entenderlos. La humildad es pues un buen antídoto contra la envidia.

La humildad siempre le permitirá el servidor avanzar con paso firme y tener la certeza de que Dios hace sus obras contando siempre con Él y en Él.

Hermanos en Cristo, la mesa está puesta para que podamos ser servidores, pongámonos en contacto con cualquiera de las personas que están dando su servicio en las misas para que nos orienten en la forma más fácil para integrarnos al equipo de servidores.

Sergio A. Solís Vergara

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