Archivo marzo, 2014

EL MENSAJERO No. 423

Año 9 ᶱ No. 423 ᶱ 23 de Marzo de 2014 ᶱ Colima, Col. ᶱ Calle 27 de Septiembre # 561 ᶱ Tel. 312 3125520 ᶱ  cordimariana.org

portada_23Contenido:

¡El encuentro con Dios… - Pbro Javier A. Espinosa C.

A todos nos da sed de amor… - Victor M. Sanchez R.

Tenemos que aceptar que todo… – Sergio A, Solis V.

Un año con el Papa Francisco – Carlos Orozaco Galeana

Vida Parroquial

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¡EL ENCUENTRO CON JESÚS NOS DA UN CORAZÓN NUEVO!

Eva_23En nuestro proceso de conversión hacia la Pascua hemos dado algunos pasos: analizamos las tentaciones y pecados que nos atrapan, para aprender a vencerlos inspirados en Jesús. La semana pasada profundizamos la identidad de Jesús para que el conocimiento que de Él tenemos nos impulse a asumir responsablemente todas las crisis de la vida y transformemos los males en bienes. Esta semana nos disponemos a quitar todos los apegos del corazón, para establecer relaciones humanas dignas, que libres de prejuicios nos lleven a beber del don de Dios y hacer vida de comunión; por eso, este tercer domingo de cuaresma reflexionamos en el Evangelio de San Juan 4, 5-42.

El texto bíblico es el de la Samaritana. Mujer que diario iba a sacar agua del pozo y signo de todos los excluidos que cargan una vida de humillación; por eso, la Samaritana se asombra de que Jesús, sentado en el brocal del pozo se dirija a ella: “Dame de beber”. Le parece imposible que un judío pase por alto el odio feroz que por años los había distanciado, además de recibir un trato distinto al de todos los hombres que se han acercado a ella, porque Jesús le abre un escenario nuevo: le da un trato digno y afectuoso, luego le ofrece salir de la aridez humana y espiritual en la que se encuentra: “Si conocieras el don de Dios y quién te pide deber; tú le pediría hasta él y él te daría agua viva”.

Pero los temores, dudas y amarguras le impiden entender, sólo conoce un mundo de rivalidades que dificultan reconocer “el manantial capaz de dar vida eterna”. Y Jesús nos desespera, porque la crueldad de la vida la ha llevado a desvalorarse, por eso le invita a entrar en su interior, a asumir su historia: “llama a tu marido” y ella descubre todo su pasado, donde hasta Dios ha sido causa de división. Aquí procede con sinceridad, reconoce su situación y une lo afectivo y lo humano en el horizonte divino, al grado que se pone a reflexionar y discutir sobre la presencia de Dios, tema prohibido para una mujer de esa época, y que gracias a la seguridad que Jesús le ha brindado vive como persona nueva. Esta liberación ahora le permite intuir que Jesús puede ser el mesías y Jesús trata de profundizarle esta intuición diciéndole: “Yo soy”. Pero a ella le basta lo que ha comprendido para correr y dar la buena noticia a sus paisanos, a quienes hace se encuentren con Jesús, y esos al estar frente a él lo aceptan como “el salvador del mundo”, superando así el sectarismo que había entre judíos y samaritanos.

Sólo la honestidad libera a la persona, porque esta nos lleva a asumir el pasado para redimirlo, de otra manera no se crea un orden nuevo. Esto es lo que he experimentado la Samaritana gracias al trato humano de Jesús, quien la ha llevado a entrar en su interior para terminar reflexionando en las cosas de Dios, y descubrirlo en todo encuentro humano; situación que antes le estaba vedada porque se le reducía objeto de placer.

Liberar a la persona de sus ataduras para darle sentido divino su existencia, es el alimento de Jesús, para eso ha venido y su presencia nos ha llevado a entender que todo encuentro humano debe desarrollarse con el corazón para superar las divisiones, abusos y opresiones, porque del corazón brotan ríos de agua viva, cuando aceptamos y vivimos el proceder de Jesús; por eso, en esta cuaresma no sólo prometemos apartarnos del pecado y orar con mayor fervor, sino hacer de nuestra vida una práctica sacramentaria, no por las continuas comuniones y sino por la unidad, que de hoy en adelante le vamos a imprimir a los sacramentos y a las relaciones humanas, para que todos los que nos alimentamos del Cuerpo de Cristo tratemos a los demás con la honestidad que Jesús nos brinda, y vayamos al interior de las personas dialogando con el corazón, para que en toda relación brote la presencia de Dios y reine la justicia, la unidad e igualdad capaz de alimentar de agua viva a toda la humanidad.

Hoy la mujer sigue teniendo sed de justicia, para no ser tratada como objeto, ni reducida a adorno de una sociedad machista que la orilla sólo a ser usada. Y muchos de nuestros vecinos tienen sede ser tratados como personas, no robots programados o enemigos acérrimos, para los que escondemos el corazón; porque responder a esta sed de justicia es brindar un trato como el de Jesús a la Samaritana, para no enlodar el agua con nuestros prejuicios, pues sólo las relaciones humanas cercanas y estrechas, así como el trato digno e igualitario, hacen de la persona un manantial para la vida eterna, porque se bebe de la presencia de Dios al vivir como Jesús, y eso pretendemos con la “misión parroquial”.

Analiza: ¿en tus relaciones con las demás personas qué buscas, la presencia de Dios o agua enlodada? ¿La unidad o la división? Recuerde que si tú proceder es agresivo, ambiguo y capaz de manipular los sentimientos de los demás, es señal de que no has bebido del manantial de vida eterna y ocupas ser sincero, superar los miedos y encontrarte contigo mismo (a), para verte con el amor que Dios te mira.

Pbro. Javier Armando Espinosa Cárdenas

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A TODOS NOS DA SED DE AMOR

A propósito de sed, -por falta de agua en estos días que se nos escaseó por el cierre de la llave vertedora del vital líquido que desde Zacualpan llega a Colima y Villa de Álvarez-. No es lejano el día que precisamente nos falte el agua, que en muchas ocasiones desperdiciamos de manera inconsciente o con desfachatez al decir que al cabo yo la pago.

Ya existen lugares donde el vital líquido tiene que desalinizarse del mar para potabilizarla y llevarla a grandes poblaciones. En el estado de Sonora por ejemplo, ya tienen un enfriamiento por el agua y para varias, son grupos indígenas los que han sido despojados de sus manantiales para surtir el preciado líquido para subsistir; recordando que somos más agua que otros compuestos en nuestro cuerpo.

Al agua que me refiero en estas líneas es la que Cristo le pide a la Samaritano para calmar sus sed, después de un largo caminar por las tierras desérticas en su peregrinar evangelizador. Ahí la identificación de tribus hace que se distingan unos de otros y que en determinadas situaciones sean cerradas las relaciones humanas por problemas de guerra o de intereses de posesión de tierras o pertenencias.

Sin embargo, es menester el conocer qué es lo que Cristo nos da como enseñanza en este pasaje bíblico. Todos padecemos de sed en determinados momentos, pero podemos trasladar la metáfora de la sed a muchos momentos de nuestras vidas como carencias; al respecto, presentó una reflexión del Delegado Episcopal de Liturgia de la diócesis de Teruel, al sur de Aragón, España, Avelino José Belenguer Calvé quien dice:

“¿Qué pasa en nuestro mundo? Sale a la calle y fíjate en los hombres y mujeres que tienen sed:

  • los que están en los bares, pub, discotecas… tienen sed, pero no sólo de agua o de alcohol: tienen sed de satisfacciones, de diversiones, de encuentros.
  • Los que están en los comercios, mercados y supermercados, pequeños y grandes almacenes… tienen sed, pero de cosas, de posesión, de seguridades, de tener.
  • Los que están en los campos de fútbol, los cines, los teatros… tienen sed, pero de evasión o de victoria o de ideales.
  • Los que están en los bancos, en las bolsas, en los bingos y demás juegos de azar… tienen sed, pero de dinero, de riquezas, de bienestar, de poder.
  • Los que están en colegios, universidades, bibliotecas y laboratorios… tienen sed, desde luego, pero de verdad, de saber, de cultura, de superación.
  • Los que están en los hospitales, las clínicas, farmacias, consultorios… tienen sed, pero de salud, de vida, de paz, de fuerza, de juventud.
  • Los que están en los burdeles, en las casas de placer, en los mercados de la droga… tienen sed, muchísimas sed, pero de placer, de satisfacciones, de absolutos.

Dios sigue hoy necesitando de muchos nuevos Moisés que se comprometan en el desarrollo de los pueblos, y de muchos nuevos Moisés que den testimonio de fe ante su pueblo. El pueblo judío padeció sed en su trayecto de Egipto a Israel, y por su desesperación llegó a olvidar su religión llegando a tener pasajes de paganismo.

Los especialistas en liturgia comentan que la Samaritana representa al pueblo de Samaria,

y sus cinco maridos a los cinco dioses que el pueblo ha tenido; y que el Dios a quien adoran actualmente los samaritanos no es el verdadero.

Como la samaritana, llevemos el mensaje de salvación a los amigos de nuestro entorno para que ellas también sientan el gozo del encuentro con Dios”.

Víctor Manuel Sánchez Rodríguez

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TENEMOS QUE ACEPTAR QUE TODO ES PASAJERO

Al parecer el ser humano por naturaleza está consciente de que tiene que morir, el problema es que sí sabemos que vamos a morir, pero no sabemos cuándo. Y lo curioso es que la gran mayoría de las personas vivimos y actuamos como si nunca nos fuéramos a morir y cuando nos llega la hora difícilmente queremos aceptar esa realidad.

Un sabio decía que tenemos que aceptar que todo es pasajero, que venimos al mundo con un fin ya que cada uno de nosotros tiene una misión que cumplir y dar lo mejor de nosotros mismos.

Tenemos que aceptar que nuestros papás no durarán para siempre, y que los hijos poco a poco escogerán sus caminos y seguirán ese camino sin nosotros, nos pasamos todo el tiempo educándolos y dándole las herramientas para que se forjen un buen futuro.

Alguien decía que los hijos los vemos como si estuviéramos construyendo un avión, les ponemos las mejores turbinas, el mejor motor, el mejor fuselaje, los mejores interiores, y las mejores alas, y cuando ellos se sienten que ya deben y pueden volar, les queremos cortar las alas para que no vuelen y se tengan que ir de nuestro lado. ¿Quién tiene sus papas?…

Tenemos que aceptar que todos nuestros bienes, pocos o muchos, son prestados y son fugaces, como nuestra existencia y aquí en la tierra. Aceptar que los bienes quedarán para uso de otras personas, aceptar que nada nos pertenece, que todo aquí es mortal; plantas, animales, etc.

Tenemos que aceptar nuestras facilidades, nuestros límites y nuestra condición de ser mortales, de ser efímeros, de ser pasajeros, que la vida continúa conmigo o sin mí, y que el mundo al poco tiempo nos olvidará.

Tenemos que aceptar todo esto y mucho más para dejar de sufrir, para lanzar fuera de nosotros nuestro orgullo, nuestra prepotencia, recapacitar en nuestro actuar con nuestros hermanos.

¿Cuánto tiempo nos queda de vida, como para vivirla sin ningún objetivo?, Se nos olvida que somos cristianos y que tenemos que vivir con el ejemplo que nos dio con su vida, muerte y resurrección Jesús.

Tenemos que vivir pensando en la vida eterna, este domingo es el tercer domingo de Cuaresma, aprovechemos esta Cuaresma para poder servirle a Él a través de nuestros hermanos, visitemos al enfermo, démosle de comer al que no tiene, agua el sediento, llevémosle la palabra al que no la conoce o tienen necesidad de ella, démosle paciencia al que nos la pide, respeto, afecto, trabajo, a todos los que están necesitados…

Nosotros le pediríamos a Dios y nos daría agua viva, nos daría la vida eterna: recordemos lo que nos dijo: “VENGAN BENDITOS DE MI PADRE”, PORQUE TUVE HAMBRE Y SED DE TANTAS COSAS Y USTEDES…

Sergio A. Solís Vergara

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UN AÑO CON EL PAPA FRANCISCO

papaComo agua se fue un año del pontificado del papa Francisco tras haber sido electo en sustitución del también Papa en retiro, Benedicto XVI, quien asumió su papel como fue su compromiso: en solitario, en oración con dignidad. En ningún momento afloró una situación de competencia o de influencia interesada de su parte respecto al Papa Francisco. Por lo que se aprecia en gráficas, son dos buenos amigos o mejor dicho, hermanos en Cristo.

Es muy poco tiempo un año para solventar todos los problemas que tiene la Iglesia Católica, algunos están en boga como el aborto, el homosexualismo, la pederastia, la creación y tráfico de embriones humanos, la disminución en el número de sacerdotes, el uso de métodos anticonceptivos, la corrupción en el Vaticano y un sin número de asuntos que interesan al papado y a la feligresía mundial como el de la consulta popular para saber qué piensan los católicos en relación a esos temas. Pero hay, sin duda, una visión nueva de la realidad religiosa y mundana y una toma de conciencia real del pastor de los católicos.

El Papa introdujo, para empezar, un modo de liderazgo distinto a sus antecesores, si por él fuera hasta a pie andaría; se le aprecia sencillo en su proceder y en su lenguaje; es eminentemente respetuoso (quién soy yo para juzgar a los homosexuales, se preguntó en una ocasión cuando de seguro su interlocutor esperaba una condena a este gremio ya tan numeroso) y muy agradable en su trato con todas las personas. Es un papa, se diría coloquialmente, a todo dar.

Este es el Papa Francisco, un hombre decidido a que la Iglesia adquiera un rumbo nuevo: el de la solidaridad mundial. Ha fustigado a los poderosos haciéndoles ver que no les hace daño compartir un poco de sus riquezas; ha instado a los gobiernos a hacer más por los pobres, los niños, los jóvenes y los ancianos. “Un poco de misericordia cambia al mundo, lo hace menos frío y más justo”. En otra parte de sus homilías, ha expresado que no cedamos jamás al pesimismo ni a la amargura que Satanás ofrece cada día. Y si de hablar claro se trata, se ha auto señalado como pecador y admitido que en el Vaticano hay una corriente de corrupción, pero también gente muy santa. Valiente declaración es esta.

Con el Papa llegó una forma nueva de entender la dinámica religiosa. Latinoamérica está aún de fiesta porque ve en él a una persona comprometida con los más pobres, pues si bien crítica a los poderosos no los desprecia sino que los bendice y los respeta en su conciencia. O sea, como Jesús, quien a pesar de rodearse de pecadores todos los días, no los rechazaba o humillaba sino que los convocaba a guiarse por el amor de Dios. Eso mismo es el Papa Francisco, quien no condena a nadie sino insta a seguir el camino del Evangelio.

Seguro que poco a poco se irán dando y consolidando resultados en su mandato. No es cosa fácil promover y lograr cambios, aunque sí es menos complicado conocer cómo piensa la Iglesia en esta época en que todo muda y cuando el hombre adoptado otros dioses (a Satanás), al que sirve y rinde pleitesía con sus conductas erróneas.

Que tenga el Papa la sabiduría y la fuerza para seguir guiando a nuestra Iglesia por la senda correcta. Si lloramos por él, Dios nos escuchará.

Carlos Orozco Galeana

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VIDA PARROQUIAL

AYUNO SOLIDARIO: los cinco viernes de cuaresma, te invitamos a hacer el “ayuno solidario”, para que el importe de lo que te privaste lo lleves el domingo la celebración y lo pongas en común, con otras personas, para mejorar la vivienda de algunas personas de nuestra comunidad. En esta cuaresma los encargados del ayuno solidario son las cinco comunidades de misioneros, de nuestra parroquia, para que hagas llegar a la notaría direcciones de miembros con necesidad de mejorar su vivienda. El pasado domingo 16, se reunió la cantidad de $9 mil 290 pesos que uniremos a la colecta del domingo pasado para apoyar a una familia, en la construcción de su vivienda. Gracias por su generosidad.

PARA LOS QUE VAN A BAUTIZAR: les avisamos que desde el 1 de noviembre de 2013, las pláticas son todos los viernes a las 8:00 p.m. y los domingos a las 11 de la mañana. Les pedimos sean puntuales el domingo, porque iniciaremos el rito del bautismo al comienzo de la Eucaristía, de las 12 del día, y antes del ofertorio se pone el Óleo de Catecúmeno.

ESPACIO DE “CONSEJERÍA FAMILIAR”, EN LA CASA DE PASTORAL: Este servicio se ofrece en la casa de pastoral de la Parroquia, que se encuentra por Gabino Barreda. Servicio de consejería familiar, para quien guste tratar su problema familiar y encontrar caminos de solución. Se atienden de las 6 de la tarde a las 9 de la noche, de lunes a viernes. Cada hora está una pareja que atenta a los que lo soliciten.

CURSO DE PRIMERA COMUNIÓN Y CONFIRMACIÓN PARA ADULTOS: Les avisamos a los jóvenes mayores de 18 años que el curso de Primera Comunión y Confirmación inició el lunes 3 de marzo y terminará el 2 de junio de 2014. Las reuniones son de lunes a jueves, de las 8:30 a 9:30 de la noche, para que pasen a la oficina de la parroquia a anotarse.

CONCURSO DE CANTO VOCACIONAL: el día 5 de abril del presente año, en el Auditorio de la Facultad de Contabilidad de la Universidad de Colima, se llevará a cabo el 3°. Concurso de Canto Vocacional 2014. Mayores informes en Facebook Seminario de Colima o al Voca-tel 312 112 1646.

TERCER ENCUENTRO JUVENIL: Para el 29 y 30 de marzo es el tercer encuentro juvenil “Buscando el Rumbo” en el Seminario del Cóbano. Mayores informes en Voca-tel 3121121646.

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EL MENSAJERO No. 422

Año 9 ᶱ No. 422 ᶱ 16 de Marzo de 2014 ᶱ Colima, Col. ᶱ Calle 27 de Septiembre # 561 ᶱ Tel. 312 3125520 ᶱ  cordimariana.org

portasa_16Contenido:

El camino de la transfiguración – Pbro. Javier A. Espinosa C.

Qué bien se está aquí – Víctor M. Sánchez R.

Valoremos a nuestros abuelitos – Sergio A. Solís V.

La confianza – Carlos Orozco Galeana

Vida parroquial

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EL CAMINO DE LA TRANSFIGURACIÓN

EVA_16Quizá consideramos imposible vencer las tentaciones como nos mostró Jesús el domingo pasado, porque nos parece pasada de moda la moral y vida de santidad que nos propone Jesús, pues habituados a los placeres del mundo, consideramos insensatez el tomar la cruz para seguir a Jesús. Sí lo seguimos, pero haciendo lo mínimo y buscando sólo “cumplir” para tranquilizar nuestra conciencia.

En este segundo domingo de cuaresma, Jesús nos invita a tener una experiencia excepcional: Mateo 17, 1-9, para no ser reacios al estilo de vida que nos propone Jesús, porque al igual que Pedro, Santiago y Juan somos sus grandes amigos, y quiere mostrarnos a dónde conduce la clase de vida que nos propone, por lo que nos invita a confiar plenamente Él y como a los grandes amigos, entrar a una nueva esfera, la esfera de lo divino, donde se vencen todos los temores y se encuentran la persona con Dios mismo.

Por eso el texto nos habla de un cerro alto, lejos del ruido mundano donde se da el silencio de la oración, hasta hacerse revelación divina, porque la amistad con Jesús es un camino que lleva a profundizar en la realidad divina; tanto que primero ven una nube, símbolo bíblico de la presencia de Dios, luego a Jesús en medio de Moisés y Elías, porque Él es el centro hacia el que converge toda la grandeza de Israel y la historia de la humanidad, revelación que sólo Dios puede darnos a conocer, al decirnos quién es realmente Jesús: “Este es mi hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias: escúchenlo”.

Pedro, ante toda esta grandeza y cambio que contempla tiene una tentación: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí!, Si quieres haremos tres chozas…” como diciendo: “qué bonito es no tener dificultades”, porque los humanos queremos contemplar la grandeza divina olvidando la cruz, buscamos la comodidad, lo fácil, lo que no exige esfuerzo y Jesús nos invita a vivir la experiencia liberación como espacio en el que Dios nos da a conocer quién es realmente Jesús, para comprender que asumir su estilo de vida no es una insensatez sino el camino que nos lleva a Dios; por eso, no se trata de buscar comodidades, sino de subir para bajar al mundo de la justicia, con renovados bríos, para transformar todo lo que desdibuja la presencia de Dios.

La amistad con Jesús no es para adquirir comodidades o quedarse las “nubes” huyendo de los conflictos, sino el espacio que nos ayuda a vencer las adversidades, para que aparezca el rostro resplandeciente de Jesús y su amistad sea camino que nos descorra la presencia de Dios, que se oculta en nuestra condición humana.

Hoy nos encontramos a amigos de Jesús que sueñan con la transformación de la sociedad, en la que todos tengamos vida digna, pero ante las dificultades y resistencias de los demás se han apartado del pueblo, han desertado y se refugian en lugares que les traen comodidad y satisfacciones pasajeras.

Esta es la tentación parecida a la de Pedro, en la que Jesús nos invita a no hacer de los sueños vanas ilusiones, porque quien conoce a Jesús posee anhelos inquebrantables de justicia, vencen las dificultades y no se queda en “las nubes”, da solución a la problemática humana y social, haciendo de su propia vida una propuesta (Gen. 12, 1-4), porque busca el reino de Dios y no cae en pesimismos, a pesar de que muchos creen que no se puede cambiar una situación injusta. Sólo quien tiene profunda amistad con Jesús ve anticipadamente las transformaciones en la personas, en las familias, en los barrios y en la sociedad, gracias a que posee un espíritu que destruye resignación, amarguras y desalientos. El amigo de Jesús cultiva la esperanza, tiene una forma de ver positiva y hace propuestas de vida.

Ante este texto bíblico ocupamos preguntarnos: ¿he visto transformación en los demás y en mí mismo? Si no las he visto es señal de que me falta profundizar más la amistad con Jesús, para ver más allá de lo que aparece y eso produzca el gozo que favorece la capacidad de ver lo divino desde lo humano. No olvides que esos momentos nos muestran la presencia de Dios entre nosotros, pues nos llevan a descorrer los que de Dios hay en los demás para que se vaya produciendo un cambio o transformación, porque Dios se revela ocultándose en la condición humana.

Si tú eres amigo de Jesús invita a un familiar o vecino a cambiar un mal en bien, y si alguno que juntos transformarán la historia, porque harán del ambiente cotidiano presencia de Dios. No esperes que la transformación se de sola, así nunca llegará. Sólo el amigo íntimo de Jesús busca el cambio y no tiene miedo a los riesgos que este acarrea (Tim. D, 8-10). Vencer al tentador no es apartarse de los demás, para terminar siendo extraño o hacer oraciones que nos distancien de la vida del pueblo.

La oración nos lleva a confiar plenamente Jesús, asumiendo su estilo de vida para dejar que Dios sea nuestra fuerza y siguiendo a Jesús vivamos la unión indestructible con Dios, que nos lleva a la transformación de la sociedad.

Pbro. Javier Armando Espinosa Cárdenas

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QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ

En algún momento de nuestras vidas hemos deseado quedarnos o permanecer siempre en algún lugar. Paz, tranquilidad, alimentación suficiente y sabrosa, desenfado y despreocupación por todo lo demás, quizás, pero ¿en alguna ocasión realmente lo hemos vivido o sólo soñado? Qué fantástico sería estar en una situación así. ¿Pero qué es lo que nos falta?

Ese estado psicológico y social, tal vez sólo se logre estando en paz consigo mismo y renunciando a todos lo mundano. Quizás lo enunciamos cuando decimos que la muerte y quita todas las preocupaciones; que ahora sí la persona descansará y esta frente al Señor porque vivió una vida tranquila y no le deben nada a nadie en el sentido universal de la palabra.

Si, ha de ser un estado muy difícil pero no imposible de lograr, al nivel que nos lo expresan. Cero ¿cómo iniciar, cuando menos para disfrutar esa paz que todos necesitamos en nuestro interior? ¿Cómo encontrar ese estado de paciencia y no enojarnos de cualquier cosa?

Bueno pues lo primero es estar bien con Dios y para estar bien con Él, debemos estar bien con nosotros mismos, y eso lo logramos cuando no le debemos nada a nadie, en el caso de agresiones o comportamiento. ¿En qué momento escuchamos esa expresión de que tenemos paz, quien no le debemos a nadie? La que encuentro más cercana es la del momento cuando nos confesamos y recibimos a Dios Nuestro Señor en la vida. ¡Uf, me he librado de estas situaciones, he pedido perdón a quien he ofendido; he logrado la paz después de un mal entendido; deseo corregirme en todo lo que hago mal y que me afecta a mí, a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de trabajo, etc.!

La presente reflexión viene al caso por la expresión de San Pedro a Jesús del Evangelio de este domingo, cuando le dice: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otro para Moisés y otra para Elías”. Con la seguridad que sentían al estar con el Señor, más la tranquilidad que les proporcionaba el panorama del monte elevado en que se encontraban, les hacía olvidarse de todo. Ese estado en más de alguna ocasión lo hemos sentido, al grado de expresar: vámonos quedando aquí, me gusta mucho este lugar, cómo descanso mi vida.

No cabe duda que muchos movemos nuestras vidas por la moda o por estar al nivel de otros, por el consumismo descomunal en que vivimos en esta sociedad “moderna”; si no hacemos lo que los demás o lo que nos cuentan que disfrutan mucho, no estamos contentos y queremos imitar: “Los del apellido equis se van a Cancún, Los “ies” se van a Playa Azul en Francia, los “aes” se van al mar y se hospedan en el “Camarena”, etc.

Parecemos esclavos, al que imitar muchas veces lo que no podemos ser. Nos gana el mundo externo a lo que en que interno y realmente podemos ser con nuestra persona y familia. Terminamos por no comprendernos y no entendernos cómo se puede estar bien consigo mismo, sino que estamos condicionados por los demás. En la propia familia en ocasiones no se entiende que es estar bien como núcleo social; no nos llegamos a conocer y éste no conocernos, nos lleva a no entendernos y cada quien busca su camino.

Este periodo de Cuaresma es una magnífica oportunidad para dialogar al interior de la familia, tratando de exponer los problemas que se viven, y encontrar ese apoyo para el hermano, el hijo, para la esposa, al amigo, etc., es tiempo de buscar y encontrar esa frase de San Pedro nuestro propio hogar: “¡Papá, mamá, qué bien se está aquí!”.

El primer paso es decirlo e intentar buscarlo para encontrarlo en el diálogo de iguales para entendernos como hermanos de una sola familia.

Víctor Manuel Sánchez Rodríguez

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VALOREMOS A NUESTROS ABUELITOS

La condición de la vida humana, conocida como tercera edad (vejez, senectud, personas mayores, adultos en plenitud…) se define no sólo por la edad biológica (60 años o más), sino principalmente por una experiencia caracterizada por el olvido y la exclusión, la soledad y el estorbo y el abandono, la improductividad, el abuso y maltrato familiar; todo lo anterior va unido a la pérdida de oportunidades de trabajo, de actividad social y de presencia significativa en la convivencia humana.

Por lo general, en el adulto mayor la autoestima tiende a ir a la baja, pues se ve obligado a reestructurar su personalidad, debido a una serie de cambios fisiológicos, psicológicos, sociables y familiares que lo llevan a considerarse muy vulnerable.

En la historia de la humanidad los ancianos han formado un grupo muy determinado, pero a diferencia de las sociedades actuales donde frecuentemente son excluidos de muchas formas, en las antiguas gozaban de gran consideración, como representantes de la sabiduría y consejeros en la toma de las grandes decisiones que afectaban a las comunidades.

En la cultura actual se adquiere sensibilidad y conciencia progresiva sobre la presencia de las personas mayores, a tal grado que varias ciencias especializadas se ocupan de su situación (sociología, geriatría, gerontología, psicología de la tercera edad, medicina aplicada…), y todo esto unido a numerosas iniciativas, instituciones, políticas gubernamentales, actividades propias y personal capacitado para su atención.

Desde el punto de vista de acción pastoral de la Iglesia, se contempla esta categoría de personas como destinatarios de la Buena nueva de Jesús, anunciada con el rostro de la misericordia y de la Esperanza, que dan sentido a una etapa singular que tiene una función en el conjunto de la existencia humana.

Desde la perspectiva de la Revelación, podemos encontrar tanto en el antiguo testamento como en el nuevo testamento, el pensamiento de Dios sobre esta situación inevitable de las personas sujetas al devenir del tiempo. Son especialmente significativos los libros sapienciales y los escritos apostólicos del Iglesia naciente, donde los ancianos son reconocidos como seres ilustres de la sabiduría de Dios y aptos para guiar a la comunidad creyente. (Cf. Lb DA 447-450)

otro papel importante que desempeñan los adultos mayores es de abuelos, que por la situación en la que viven los matrimonios jóvenes en la que los dos trabajan, se apoyan y mucho sobre los abuelos para que éstos realicen actividades que ya no pueden hacer los papás, estas actividades incluyen parte de la educación de los nietos, ya que “pasan” o conviven mucho tiempo con ellos, debido a que en algunos casos los abuelos los llevan y recogen de la escuela, comen y hacen su tarea en casa de los abuelos, y ya por la tarde noche pasan por ellos sus papás para llevarlos a su casa, y así una serie de actividades como cuidarlos cuando los hijos van al cine, o a una fiesta, etc.

El papel de las personas mayores en lo económico juega también un rol muy importante, ya que dejan que sus hijos sean productivos y puedan trabajar para ayudar a la economía de sus hogares, con esto los abuelos son hoy en día pieza fundamental para el funcionamiento del país. Se han hecho estudios donde se detectó que más del 50% de los abuelos cuidan a sus nietos todos los días y en época de vacaciones sube hasta un 70%.

¿Hasta dónde ha de llegar la implicación de los abuelos? ¿Se abusa de ellos?

“El límite en la aportación de los abuelos está en la capacidad de los abuelos”

Los abuelos aportan:

            Mimos, los abuelos ofrecen cariño y una ternura especial, un amor incondicional (no tienen las obligaciones de educación de los padres) básico para el desarrollo emocional de los niños, para sentirse queridos y seguros.

Compañeros de juegos y confidentes. Mayores y niños son quienes más tiempo libre tienen y comparten juegos, charlas, problemas y confidencias.

Historia. Dan a los niños otra perspectiva del mundo, les hablan de la historia familiar, de las tradiciones, de lo que hacían ellos de pequeños, de cómo eran sus padres y con ello los niños llenan el vacio entre pasado y presente y ponen en contacto aspectos de diferentes generaciones.

Valores y estabilidad. Las personas mayores enseñan que no todo lo nuevo es bueno, ni todo lo viejo malo, asesoran, guían y dan estabilidad el mostrar que los padres confían en sus propios padres.

Modo de envejecimiento. Con la convivencia los niños aprenden a relacionarse con los mayores y a valorarlo y a entender cómo actúan y a respetarlos.

Ayuda. Los mayores no sólo ofrecen cuidados físicos a los nietos pequeños, también resultan de gran ayuda en momentos de crisis como una enfermedad o problemas económicos.

Y así podríamos seguir enumerando una serie de actividades que son de gran ayuda para la familia. No abusemos de ellos y valoremos todo lo que hacen por nosotros.

Sergio A. Solís Vergara

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