Buenos deseos


En estos días tan especiales, los cuales nos invitan a reflexionar, siento que existen muchas personas que sin estar a mi lado me acompañan siempre. Otras, a las que quiero, viven inmersas como yo, en la rutina diaria. Todas me han ayudado a ser como soy.

A mi familia, a mis amigos, a mis compañeros de fatigas, a los que me quieren bien y a los que no, también. A los que me tienen en su pensamiento, a los que se alegran conmigo y a los sufren mis penas, a los que tengo a mi favor y en mi contra, a los que me apoyan siempre, a los que me sostienen cuando desfallezco, a los que quiero sin que ellos sepan, a los que me quieren y yo no lo sé, a los que siento tan cerca y no les dedico el tiempo que se merecen.

A todos los que hacen que sienta que mi vida tiene sentido, a todos, quiero dedicarles estos pensamientos y a ti que eres una de todas esas personas, quiero que la vida te sonría y que la felicidad te acompañe siempre, que en la vida seas dichoso y la paz reine en tu corazón y que cada día sea un nuevo nacer y si crees en Jesucristo, cree en Él con fuerza porque aunque no lo notes, Él siempre esta contigo.

Y en especial a todos los lectores del Mensajero, que me han dado la oportunidad de estar con ustedes por este medio, por dejarme compartir comentarios en los cuales, en algunos concordamos y en otros no; agradecerles el poder llegar con la mejor intención a cada hogar, para tratar de enviarles mensajes, con el fin de motivarlos para que decidan ser mejores personas y por consecuencia mejores cristianos. A todos ustedes que, aunque no he tenido la oportunidad de intercambiar ideas y comentarios con todos, a todos les agradezco esta oportunidad y les deseo lo mejor para cada uno de ustedes y todos los integrantes de su familia.
Que en esta fiesta, en la que celebramos el nacimiento de Jesús, que es una de las más importantes para nosotros los católicos, nos reconciliemos y nos reencontremos con nosotros mismos y por consecuencia, con nuestros hijos, con nuestros padres, con nuestros hermanos, y en general con todos nuestros semejantes y sobre todo con nuestros enemigos, ya que amar al amigo es muy fácil, pero amar al que te cae mal, y al enemigo…

En esta Navidad les deseo más que nada que se encuentren con Dios Nuestro Señor y que todos sus sueños y proyectos se realicen para que vivan como verdaderos cristianos, y que su espíritu de servicio hacia Dios y sus semejantes cada día sea mayor, para que en lo posible puedan ver los frutos en esta vida. Y que su proyecto de vida lo definan con base a lo que Jesús nos vino a enseñar con su nacimiento, vida, muerte y resurrección.
Les deseo con toda sinceridad una muy Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2009. Que a partir del día de hoy encuentren apoyo y descanso en Jesucristo.

Sergio Solís V.


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