Caerán por su propio peso


Empezamos ya el año nuevo y nuestra sociedad se mueve entre distintos tópicos que dan comezón y duelen:

1. Año Nuevo precios nuevos. Como era de suponerse con la aprobación del paquete fiscal que viene acompañado de impuestos más altos, los precios en los productos básicos aumentaron y ya desde el primero de enero nos cayó como balde de agua fría un aumento a la gasolina, que cada mes irá subiendo más, y provoca por efecto dominó un alza a todos los demás productos y servicios. Los impuestos por su parte harán lo suyo y ya los economistas dicen que la famosa cuesta de enero se extenderá hasta diciembre. Sin duda que los partidos políticos no desaprovechan la oportunidad para intentar ganar más adeptos y generan discusiones, dimes y diretes, con los cuales se muerden ellos mismos la lengua y se pisan su propia cola. Unos porque prometieron en campaña el no aumentar impuestos y sin embargo lo están haciendo, otros porque aparentemente se quieren poner a favor de la ciudadanía declarando que no están de acuerdo con los nuevos impuestos a nivel nacional y sin embargo en sus territorios donde ellos gobiernan si los aumentaron, y otros más se lavan las manos quedando como blancos corderos cuando por años y décadas no hacían otra cosa que lo mismo que critican. Seamos sensatos y observemos muy bien sus movimientos, porque ya es hora que la ciudadanía responda.

2. Se ha desatado un debate a todos los niveles sociales y culturales por la nueva ley de matrimonios entre personas del mismo sexo que se hizo realidad en el D.F. Una discusión sin pies ni cabeza llena de hígado, odio e intolerancia por algunas de las partes. Es cierto que todos tienen derecho a expresar lo que piensan y sienten al respecto, cosa que algunos no entienden en el más profundo de sus significados. El derecho de expresión no se niega (aunque algunos exigen que la Iglesia se calle y alegan que no tenemos derecho a hablar por nuestros propios pecados y errores) lo que no se puede esperar es que se haga caso como verdad a seguir lo que cada quien piensa. Los debates no están al mismo nivel y muchos de los actores de los mismos no están dispuestos a ver el problema desde un punto de vista más objetivo. Sin duda que estamos ante un problema muy complejo que necesita estudio y reflexión. Hay cosas que no encajan y seguiremos pidiendo que se recapacite aun cuando las autoridades se cierren y se enorgullezcan de que nos encontramos ante un avance al nivel de los países de primer mundo. Legislar sobre estos intereses y olvidarse de las verdaderas necesidades no nos hace del primer mundo. Basta con ver las estadísticas de pobreza, educación y economía para darnos cuenta que tenemos mucho trabajo para perder el tiempo en leyes que pretenden beneficiar a unos cuantos en sus inclinaciones personales. Al fin de cuentas las cosas caerán por su propio peso, un edificio mal construido a la larga no se sostiene, el problema es que cuando se caiga hará mucho daño.

3. Hemos resentido los coletazos y patadas de una bestia herida, pero no diezmada. Después de los últimos acontecimientos en la lucha contra el Narcotráfico nos damos cuenta de que, como ya había dicho antes, estamos viendo la punta del iceberg. La gravedad de este cáncer social es muy profunda y hemos vivido capítulos nuevos y bastante horrorosos de gente inocente que por ser familiar de un soldado pagó una venganza absurda.

A nosotros los cristianos no nos queda otra que seguir reflexionando y meditando estos fenómenos sociales, auxiliando siempre a los más necesitados y pidiendo por los que resultarán perjudicados. El mal no puede triunfar y aunque parezca que va ganando la guerra caerá por su propio peso.

P. Gerardo López Herrera


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