Deseos para mis hijos


familia010.jpgAlgu ien me hizo la siguiente pregunta: ¿Qué les desearías a tus hijos para un futuro próximo? La respuesta no era fácil, pero en ese mismo momento mi corazón de padre me aconsejó.

Mi primera reacción fue contestar con la razón y no con el corazón. Reacción obvia, ya el cerebro está acostumbrado a responder con cierta lógica.

Puesto que el supuesto razonamiento lógico se equivoca en innumerables ocasiones, ésta no fue la excepción. Ante ese tipo de preguntas, mi intelecto no funcionó, pues no era una pregunta para el cerebro. Pero la respuesta a estas preguntas, aunque parezca ilógica, debe ser la respuesta más lógica.

Lo único que deseo a mis hijos es que amen y sean amados, como los amamos su madre y yo. Porque si tienen esto en la vida, nada les faltará. Y sobre todo que tengan hijos para que sepan que cada uno de ellos es una bendición de Dios Nuestro Señor. Cada día que tenemos la dicha de poder «disfrutarlos» y amarlos, es como ver a Dios en cada uno de ellos, independientemente de su comportamiento o actitudes. Pero si la voluntad de Dios, para un matrimonio, es que no tengan hijos, no deben consideran este hecho como una desgracia. Seguramente Dios mismo les tiene preparada una misión en esta vida, y mi deseo es que tengan la sabiduría para descubrir cuál es esa misión.

Deseo a mis hijos que sean agradecidos por el don de la vida y que la vivan también con amor para que, cuando tengan alguna pena o sufrimiento, sepan que todo esto es parte de la vida misma y que les puede ayudar a madurar. Les deseo que pongan en práctica todos los valores que les inculcamos como padres.

Les deseo que puedan tener la dicha de ver crecer a sus hijos, física y espiritualmente, conscientes de que tal vez no verán, en este mundo, los frutos de sus esfuerzos que hacen para educarlos. Les deseo que vivan felices como verdaderos católicos y en una constante búsqueda de la verdad.

Estoy seguro que la gran mayoría de los papás responderían más o menos igual que su servidor; otro, opinarían que me quedé corto. Creo que para demostrar a nuestros hijos todo el amor y los buenos deseos, podríamos escribir libros y libros sin fin, ya que las palabras son insuficientes para expresar lo que dice el corazón de una mamá y de un papá. Por último, les deseo que sean agradecidos y perdonen. Y sobre todo, muchas gracias por darnos la oportunidad de ser sus padres.

Sergio Solís V.

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