Días Santos


¿xto_2.jpgTodo tiempo pasado fue mejor? La respuesta la tiene cada persona de acuerdo a lo que le ha tocado vivir. A nuestra generación le tocó vivir en la juventud la Semana Santa como una semana realmente santa. Teníamos vacaciones en la escuela y la realidad es que la gran mayoría de las familias no salíamos a la playa o a la montaña. Los llamados ahora «antros» no abrían en toda la semana. La ciudad se paralizaba desde el jueves santo; en casi todos los hogares no se escuchaba música y el televisor permanecía apagado hasta el sábado después de la vigilia pascual. El Jueves Santo iniciábamos la semana mayor asistiendo a la solemne Eucaristía de la institución y participábamos luego en la escenificación del prendimiento de Jesús y posteriormente en la adoración al Santísimo. Este mismo día, nos llevaban nuestros padres por toda la ciudad a visitar los siete templos. El Viernes Santo asistíamos al Vía crucis viviente, a la celebración litúrgica de la Pasión del Señor, a la marcha del silencio y terminábamos con el Pésame a la Virgen Dolorosa. El sábado Santo, por la noche, nunca faltábamos a la Solemne Vigilia Pascual, a la gran fiesta de la Resurrección de Cristo.

Al principio renegábamos de todas estas actividades y más que nada por no poder salir de vacaciones. Por falta de catequesis, y por muchas otras razones, no entendamos el misterio pascual de Cristo; Pero, cuando conseguíamos comprender algo, participábamos en algunas actividades religiosas propias de este tiempo.

Recuerdo que en una ocasión alguien puso un disco (de aquellos acetatos), y el papá le llamó la atención a ese joven, y le pidió que, por favor, apagara el tocadiscos, porque estaban en Semana Santa y tenía que comprender que Cristo había muerto por nosotros y que lo menos que podía hacer era respetar ese duelo que se vivía en todas las familias. Que esos días eran, por consiguiente, de recogimiento y meditación. Que su música esperara para el sábado de gloria, día de fiesta y alegría por la resurrección del Señor. Pasada la Semana Santa nos explicaban nuestros padres- teníamos que participar en la misa dominical, porque en ella celebramos la resurrección de Cristo. Y para crecer en fe, nos decían, era necesario integrarse a uno de los diversos grupos que existían en nuestra parroquia.

En este boletín aparecerá el programa de actividades de la Semana Santa. Los invito a que lo lean, tomen nota, asistan y participen en todas las celebraciones de la Semana Mayor de los cristianos católicos.

Sergio Solís V.

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