Primero Dios


obispos003.jpgEl pasado 7 de mayo se publicó una noticia sobre la condena que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) en Costa Rica hizo a Mons. José Francisco Ulloa, Obispo de Cártago. Mons. Ulloa será obligado «a pagar las costas (Costas procesales, en Derecho procesal, son los gastos en que debe incurrir cada una de las partes involucradas en un juicio), daños y perjuicios causados». El motivo de la condena fueron unas palabras que pronunció en una misa celebrada en septiembre del año pasado, donde dijo: «estamos frente a una campaña política en donde debemos escoger muy bien a quienes nos van a gobernar. Candidatos que niegan a Dios y defienden principios que van contra la vida, contra el matrimonio, contra la familia ya los estamos conociendo. Por lo tanto, debemos ser coherentes con nuestra fe y en conciencia no podemos darles un voto». Según el Tribunal ya antes mencionado y unos integrantes del Movimiento por un Estado Laico, Mons. Ulloa violó el artículo 28 de la Constitución que dice: «no se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas». ¡Bien hecho Mons. Ulloa!.

Si los Costarricenses no quieren seguir perdiendo tiempo en estos juicios tendrán que modificar su constitución, porque ni Mons. Ulloa ni ningún otro Obispo o sacerdote dejarán de invitar al los cristianos a ser coherentes con su fe y reflejar en su vida diaria los valores del Reino de los Cielos. En el libro de los Hechos de los Apóstoles hay un acontecimiento que ilumina muy bien esta condena: Pedro y los apóstoles habían sido encarcelados por predicar a Jesús, fueron liberados por un Ángel y regresaron al templo a seguir haciendo lo mismo; sin poder explicarse como es que salieron de la prisión los miembros del sanedrín los mandaron traer y les dijeron: «Les prohibimos severamente enseñar en nombre de ese (Jesús), y sin embargo ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina y quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre. Pedro y los apóstoles contestaron: –Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres». Constituciones van y constituciones vienen, y para un cristiano responsable es fundamental respetar dichos estatutos hasta donde estos no violen los derechos fundamentales ni impidan vivir coherentemente los contenidos de nuestra fe; cuando esas constituciones van más allá de esos derechos y contenidos, pues entonces los mandamos por un tubo como lo hizo Mons. Ulloa.

En nuestro México también se levantan voces parecidas de parte de Obispos, presbíteros y laicos comprometidos; hay quienes lo hacen con mayor discreción y quienes con mayor libertad, ganándose así el desprecio y los insultos de los partidos políticos que apoyan los anti-valores sociales ya por todos conocidos. Pero no hemos llegado todavía a la profundidad de las conciencias de nuestros fieles. Todavía falta tiempo para las próximas elecciones, pero el cuadro político es ya algo muy común: partidos que se hacen de causas especiales para ganar gente que vote por ellos (leyes a favor de los homosexuales, la pena de muerte, el aborto, etc.), partidos que quieren seguir comprando el voto con despensas, regalos, playeritas y bonitos discursos sin proponer verdaderas soluciones, etc.

Hablar de conciencia electoral a nuestros fieles, para nuestra nación, en estos tiempos implicará también mucha valentía y determinación, porque ahora no sólo tenemos que hablar de no votar por partidos que apoyan los anti-valores sino también de aquellos que han hecho alianzas con la delincuencia organizada. «Votar por el menos peor» decía don Chon, ya que si vemos bien el panorama no nos queda mucho de donde elegir. Lo que si no me cabe en la cabeza es ver a fieles «católicos» afiliados y apoyando a los partidos ya antes mencionados.

P. Gerardo López Herrera

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