Fiesta Parroquial


parroq.jpgEstamos de fiesta en la parroquia y no porque celebremos alguna de las fechas que la Iglesia ha fijado para conmemorar a algún santo o santa o algún otro acontecimiento en particular. Estamos jubilosos, celebrando que nuestros pastores Crispín y Gerardo, cumplen años en el servicio a Dios y al prójimo. Treinta años los cumple el Padre Crispín y ocho el muy joven Padre Gerardo. A ambos, que siempre lucen joviales y activos, les deseo que cumplan más aniversarios en el servicio a la Iglesia de Dios; ojalá y que los fieles de esta parroquia sigamos gozando de su sabiduría y de su gran calidad humana.  

Debemos estar muy contentos porque la dirección de esta demarcación es acertada, hay una agenda de trabajo para todos los días que solamente puede cumplirse si nuestros sacerdotes están en óptimas condiciones físicas. Todo mundo encuentra aquí una gran variedad de servicios eclesiales, de confesión, bautizos, primeras comuniones, celebración de matrimonios, misas de difuntos, grupos bíblicos en funciones, la explicación de la Palabra y, en fin, una dinámica que muestra el nivel del compromiso que la jerarquía eclesial tiene con todos.

El Padre Crispín y el Padre Gerardo son, pues, sacerdotes de lujo en nuestra parroquia y juntos son un gran equipo de trabajo. Esto se nota rápidamente. La Palabra de Dios que ellos esparcen todos los días, es una semilla que se queda en los corazones de cada uno. Las homilías, que son fundamentales para comprender mejor qué es lo que Dios quiere de nosotros, son por igual un gran regalo que el Señor nos hace llegar para que las hagamos vida y para apreciar las obligaciones que tenemos como cristianos convencidos.

Todo sacerdote ha de ser coherente en su vida ministerial. El Papa Benedicto XVI exhortó recientemente a los servidores de Cristo en el mundo a vivir en forma coherente con el sacramento recibido y examinó la generosidad con la que se entregan todos ellos para servir a Dios. Ellos son, sin duda, ejemplo para el mundo porque viven su vocación, dijo el Papa, como un don gratuito de la misericordia de Dios, con sentido de reconocimiento, amor y alegría. Los sacerdotes, además, deben enfrentar las dificultades con serenidad del espíritu, con sabiduría y entregar su vida a los demás, especialmente a los pobres, en los que está Jesucristo. Y claro, porque hace mucha falta, pidió el Papa que recemos para que nuestros sacerdotes sigan entregándose con fidelidad a la misión que se les ha confiado.

Estas definiciones tan importantes del Papa podemos extrapolarlas a nuestro medio y referir que nuestra Iglesia se fortalece cuando tenemos la ventura de tener presbíteros comprometidos con su misión, servidores que a pesar de los desafíos y de sufrir intrigas por malas personas y a veces hasta persecuciones, siguen nutriendo a la Iglesia con sus iniciativas, sus conocimientos y con sus testimonios de llevar una vida recta. Si las cosas no están más peores aun en el mundo o en nuestro México, es por la acción de tanta gente buena entre los que contamos primeramente a los sacerdotes. Que Dios los bendiga a todos ellos.

Que Dios bendiga al Padre y Crispín y al Padre Gerardo, cuya entrega a Dios y a la comunidad se aprecia muy claramente.

Carlos Orozco Galeana

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