El tiempo que te quede libre…


reloj.jpgLos humanos medimos el tiempo para fines prácticos por horas, por días, por meses y por años. Para el tema de hoy, analizaremos el tiempo de las 24 horas que corresponden al día y la noche, las que por costumbre hemos dividido en tres partes iguales; o sea ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho para la vida personal, lo cual en la realidad es otra cosa.

Por ejemplo, a las actividades laborales dedicamos más tiempo, ya que debemos considerar el tiempo de los traslados hacia nuestro centro de trabajo, que aquí, en Colima, no es tan drástico como en las grandes ciudades, en donde los traslados ocupan más de dos horas por recorrido, por lo que podemos decir que en esta ciudad únicamente necesitamos más o menos media hora por traslado. Por cuatro viajes, nos dan 2.00 hrs y 8.00 hrs de la jornada laboral y así tenemos un total de 10.00 hrs. dedicadas al trabajo. Para desayunar, comer y cenar 1 hora por actividad, suman tres horas; para dormir ocho, y tres horas en aseo personal y diferentes actividades, nos da un gran total de las 24.00 hrs.

Pero, en realidad, ¿en qué ocupamos el tiempo que le dedicamos a nuestra vida personal?, ya que este tiempo es el único que poseemos para poder encontrar el equilibrio necesario y mantener una salud sana en todos los sentidos, en lo sicológico, emocional e intelectual.

Algunas personas posponen su vida personal para un futuro que nunca llega y lo que es peor, renuncian a ella para sustituirla por la vida laboral (trabajan en exceso para darle a su familia «lo que necesitan», económicamente hablando) lo cual es absurdo.

Dedicar más tiempo de lo debido a la actividad laboral no es otra cosa más que desorganización de la empresa en la que se trabaja y la familia paga las consecuencias. Esposa o esposo, según sea el caso, e hijos se quejan del tiempo excesivo que su familiar dedica a trabajar. El problema puede llevar a la separación o al divorcio y el trabajador sufre crisis nerviosas y puede quedar fulminado por un infarto. Ciertamente, el trabajo es uno de los elementos importantes de la vida de los seres humanos, pero no el único.

Hay que analizar las cosas. En el trabajo nadie es indispensable. En donde tú trabajas -sea el puesto que sea- eres necesario, pero no indispensable. Si tú no estás o renuncias, alguien toma enseguida tu lugar y la empresa sigue su ritmo normal. La vida sigue igual. Sin embargo, en nuestro hogar nadie puede, ni debe tomar nuestro lugar. Ahí somos indispensables e insustituibles. Trabajos hay muchos, familia solo una.

Sergio Solís V.

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