Bienaventurado el que lee


lectura.jpgNo basta tener una Biblia en el hogar.. Es necesario leerla, estudiarla y meditarla. Aquí es donde las comienzan a aumentar las dificultades. Se tiene la Biblia en la familia, pero no se lee. Un gran problema es que la familia mexicana y colimense no lee. La UNESCO considera lector ordinario a quien lee por lo menos 20 libros al año. Los índices de lectura en México y en Colima siguen siendo demasiado bajos como resultado de muchas causas, entre ellas, la pobreza, la marginación y su consecuente retraso cultural. El escritor Mexicano Gabriel Zaid piensa lo contrario: «el problema del libro escribe- no está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer».

Se da el caso de muchos profesores que alaban ante sus alumnos las grandes obras que ellos mismos no han leído. Total, que en nuestras casas no hay libros ni ejemplos de lectores. Además, nos ha tocado vivir en la época de la imagen. En nuestra cabeza hay imágenes y pensamientos que no son la misma cosa. Las imágenes son una ayuda para pensar. Por ejemplo, viendo la imagen de una llanta de carro, de una tapadera de olla, de un DVD, es como llegamos a formarnos en la cabeza la idea de «círculo». Los animales también tienen imágenes en su cerebro, pero ahí se quedan. No llegan a las ideas, al pensamiento. No piensan. Por eso el filósofo italiano Giovanni Sartori llama al ser humano de hoy HOMO VIDENS, es decir, hombre visual o de la imagen, el hombre que absorbe imágenes a través de la televisión, el cine, los carteles, y los anuncios espectaculares. El defecto de este ser humano visual es la flojera para leer y también para pensar. En otras palabras, la cultura de la imagen está acabando con el HOMO SAPIENS, con la naturaleza humana que consiste en pensar.

Aquí está un primer trabajo, el primer reto, que es condición para leer la Biblia: recuperar el hábito y el gusto de la lectura. Preferir el libro al DVD o a la TV. Somos los libros que leemos. Enseguida, es necesario que los papás se preparen y capaciten para la lectura creyente de la Biblia, para que la narren a sus hijos como historia sagrada, para que oren con los Salmos, para que recuerden los principales acontecimientos de la Salvación, para que anuncien a los suyos el Jesús de los Evangelios.

Deber de los papás católicos es ofrecer a sus hijos la Biblia como Palabra de Dios, es decir, como alimento diario (leer Dt. 11, 18-21). Los católicos que asisten a misa los domingos conocen los textos bíblicos en las lecturas y la homilía. Algo es algo. Pero es urgente que se conozcan los demás textos de la Biblia en los hogares. En el libro del Apocalipsis encontramos la última bienaventuranza de la Sagrada Escritura. Esta última bienaventuranza es para los lectores de la Palabra de Dios: «Bienaventurado el que lee» (Apoc 1,3). Deseo sinceramente que esta bienaventuranza se aplique a cada una de nuestras familias.

P. Crispín Ojeda Márquez

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