Comunicación y Diálogo


comundialo.jpgEl mejor medio para que las familias puedan crecer en el amor y vivir en armonía es la COMUNICACIÓN y el DIÁLOGO. La mayoría de los problemas y de los fracasos conyugales y familiares se deben a la falta de comunicación. Los esposos no dialogan entre sí. Los papás tampoco conversan con sus hijos. Y como consecuencia, acaban por alejarse unos de otros y huir. Así pues, la LLAVE que abre la puerta del buen entendimiento y de la unión en el amor matrimonial y familiar es el diálogo.

Cuando hablamos de comunicación, no hablamos de la comunicación secundaria, ni del diálogo funcional, que consiste en intercambiar información, en hablar de temas superficiales, de cosas prácticas que ayudan a organizar mejor la vida familiar: ¿En cuál escuela vamos a inscribir a nuestro hijo (a)?, ¿A dónde vamos a ir el próximo domingo?

Esta clase de comunicación parte del exterior de uno al exterior del otro. Es comunicación de fachada a fachada.

Los esposos pueden hablar mucho sin comunicación alguna. Pueden platicar sobre las noticias del día, sobre política, temas culturales, inquietudes familiares acerca de la economía, el negocio, los problemas de los hijos adolescentes, la religión…pero sin abrir las puertas de su interior. La comunicación o diálogo verdadero no significa conversar, intercambiar preguntas y respuestas. Es compartir sentimientos, anhelos, dar algo mío, algo que forma parte de mi ser.

Un cónyuge pregunta al otro: ¿Qué te pasa?, y el otro responde secamente: ¡Nada!». Ese nada puede significar: «¿Qué te importa?», «No te metas en lo que no te importa», «No necesito tu ayuda». Una manera altanera de poner doble cerradura, DOBLE LLAVE a la puerta del interior de la persona. Las consecuencias son desastrosas. Se va acumulando amargura sobre amargura hasta que estalla la bomba, abriendo heridas incurables.

Sucede con frecuencia que uno de los dos se cierra completamente (SE COME LA LLAVE O LA TIRA AL RÍO O AL MAR). Eso se llama orgullo, egoísmo. No quiere hablar de esos puntos que han sido motivo de disgusto, de los problemas nunca resueltos.

En otros casos, el miedo impide hablar con franqueza.

En resumen muy breve: ¿QUÉ ES EL DIÁLOGO?

Plática entre dos o más personas para manifestar sus ideas y sentimientos. Conversar amigablemente. Hablar con deseos de enriquecerse mutuamente. Tomar la palabra uno y escuchar el otro. No es hablar sólo uno, ni discutir, ni insultarse.

¿CÓMO Y CUÁNDO DEBEN DIALOGAR LOS ESPOSOS?

Cómo: en paz; solos. Acudiendo a la oración.

¿DE QUÉ DIALOGAR

De la misma vida matrimonial: vida íntima, sentimientos, desencantos, alegrías, luchas.

De los hijos en general y en particular de cada uno: estudios, amistades, temperamento, desarrollo físico, novias (os).

De las relaciones conyugales y familiares con Dios, con la Iglesia, con los compromisos sociales.

Del ambiente del hogar, buen ejemplo para los hijos, etc.

¿CÓMO FOMENTAR LA COMUNICACIÓN PERSONAL Y PROFUNDA?

1) Apertura, sinceridad. Abrirse. Ofrecer la llave. Sin esto no se puede seguir adelante.

2) Disposición para el diálogo, sin poner condiciones. «¿Sí, ándale pues, vamos hablando como tú quieres, pero sin moverle a ese punto…»

3) Humildad para reconocer las limitaciones.

4) Claridad y valentía para decirse las cosas…con amor.

5) Permitir que el otro se exprese, sin interrumpirlo, aun cuando no se esté de acuerdo con lo que dice.

6) No dialogar cuando uno esté nervioso, intranquilo, enojado. Controlar los nervios. Paciencia.

7) Darse cuenta de que el otro, si se ha animado a hablar es porque quiere solucionar el problema.

8) El que habla: no defender su posición de manera cerrada y agresiva.

9) Acudir a un tercero cuando se necesite orientación.

10) Oración. Pedir la ayuda de quien se ha comprometido a acompañar a la pareja en el camino de su vida matrimonial y familiar.

GRUPO PARROQUIAL DE MATRIMONIOS

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