Hasta luego…


vayan0083.jpgHomilía de la Misa de Acción de Gracias por el P. Crispín Ojeda Márquez (15 de julio de 2011)

Agradezco la presencia de mis hermanos sacerdotes que han aceptado amablemente concelebrar y compartir este acontecimiento de nuestra historia parroquial: P. Javier Ávalos Cárdenas, Vicario General; P. J. Natividad Leal Gómez, Rector de la rectoría del Espíritu Santo, P. Héctor Manuel Delgado Castillo, párroco de la parroquia de San José, P. Jorge Armando Castillo Elizondo, vicario de la parroquia de la Sangre de Cristo, P. Gerardo López Herrera, de casa. Agradezco también la presencia de mis familiares, a quienes la comunidad parroquial ha tenido la gentileza de invitar.

El evangelio de este día narra un conflicto, un pleito, entre los fariseos y Jesús. Los fariseos se molestaron porque en día sábado los discípulos, hambrientos, arrancaron espigas para comerse los granos. La Ley de Moisés prohibía trabajar en sábado (Éx 20,8-11) y uno de esos trabajos era la cosecha. Ellos fueron a quejarse ante Jesús: “Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado”. En varias ocasiones meditamos en nuestros grupos parroquiales el gran mensaje que encierra esa palabra “Tus” (discípulos). En la gramática se llama adjetivo posesivo.

Contiene, en primer lugar, una hermosa definición del discípulo, es decir, dice qué o quién es un discípulo de Jesús. Un discípulo es propiedad del Señor. “Padre, tú me los diste…”, dijo Jesús en la oración de la Última Cena. Pero, no se trata de una propiedad mercantil, de cosas, sino de una propiedad de personas, en el amor. Así como el marido llama a su esposa “Mi vieja” y la esposa a su marido “Mi viejo”, así Jesús llama a sus seguidores “Mis discípulos”. Somos propiedad del Señor porque nos ama. Le pertenecemos. Y Jesús acepta la responsabilidad de los suyos. Ante la queja de los fariseos: “Tus discípulos” están haciendo algo indebido, no contesta: “Pues entonces, vayan y arreglen cuentas con ellos. No fui yo quien arrancó las espigas”. Pero no. Al contrario, Jesús sale en defensa de quienes son suyos, se hace cargo de ellos.

La palabra “Tus” (discípulos) indica, además que los discípulos están aprendiendo a pensar y a comportarse como Jesús, para quien el amor y la misericordia es más importante que el cumplimiento frío de la ley. Nosotros, debemos esforzarnos cada día para pensar, sentir y actuar como el Señor.

En la respuesta que Jesús da a los fariseos muestra la experiencia que tenía de Dios. Quién era Dios para él. DIOS ES MISERICORDIOSO: “Misericordia quiero y no sacrificio” (cita a Oseas 6,6). Misericordia quiere decir, al pie de la letra, poner el corazón en la miseria del prójimo, es decir, estar cerca de quien sufre, compartir su dolor y ayudarlo.

¿Y qué quiere decir la palabra sacrificio? Literalmente, quiere decir “hacer que una cosa sea sagrada”. Y para que una cosa de este mundo sea sagrada hay que separarla, alejarla de lo profano. Por ejemplo, un templo está hecho, como los demás edificios, de ladrillo, varillas, cemento, etc. Pero luego se dedica a Dios y así se convierte en un lugar sagrado. Ya no es como los demás lugares públicos y profanos. Pues bien, el sacrificio que agrada a Dios no es la acción de separarnos y alejarnos de los que sufren, sino el acercarnos y tener misericordia de ellos, compadecernos con su sufrimiento y ofrecerles ayuda.. Dios no recibe con agrado nuestro culto cuando nos somos misericordiosos.

Quiero agradecer de todo corazón al P. Gerardo y a todos ustedes, miembros de la Comunidad Parroquial del Inmaculado Corazón de María, por esta muestra de afecto y de generosidad. Hace seis años y once meses llegué a esta parroquia, enviado por el Señor, a través del mandato del Sr. Obispo Gilberto Valbuena Sánchez, para servir al Evangelio y a ustedes.

Y a punto de concluir aquí la misión encomendada, quiero aprovechar esta ocasión, de mayor intimidad y cercanía para expresar a ustedes TRES PALABRAS. La primera es GRACIAS. He repetido una y otra vez en la predicación y en la catequesis que saber decir gracias, no sólo es signo de buena educación, sino también y sobre todo, de fe. Quien tiene fe reconoce que todo bien viene de Dios y por tanto, lo agradece. Entonces, Gracias a Dios y gracias a ustedes por este tiempo compartido, con sus alegrías y penas, con sus logros y fracasos. Han sido casi siete años de compartir la fe y la misión y de cultivar la amistad en Cristo, nuestro Pastor Resucitado.

La segunda palabra es PERDÓN. Pido a perdón a quienes hice sentir mal a causa de mis imprudencias, errores y anti testimonio. Jesús nos ha hablado hoy de Dios, su Padre misericordioso que nos perdona y nos invita a perdonar.

Y la última palabra es HASTA LUEGO. Porque, para quienes creemos en Cristo, no existen los adioses ni las despedidas. Porque en la distancia e incluso más allá de la muerte, nos une el Espíritu Santo, Espíritu del amor que no morirá nunca.

Mentiría si dijera que no los voy a extrañar mucho. Ustedes se han portado estupendamente conmigo. Les digo sinceramente que ustedes me han dado mucho más de lo que yo he podido a ofrecerles. Dios les pague con creces. Me llevo un grato recuerdo y una gran enseñanza de su participación, de su colaboración generosa y entusiasta.

Ahora, el Señor me encomienda una nueva misión, a estas alturas de mi edad, cuando uno comienza a pensar en bajar el ritmo de la acción y en soñar en lugares más tranquilos. Abraham tenía 75 años cuando Dios le dijo: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que yo te indicaré”. Y Abraham, por la fe, partió como se lo dijo el Señor. Y así también yo debo partir ahora, para ser su Pastor, como Sucesor de los Apóstoles, en la Arquidiócesis de México, junto a la Morenita. Les pido encarecidamente, que me tengan presente en sus oraciones. Muchas gracias por todo.

P. Crispín Ojeda Márquez
Obispo auxiliar electo de la Arquidiócesis de México

Como esta es mi última colaboración en el boletín parroquial “El Mensajero”, expreso mi profunda gratitud a los articulistas, editores, impresores, lectores y distribuidores de esta publicación semanal que aquí concluye una primera etapa de su existencia al servicio de la evangelización.
  1. #1 by Dennis Herington on julio 22, 2011 - 7:46 am

    Dios nos ha premiado con un gran Pastor, la Sexta Vicaría llena de alegría lo espera con gran alegría.

(No será publicado)