BROCHE DE ORO


Estoy seguro que el mundo no se sorprendió cuando la revista Time eligió el Papa Francisco como el personaje del año en diciembre pasado. Lo raro es que, entre los nombres que consideró inicialmente para otorgar tal reconocimiento, estaba el del actual presidente genocida de Siria, que lleva en su haber más de 100 mil muertos.

El Papa ha roto las expectativas que generó su asunción como tal. Ha hablado sin pelos en la lengua, como vulgarmente se dice, y criticado fuertemente al poder económico y político mundial.

Ha abogado por los pobres y efectuado un llamado para que la Iglesia Católica revise una larga serie de temas que han estado sujetos a debate en los últimos tiempos, como el enlace entre personas del mismo sexo y la adopción de menores por parte de ellos, los divorciados vueltos a casar, el celibato, así como el aborto, entre otros.

El Pontífice católico está cerrando con broche de oro un año increíble para el (por la sorpresa que se llevó al ser designado Papa) y reconfortante para la Iglesia, tan necesitada de claridad en muchos aspectos.

Con su lenguaje crítico, comprometido, ha denunciado la trata de personas y el crimen organizado, lacra dañina para las sociedades que Mancilla a las personas y causa numerosas muertes al involucrar el vicio y la sociedad con el dinero, que tantos desean.

El narcotráfico, para el Papa, es una ofensa grave a Dios. ¿Quién no estará de acuerdo en ello? Los crímenes a su alrededor han dejado, como ya dije, en los últimos 7 años, casi 100 mil muertos en México y a un número grande de familias deshechas, desprotegidas y hasta corrompidas.

Les dijo a los que insisten en asesinar a otros: renuncien al camino de las armas y vayan a encontrar al otro con diálogo, el perdón y la reconciliación para construir la justicia, la confianza y la esperanza. Pidamos al señor que esta exhortación papal no sea una voz en el desierto.

Sabemos que alrededor del crimen organizado hay conductas humanas detestables, ofensivas a Dios y al prójimo en cuanto se daña la creación, al hombre mismo, a niños, ancianos y jóvenes que tienen la desgracia de encontrarse en ambientes perturbadores, dañinos.

Todos los delitos contra los seres humanos son abominables. La asociación delictiva, el más peligroso porque convoca a muchos, tiene caras distintas y la del narcotráfico es sólo una de ellas, la cual podemos conocer por información que los medios difunden.

Han de insistir las sociedades que los sufren una transformación radical de sus sistemas escolares para construir una moral nueva, capaz de orientar a las personas por la ruta del bien, ir incluso más allá de reformas educativas al vapor, mejorar los modelos pedagógicos, transparentar los gastos, incorporar a la toma de decisiones en las escuelas a los padres de familia, superar vicios sindicales, dotar de autonomía en los centros educativos, etc.

No hay tiempo que perder, hay que educar no sólo a los hijos sino a los padres que no lo están, porque éstos influyen negativamente por su falta de formación educativa, moral y humana, en el declive que vivimos.

Bien por el Papa Francisco que se afianza como el líder de los católicos y de otros que no lo son; cerró el 2013 con broche de oro, su palabra está penetrando y haciendo reflexionar y cambiar a muchos. Que así siga la Iglesia Católica renovándose bajo su atinada dirección.

Carlos Orozco Galeana

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