Testimonio ejemplar


sombraEn el mensajero de la semana pasada mencioné a la familia de mi cuñado gravemente enfermo. Lamentablemente para nosotros, falleció este viernes pasado a  la una de la mañana.
Quiero dejar un testimonio  de su vida sabiendo de antemano que es imposible y en muy pocas palabras plasmar toda una vida y sobretodo una vida  tan ejemplar.  Su nombre: Jesús Camarena Gutiérrez. Nace hace 67 años en Guadalajara, Jal., por circunstancias familiares se conocen mi hermana y él, debido a que tenemos primos en común.

Su vida, como la de todos los jóvenes, pasó sin pena ni gloria, con muy buena educación y unos excelentes principios y valores morales ya que era de una de las familias antiguas y católicas de Guadalajara. Mi hermana y él inician su noviazgo desde muy temprana edad «sin el permiso supuestamente de mis papas» y duran de novios la friolera de 11 años. Se casan un 20 de julio de 1968 y por lo tanto, cumplirían 41 años de casados este próximo día 20. Su familia (su papá y sus tíos) mueren a consecuencia de la diabetes; él y todos sus hermanos heredan esta terrible enfermedad.

Y al igual que a su familia, le tienen que cortar su primera pierna hace aproximadamente trece años. No pueden ponerle una prótesis ya que la otra pierna también estaba infectada y sería muy riesgoso para él.
Su pasión, aparte de su familia, eran los coches y las motos. Él y sus hermanos fabricaron con fibra de vidrio un coche imitación porsche antiguo, y ya sin una de sus piernas, participa con su hermano en un rally a nivel nacional, ganando el primer lugar. Sus hobbies eran los trenes eléctricos a escala y durante el tiempo que pudo hacerlo, navegar en barcos de vela.

Continúa su vida azarosa junto con mi hermana, que también nos ha dado un testimonio de vida, de amor y de espiritualidad ya que pocas personas tienen estos dones. Hace como tres años le tienen que cortar la otra pierna. Todos nosotros estábamos muy tristes por este acontecimiento. Suponíamos que ahora sí esto lo acabaría en todos sentidos, ya que él siempre estaba de buen humor y con unas ganas de vivir tremendas. Pero, cuál fue nuestra sorpresa cuando salió del hospital ya sin piernas y nos comenta: «hasta que me quitaron este estorbo». Debido a que tenían que tener muchos cuidados para esa pierna e iban a San Luís Potosí a curación cada quince días, este cuidado duro diez años.

Bueno, le cortan la pierna y a los pocos días  va con un conocido suyo para que le haga las adaptaciones a su coche y  se viene manejando él, en compañía de mi hermana, hasta Colima, ida y vuelta.
Ellos viven en un departamento en planta alta y tuvieron que instalar un montacargas (elevador) para que Jesús pudiera trasladarse solo en su silla de ruedas y a sus anchas. Adaptaron lo necesario en su casa para el mismo fin y evitarle en lo posible problemas para su movilidad.

A veces, cuando las personas fallecen les «salen» las cualidades y se les borran los errores; en este caso, siempre le reconocimos sus cualidades como buen esposo, buen padre, excelente hermano (con nosotros) ya que convivimos con el por más de 50 años, y así todo lo que un buen hombre cerca de Dios puede tener. Llevaba una vida muy difícil. En una ocasión le comenté esto a mi hermana y él me dijo: «Si tienes a Dios nuestro Señor contigo, Él te da la fortaleza para cualquier carga, por muy pesada que sea».
No terminó su carrera profesional y a pesar de esto tenía una cultura general que varios de los que sí tuvimos estudios universitarios, no la teníamos. Era un excelente conversador, compañero de viaje, ya que prácticamente conoció toda la republica Mexicana, un gran soñador y sobre todo amaba lo que tenía y hacía.
Y lo más importante, formó y educó una gran familia. Junto con mi hermana, procrearon cuatro hijos: dos hombres y dos mujeres (ya todos felizmente casados)  y conoció a sus ocho nietos que, junto con sus hijos, les hicieron la vida más feliz.

Sirva también este escrito como agradecimiento a todas las personas que nos apoyaron con sus oraciones. Sabemos que él va a vivir en nuestros corazones y esto es un  reconocimiento y agradecimiento a su legado.

Sergio Solís V.

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